El ave, salvada tras una grave fractura en Morcín, vuelve a volar equipada con GPS para ayudar a vigilar la fauna silvestre y detectar amenazas en el medio natural
La naturaleza asturiana cuenta desde hace unos meses con un nuevo aliado inesperado. Un busardo ratonero (Buteo buteo) que estuvo a punto de perder la vida tras sufrir una grave fractura en el ala se ha convertido ahora en uno de los animales que forman parte de la Red Centinela, un innovador programa impulsado por el Gobierno del Principado para proteger la fauna silvestre.
Lejos de ser solo una historia de rescate, el caso de esta rapaz representa algo más: un sistema de vigilancia natural del territorio que permite detectar amenazas como venenos ilegales, enfermedades o episodios de persecución de fauna protegida.
De un ala rota a volver a dominar el cielo
La historia de este busardo comenzó el pasado mes de agosto en el concejo de Morcín, cuando el ave fue localizada con graves dificultades para volar. El animal presentaba una fractura en el ala derecha, concretamente en los huesos cúbito y radio, una lesión que en muchos casos supone el final de la vida en libertad para este tipo de aves rapaces.
El ejemplar fue trasladado de inmediato al Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de Sobrescobio, donde un equipo veterinario especializado confirmó la gravedad de la lesión y puso en marcha un complejo tratamiento para intentar salvarlo.
La intervención incluyó una cirugía delicada mediante una técnica combinada de fijadores internos y externos, que permitió estabilizar los huesos mientras se producía la recuperación.
Durante varias semanas el animal permaneció bajo observación constante. Los dispositivos de fijación se fueron retirando progresivamente a medida que la fractura consolidaba y el ave recuperaba movilidad.
Tras aproximadamente cinco semanas de tratamiento intensivo, el busardo pasó a la fase clave de la rehabilitación.
La fase decisiva: recuperar la fuerza para volver a volar
Una vez superada la intervención, la rapaz fue trasladada a un voladero de rehabilitación, donde los especialistas comprobaron si era capaz de recuperar la fuerza necesaria para sobrevivir en libertad.
En este espacio el animal volvió a ejercitar el vuelo, fortaleciendo la musculatura y recuperando los reflejos propios de un depredador salvaje.
Cuando los veterinarios confirmaron que el busardo estaba listo para regresar al medio natural, se tomó una decisión adicional: integrarlo en la Red Centinela, una iniciativa pionera que utiliza animales recuperados como centinelas de la salud del ecosistema.
Un GPS para vigilar la salud del ecosistema
Antes de ser liberado, el ave fue equipada con un pequeño dispositivo GPS que envía información periódica sobre su localización.
Gracias a esta tecnología, los investigadores pueden seguir los desplazamientos del animal y analizar cómo se adapta de nuevo al medio natural.
Pero el sistema tiene otra función clave: si el busardo deja de moverse o muestra patrones anómalos, los científicos pueden detectar posibles intoxicaciones, enfermedades o episodios de persecución ilegal de fauna.
Es decir, el propio animal se convierte en una herramienta de alerta temprana para proteger el ecosistema.
La Red Centinela: ciencia al servicio de la naturaleza
La Red Centinela es una iniciativa conjunta del Gobierno de Asturias y del Instituto Mixto de Investigación de la Biodiversidad, una institución que reúne a investigadores de la Universidad de Oviedo, el CSIC y el propio Principado.
El objetivo del programa es monitorizar animales recuperados para obtener información valiosa sobre el estado de la fauna silvestre y las amenazas que enfrenta.
En un territorio con una enorme riqueza natural como Asturias, estos datos resultan esenciales para mejorar las políticas de conservación y combatir prácticas ilegales como el uso de venenos o la persecución de especies protegidas.
Un regreso exitoso a la naturaleza
El busardo fue finalmente liberado en diciembre en una zona del centro de Asturias.
Desde entonces, los investigadores han seguido sus movimientos a través del GPS y los resultados son muy positivos.
El ave se ha adaptado con éxito a su entorno, ha recuperado su comportamiento natural y continúa desplazándose con normalidad por su territorio.
Una señal clara de que la intervención veterinaria, la rehabilitación y el seguimiento científico han funcionado.
Un aliado inesperado del monte asturiano
Lo que comenzó como el rescate de un ave herida se ha convertido ahora en una pequeña victoria para la conservación de la biodiversidad.
Este busardo ratonero no solo ha vuelto a surcar los cielos de Asturias.
Ahora también actúa como un centinela silencioso del medio natural, ayudando a los científicos a proteger la fauna y a vigilar el estado de uno de los ecosistemas más valiosos del norte de España.
