La fundación gijonesa, nacida como una pequeña iniciativa comunitaria en 2004, atendió directamente a 4.485 personas el pasado año y alcanza ya a más de 7.000 mediante sus proyectos. El Premio Ana Casanueva 2026 reconoce más de dos décadas de trabajo contra la exclusión, el sinhogarismo y la desigualdad educativa y laboral.
Lo que comenzó hace 22 años en un barrio de Gijón como una iniciativa de proximidad acaba de recibir uno de los reconocimientos económicos más importantes destinados a la acción social en Asturias.
La Fundación por la Acción Social Mar de Niebla ha sido distinguida con el Premio Ana Casanueva 2026, dotado con 50.000 euros, en reconocimiento a su trayectoria y al impacto conseguido en inclusión social y desarrollo comunitario en el Principado.
Pero quizá el dato que mejor explica por qué ha obtenido el galardón no esté en el premio, sino en la evolución de la propia organización.
En 2010 atendía directamente a 537 personas.
En 2025 fueron 4.485.
Es decir, en quince años ha multiplicado por más de ocho el número de personas participantes directamente en sus programas. Y si se suman las actividades impulsadas por los propios usuarios y participantes, su trabajo alcanza actualmente a más de 7.000 personas cada año.
Una historia que empezó en La Calzada
Mar de Niebla nació en 2004 en el barrio gijonés de La Calzada.
No surgió como una gran estructura asistencial, sino como una iniciativa comunitaria vinculada al territorio y a las necesidades de las personas que vivían allí.
Once años después, en 2015, el proyecto dio un paso decisivo al constituirse formalmente como fundación. Desde entonces fue ampliando progresivamente su radio de acción hasta trabajar hoy en cuatro grandes ámbitos: educación, inclusión social, inserción sociolaboral y participación y desarrollo comunitario.
El resultado es una entidad que ya no trabaja únicamente sobre una necesidad concreta, sino sobre muchas de las dificultades que pueden conducir a una persona a quedar fuera de los circuitos sociales, educativos o laborales.
Infancia, jóvenes, personas sin hogar y migrantes
Los programas de Mar de Niebla abarcan desde la infancia y la juventud hasta personas que atraviesan situaciones de pobreza, sinhogarismo o exclusión.
También desarrolla actuaciones específicas con población migrante y programas de orientación e inserción laboral.
Ese enfoque es importante porque la fundación no se limita a atender una situación de emergencia. Su modelo intenta intervenir también antes y después: educación, acompañamiento, empleo y participación en el propio barrio.
Entre sus proyectos se encuentra Eslabón, destinado al acompañamiento de personas en situación de sinhogarismo y exclusión; el Centro Comunitario de Mar de Niebla; Barrio Oeste, y diferentes programas educativos, laborales y de participación juvenil.
Del acompañamiento social a crear empleo
Uno de los pasos más interesantes de los últimos años llegó en 2024.
Mar de Niebla puso en marcha una empresa de inserción dedicada a recuperar y reacondicionar material tecnológico.
La iniciativa añade una nueva dimensión a su actividad: no se trata únicamente de proporcionar asistencia o acompañamiento a personas en situación vulnerable, sino de generar vías concretas para que puedan incorporarse al mercado laboral.
Y además lo hace alrededor de una actividad —la recuperación de equipos tecnológicos— que combina inserción sociolaboral, reutilización y aprovechamiento de materiales.
Un premio de 50.000 euros para entidades sociales asturianas
El Premio Ana Casanueva fue creado por el empresario y filántropo astur-mexicano Carlos Casanueva Varas y la Asociación Iberoamericana de la Comunicación (ASICOM), con la colaboración de la Universidad de Oviedo.
Su objetivo es reconocer el trabajo desarrollado en Asturias por organizaciones no gubernamentales, fundaciones, asociaciones y otras entidades sin ánimo de lucro.
La dotación económica asciende a 50.000 euros.
El jurado que ha elegido a Mar de Niebla reúne además a responsables y antiguos responsables de algunas de las principales instituciones académicas y científicas españolas.
Lo integran el rector de la Universidad de Oviedo, Ignacio Villaverde; el consejero permanente de Estado Alberto Aza Arias; el presidente de ASICOM, Carlos Fernández Collado; el exrector de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo José Luis García Delgado; el catedrático y exrector de la Universidad de Oviedo Santiago García Granda, y la investigadora y expresidenta del CSIC Rosa María Menéndez.
El fallo fue comunicado este jueves por el secretario del jurado, Santiago González-Alverú Nieto.
El premio se entregará el 8 de octubre en Oviedo
La ceremonia tendrá lugar el próximo jueves 8 de octubre, a las 19.00 horas, en la Capilla del Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo.
Será el reconocimiento institucional a una organización que ha crecido extraordinariamente sin desprenderse de la idea con la que nació en La Calzada: intervenir desde el propio territorio y convertir a las personas que reciben apoyo en parte activa de la comunidad.
Porque detrás de los 4.485 participantes directos, de las más de 7.000 personas alcanzadas cada año y ahora también de los 50.000 euros del Premio Ana Casanueva, hay una transformación considerable.
Una iniciativa nacida en un barrio de Gijón en 2004 se ha convertido, dos décadas después, en uno de los proyectos de inclusión y acción comunitaria con mayor alcance de Asturias.
