El Principado ampliará su red de aulas abiertas hasta las 33 el próximo curso, con nuevos recursos humanos y más capacidad para atender a estudiantes con necesidades educativas especiales
Asturias sigue avanzando en uno de los retos más sensibles del sistema educativo: atender de forma real y efectiva a los alumnos con necesidades educativas especiales. El Gobierno del Principado ha anunciado una ampliación significativa de las llamadas aulas abiertas, un modelo que busca algo más que apoyo académico: la inclusión plena.
El próximo curso traerá consigo tres nuevas aulas abiertas en centros públicos de Noreña, El Entrego y Avilés, que se sumarán a una red que alcanzará las 33 unidades en toda la comunidad. Pero la clave no está solo en el número: el refuerzo de personal especializado marca la diferencia.
Más profesionales, más atención individualizada
Cada una de las nuevas aulas contará con dos especialistas a jornada completa: un docente de Pedagogía Terapéutica (PT) y otro de Audición y Lenguaje (AL). Un binomio fundamental para abordar las distintas necesidades del alumnado desde un enfoque integral.
Además, el Principado reforzará otras ocho aulas ya existentes, elevando su dotación hasta contar también con dos profesionales a tiempo completo. Esto supone un salto cualitativo: más seguimiento, más personalización y más oportunidades reales de progreso.
Los centros beneficiados por este impulso están repartidos por distintos puntos de Asturias, desde Gijón hasta Pravia, pasando por Llanera, Siero o Carreño, lo que evidencia una apuesta territorial equilibrada.
Un modelo pensado para incluir, no para separar
Las aulas abiertas no son un destino final, sino un punto de partida. Se conciben como espacios de transición, donde el alumnado recibe una atención adaptada mientras se prepara para integrarse plenamente en el aula ordinaria.
El objetivo es claro: que cada niño avance a su ritmo, pero sin perder el vínculo con su grupo de referencia. No se trata de aislar, sino de acompañar.
Este modelo está dirigido a estudiantes de Infantil y Primaria con necesidades educativas especiales derivadas de trastornos del desarrollo, que requieren una respuesta más específica que la enseñanza convencional.
Más alumnos, más capacidad
Hasta ahora, las 30 aulas abiertas en funcionamiento atienden a 145 estudiantes, una cifra que ya ha crecido respecto al curso anterior. Con la ampliación de recursos y personal, la capacidad por aula también aumenta, pasando de un máximo de cinco a seis alumnos por unidad.
Este cambio, lejos de diluir la atención, responde precisamente a lo contrario: más especialistas permiten atender a más alumnos sin perder calidad.
Un proceso riguroso y coordinado
El acceso a estas aulas no es automático. Cada caso requiere una evaluación psicopedagógica previa, en la que intervienen los servicios de orientación educativa junto con el equipo regional especializado.
Además, los centros deben cumplir una serie de requisitos: contar con alumnado susceptible de beneficiarse del programa, disponer de auxiliares educadores, tener espacios adecuados y, sobre todo, integrar este modelo dentro de su proyecto educativo.
Europa también impulsa el cambio
Este programa no camina solo. Está cofinanciado en un 60% por el Fondo Social Europeo Plus, dentro del marco 2021-2027, lo que refuerza su importancia estratégica a nivel europeo.
