El conflicto de la industria auxiliar del metal entra en una fase crítica con nuevos bloqueos en los accesos a las plantas de Gijón y Avilés, paradas intermitentes en la producción y la reparación urgente del horno alto B paralizada en un momento clave para la siderurgia asturiana.
La tensión ha vuelto a escalar este viernes en el complejo siderúrgico de ArcelorMittal en Asturias, donde los piquetes de la huelga de la industria auxiliar han repetido bloqueos en los accesos a las plantas de Gijón y Avilés en la tercera jornada de paro. La movilización, que afecta a miles de trabajadores del sector, está empezando a impactar directamente en el funcionamiento de uno de los mayores complejos industriales del sur de Europa.
Desde primera hora de la mañana, grupos de trabajadores en huelga se concentraron en las entradas de las factorías, ralentizando o impidiendo el acceso de empleados de contratas y proveedores. Aunque el paso de trabajadores de la plantilla de ArcelorMittal y de los servicios mínimos se ha permitido en algunos momentos, los controles y retrasos han provocado largas colas de vehículos y complicaciones en los relevos de turno.
El resultado es un escenario de enorme presión sobre la actividad industrial.
Paradas intermitentes en acerías y retrasos en procesos clave
En las instalaciones de Gijón y Avilés, donde trabajan cerca de 5.000 empleados de ArcelorMittal y unos 2.000 trabajadores de empresas auxiliares, el impacto de la huelga empieza a sentirse en varios puntos de la cadena productiva.
El horno alto A de Gijón, el único que está actualmente operativo, continúa funcionando con normalidad, pero los problemas aparecen en las fases posteriores del proceso siderúrgico.
En las acerías de ambas plantas se han registrado paradas intermitentes al no llegar arrabio —el hierro fundido procedente del horno alto— en el momento adecuado. En algunos casos, la situación ha obligado a realizar vertidos de arrabio en fosas para evitar daños en las instalaciones.
También se están produciendo retrasos en los talleres de acabado y en operaciones logísticas internas, debido a la falta de personal de mantenimiento y a problemas en la retirada de subproductos como la chatarra.
El horno alto B sigue parado y su reparación se retrasa
La huelga llega además en un momento especialmente delicado para la siderurgia asturiana.
El horno alto B de Gijón, una pieza clave de la instalación, permanece fuera de servicio desde octubre tras sufrir una avería. Esta semana estaba previsto iniciar una operación fundamental para evaluar el estado real del horno: abrir una “ventana” en la estructura para inspeccionar su interior y determinar el alcance de los daños.
La intervención requería personal especializado de empresas auxiliares.
Con la huelga en marcha, la operación ha tenido que aplazarse.
Y cada retraso añade presión sobre el complejo siderúrgico.
El riesgo de los costes de CO₂
La urgencia por reparar el horno alto B no responde únicamente a motivos productivos.
En el sector preocupa también el impacto que podría tener esta situación en el sistema europeo de derechos de emisión de CO₂, que condiciona los costes de la producción industrial.
Si la siderurgia integral asturiana continúa funcionando durante demasiado tiempo con un solo horno alto, podría no alcanzar el volumen de actividad necesario para acceder a determinados derechos gratuitos de emisión en el futuro.
Eso obligaría a la compañía a comprar más derechos en el mercado, con un coste que fuentes del sector consideran potencialmente muy difícil de asumir para la competitividad de la producción de acero.
Una caída de producción que ya se ha notado
La avería del horno alto B ya tuvo consecuencias visibles el año pasado.
El complejo siderúrgico asturiano produjo en 2025 3,3 millones de toneladas de acero, lo que supuso una caída de aproximadamente 300.000 toneladas respecto al año anterior, más de un ocho por ciento menos.
Ese descenso refleja hasta qué punto la instalación depende del funcionamiento simultáneo de sus dos altos hornos.
Un conflicto que afecta a toda la industria asturiana
La huelga de la industria auxiliar no solo impacta en ArcelorMittal. También está afectando a otras grandes instalaciones industriales del Principado, donde estas empresas realizan trabajos de mantenimiento y operaciones especializadas.
El conflicto forma parte de la negociación colectiva del sector auxiliar del metal, donde miles de trabajadores reclaman mejoras salariales, estabilidad laboral y una actualización de sus condiciones de trabajo.
Los sindicatos defienden el derecho a la huelga como herramienta legítima de presión, mientras desde el sector industrial se advierte de que un bloqueo prolongado podría tener consecuencias importantes para la actividad productiva.
Un pulso que mantiene en vilo al corazón industrial de Asturias
La siderurgia es uno de los pilares económicos del Principado y el complejo de ArcelorMittal en Gijón y Avilés es su símbolo más visible.
Por eso cada jornada de huelga se sigue con enorme preocupación en el tejido industrial asturiano.
Con los accesos bloqueados, procesos industriales ralentizados y una reparación crítica paralizada, el pulso entre trabajadores y empresas auxiliares ha colocado a la siderurgia asturiana en una situación de máxima tensión.
Y el conflicto, por ahora, sigue abierto.
