Tragedia en el Cantábrico: aparece en Francia el cuerpo del pescador asturiano desaparecido en Coaña

Tragedia en el Cantábrico: aparece en Francia el cuerpo del pescador asturiano desaparecido en Coaña

El cadáver de Juan Carlos Suárez, “Juancho”, ha sido localizado en el Golfo de Vizcaya dos meses después de su desaparición. El mar se llevó su rastro en Asturias… y lo devolvió a cientos de kilómetros, en la costa francesa.

El mar Cantábrico ha devuelto finalmente una respuesta a la angustia que durante semanas ha vivido una familia asturiana. El cuerpo de Juan Carlos Suárez, conocido como “Juancho”, pescador avilesino de 54 años desaparecido en enero mientras pescaba en la costa de Coaña, ha sido localizado en aguas del Golfo de Vizcaya, en la costa francesa.

La identificación ha sido posible gracias a pruebas odontológicas realizadas por las autoridades francesas, después de que el cadáver fuera recuperado hace unos días. El fiscal de la zona ha ordenado además análisis toxicológicos antes de autorizar la repatriación del cuerpo a España.

El hallazgo pone fin a una historia marcada por la incertidumbre, el despliegue de un enorme operativo de búsqueda y la crudeza del Cantábrico, uno de los mares más imprevisibles de Europa.

Una tarde de pesca que nunca terminó

Juan Carlos Suárez salió a pescar la tarde del 10 de enero en la costa occidental asturiana, en la zona de Punta de Engaramada, en el concejo de Coaña, un lugar conocido por los pescadores de costa y también por su peligrosidad cuando el mar se vuelve traicionero.

Era un pescador experimentado. Conocía bien la zona y había acudido allí en numerosas ocasiones. Pero aquella jornada algo ocurrió.

Cuando no regresó a casa y dejó de responder al teléfono, su familia comenzó a preocuparse. Horas después dieron la voz de alarma.

Su coche apareció estacionado a unos 300 metros del lugar donde solía pescar, lo que confirmó que había estado en la zona aquella tarde. Sin embargo, de Juancho no había rastro.

Un enorme dispositivo de búsqueda

La desaparición activó uno de los operativos de búsqueda más amplios que se recuerdan en la costa occidental asturiana.

Participaron:

  • Guardia Civil, con patrullas de Seguridad Ciudadana, el Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS), el Servicio Marítimo y medios aéreos del instituto armado

  • GREIM, especialistas en rescate de montaña

  • Bomberos del Principado de Asturias (SEPA)

  • Salvamento Marítimo, con helicóptero y la embarcación Salvamar Capela

  • Cruz Roja, con equipos de rescate marítimo y terrestre

  • drones y unidades caninas de rastreo

Durante días, decenas de efectivos peinaron acantilados, playas, fondos marinos y kilómetros de litoral.

Sin embargo, las condiciones del mar complicaron enormemente las tareas. El Cantábrico estaba especialmente agitado, con fuerte oleaje y episodios de viento que obligaron a suspender en varias ocasiones los vuelos de helicóptero y limitar las búsquedas marítimas.

Las pistas que anticipaban el peor desenlace

A los pocos días de iniciarse el operativo aparecieron los primeros indicios.

Primero se localizó una de sus cañas de pescar, arrastrada por el mar hasta la zona de búsqueda.

Al día siguiente apareció una segunda caña, a unos 200 metros de la primera.

Los buzos del GEAS recuperaron ambos aparejos y la familia confirmó que pertenecían a Juancho.

Aquellos hallazgos reforzaron la hipótesis que desde el principio temían los equipos de rescate: una caída al mar desde los acantilados mientras pescaba.

La costa de Coaña es especialmente abrupta, con zonas de difícil acceso, acantilados y fuertes corrientes. En invierno, las olas pueden golpear con una violencia enorme incluso en días aparentemente tranquilos.

Tras varios días sin nuevas pistas, el operativo activo fue finalmente desactivado.

La incertidumbre continuó durante semanas.

Un viaje de cientos de kilómetros por el Cantábrico

El hallazgo del cadáver en el Golfo de Vizcaya confirma algo que los expertos en corrientes marinas conocen bien: los cuerpos y objetos arrastrados por el Cantábrico pueden recorrer enormes distancias.

Las corrientes dominantes y los temporales invernales pueden desplazar restos desde la costa asturiana hacia el norte del Golfo, alcanzando incluso las costas francesas tras semanas o meses de deriva.

Ese viaje silencioso es el que, según todas las hipótesis, habría realizado el cuerpo de Juancho antes de ser localizado.

Un pescador muy querido

Juan Carlos Suárez era vecino de Avilés, estaba casado y tenía dos hijos. Entre quienes le conocían era un hombre discreto, apasionado del mar y aficionado habitual a la pesca desde costa.

Personas cercanas destacan que era un pescador prudente y conocedor del litoral, lo que hace aún más doloroso el desenlace.

Su desaparición causó una profunda conmoción entre familiares, amigos y vecinos, que siguieron durante días con angustia las noticias del operativo de búsqueda.

El mar Cantábrico: belleza y peligro

La tragedia vuelve a poner el foco en los riesgos de la pesca desde costa en el Cantábrico.

Cada año se registran accidentes similares en el litoral del norte de España. Las causas suelen repetirse:

  • olas inesperadas que golpean los acantilados

  • rocas resbaladizas

  • cambios bruscos de mar

  • corrientes muy fuertes

Incluso pescadores experimentados pueden verse sorprendidos en cuestión de segundos.

El final de una larga espera

Tras semanas de incertidumbre, el hallazgo del cuerpo pone fin a una búsqueda que mantuvo en vilo a la costa occidental asturiana.

Ahora la familia espera poder recuperar los restos y despedirse de Juancho cuando concluyan los estudios forenses en Francia.

El Cantábrico, que aquella tarde se lo llevó en silencio, ha tardado meses en devolver la respuesta.

Pero finalmente la ha dado.

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