La fuente que lleva más de mil años dando agua en Oviedo: un pequeño tesoro del prerrománico que casi nadie conoce

La fuente que lleva más de mil años dando agua en Oviedo: un pequeño tesoro del prerrománico que casi nadie conoce

Hay un lugar en Oviedo donde puedes beber hoy exactamente el mismo agua que bebían los asturianos hace más de mil años.
No es una metáfora. No es un reclamo turístico. Es literal.

En plena ciudad existe una pequeña construcción de piedra que pasa desapercibida para miles de personas cada día. Pero esa humilde estructura guarda una historia extraordinaria: una fuente prerrománica que sigue funcionando después de más de un milenio. Se trata de La Foncalada. Un auténtico milagro hidráulico que conecta el presente con los orígenes de Asturias.

Un pequeño arco de piedra que esconde más de mil años de historia

A primera vista parece simplemente una fuente antigua.

Un pequeño arco de piedra, modesto, sin monumentalidad ni grandes adornos. Nada que ver con las grandes iglesias del prerrománico asturiano como Santa María del Naranco o San Miguel de Lillo.

Pero precisamente ahí está su magia.

Porque mientras los grandes monumentos se visitan y se fotografían, esta fuente sigue haciendo lo que ha hecho siempre: dar agua.

Agua que brota de la tierra de forma constante, como ha ocurrido generación tras generación.

Una rareza en Europa

Los historiadores coinciden en algo sorprendente: no es habitual encontrar fuentes públicas prerrománicas que continúen funcionando hoy en día.

La mayoría desaparecieron con el paso de los siglos, quedaron enterradas, fueron sustituidas por nuevas canalizaciones o simplemente dejaron de manar.

Por eso esta pequeña fuente ovetense es tan especial.

No es solo una pieza arqueológica.

Es infraestructura viva de la Alta Edad Media que sigue cumpliendo su función original.

Beber agua como lo hacían los astures

El vídeo lo muestra de forma muy gráfica: alguien se inclina y bebe directamente de la fuente.

Un gesto simple.

Pero que encierra una idea fascinante.

Cuando haces eso, estás haciendo exactamente lo mismo que hicieron:

  • campesinos medievales

  • viajeros del Camino

  • comerciantes

  • soldados

  • vecinos de la ciudad hace siglos

Durante generaciones, esta fuente fue un punto de encuentro cotidiano.

Un lugar donde se llenaban cántaros, se calmaba la sed o se descansaba unos minutos.

El Oviedo que existía antes de Oviedo

El origen de esta fuente probablemente se remonta a los primeros asentamientos que dieron lugar a la ciudad medieval.

En aquel tiempo el acceso al agua era fundamental para la supervivencia.

Las fuentes naturales se convertían en auténticos centros de vida.

Alrededor de ellas se levantaban caminos, casas y, con el tiempo, ciudades.

En ese sentido, esta fuente es más que un vestigio arquitectónico.

Es una pista física del nacimiento de Oviedo.

Un monumento que la mayoría de la gente no mira

Lo más curioso es que miles de personas pasan cada año por delante de ella sin saber lo que es.

No hay grandes colas de turistas.

No aparece en todas las guías.

No está rodeada de grandes explicaciones.

Y sin embargo, probablemente es uno de los objetos más antiguos que sigue en funcionamiento en la ciudad.

Mientras las ciudades modernas cambian cada década, esta fuente lleva más de mil años haciendo exactamente lo mismo.

Una cápsula del tiempo hecha de agua

Las ciudades suelen conservar edificios, esculturas o murallas.

Pero es mucho más raro conservar funciones.

Una fuente prerrománica que sigue dando agua es, en cierto modo, una cápsula del tiempo.

Porque no solo vemos el pasado.

Lo usamos.

El pequeño milagro del prerrománico asturiano

Asturias es mundialmente conocida por su arquitectura prerrománica.

Pero casi siempre pensamos en iglesias, palacios o templos.

Esta fuente recuerda algo importante:

El prerrománico no solo fue monumental.

También fue cotidiano.

También fue vida diaria.

También fue un lugar donde alguien se acercaba, se agachaba y bebía agua.

Exactamente igual que hoy.

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