La empresa catalana Aprisco Group ha puesto sobre la mesa una de las mayores inversiones tecnológicas que ha llamado a la puerta de Asturias en los últimos años: un gran almacén de datos para inteligencia artificial con una inversión cercana a los 1.000 millones de euros y la creación de unos 700 empleos cualificados. El proyecto necesita 100.000 metros cuadrados de suelo y una enorme capacidad energética. Pero el reloj ya está corriendo: la compañía ha dado aproximadamente una semana al Principado para proponer una ubicación o empezará a considerar otras alternativas en el norte de España, especialmente Galicia o Cantabria.
La propuesta no es un simple sondeo. Aprisco ha trasladado al Gobierno del Principado su interés concreto en implantar en Asturias una infraestructura destinada a almacenar y procesar enormes volúmenes de datos utilizados por sistemas de inteligencia artificial, uno de los sectores tecnológicos que más está creciendo en el mundo.
Para hacerlo realidad necesita una parcela de 100.000 metros cuadrados de superficie total, de los cuales unos 60.000 metros deberían ser edificables. Además, el proyecto requiere una potencia eléctrica de aproximadamente 100 megavatios, acceso a gas y buenas conexiones con el área central de Asturias, especialmente con Oviedo, Gijón y Avilés, para facilitar el desplazamiento de ingenieros informáticos, técnicos especializados y personal de mantenimiento.
El mensaje de la empresa ha sido claro: el proyecto podría instalarse en Asturias, pero los plazos son muy ajustados.
La carrera europea por los centros de datos
El interés de Aprisco llega en un momento en el que Europa vive una auténtica carrera por atraer centros de datos vinculados a la inteligencia artificial. Estas instalaciones se han convertido en una pieza clave de la nueva economía digital.
Cada vez que una empresa desarrolla modelos de inteligencia artificial, entrena algoritmos o gestiona enormes bases de información necesita centros capaces de almacenar y procesar cantidades gigantescas de datos.
Eso ha disparado la demanda de estas infraestructuras.
Un centro de datos de gran tamaño puede consumir tanta electricidad como una pequeña ciudad. Por eso las empresas buscan lugares que combinen tres factores esenciales: gran disponibilidad energética, suelo suficiente y buena conectividad tecnológica y logística.
España se ha convertido en uno de los países donde más crece este tipo de inversión, especialmente en Madrid, Cataluña y Andalucía. Ahora el norte del país también empieza a entrar en ese mapa.
Asturias, en el radar tecnológico
La empresa plantea que Asturias podría convertirse en una de las cuatro bases de su red de centros de datos en España.
Según el plan estratégico de Aprisco, el proyecto asturiano sería uno de los grandes nodos de su red nacional. Los otros centros previstos se ubicarían en Andalucía, Cataluña y Madrid.
En dos de esos casos el proyecto ya está más avanzado: la empresa ha reservado parcelas en Pinos Puente, en Granada, y en Sant Julià de Ramis, en Girona. En el caso de Madrid todavía busca suelo en la periferia de la capital.
La compañía también impulsa proyectos similares fuera de España, entre ellos uno en Portugal que podría comenzar a construirse el próximo año.
Esto significa que Asturias no compite contra una idea todavía en fase inicial, sino contra ubicaciones que ya están dando pasos concretos para atraer este tipo de infraestructuras.
Qué busca exactamente la empresa
Las condiciones técnicas del proyecto son muy específicas.
Además de los 100.000 metros cuadrados de terreno, el complejo requeriría:
-
Potencia eléctrica de alrededor de 100 megavatios
-
Acceso a suministro de gas
-
Conectividad digital de alta capacidad
-
Cercanía a las principales ciudades del área central
-
Acceso logístico eficiente
Estas condiciones no son un capricho. Los centros de datos que alimentan sistemas de inteligencia artificial necesitan enormes cantidades de energía para alimentar miles de servidores y sistemas de refrigeración capaces de mantenerlos operativos las 24 horas del día.
Por eso la disponibilidad energética suele ser el factor más determinante a la hora de elegir ubicación.
Los posibles lugares donde podría instalarse
Aunque el Principado todavía no ha anunciado ninguna ubicación concreta, en el entorno empresarial ya se mencionan varias zonas que podrían cumplir las condiciones del proyecto.
Una de las opciones naturales sería ZALIA, la Zona de Actividades Logísticas e Industriales de Asturias, situada en el área central y diseñada precisamente para atraer grandes proyectos industriales.
Otra posibilidad sería el Parque Empresarial Principado de Asturias (PEPA), en Avilés, que cuenta con excelentes conexiones logísticas y proximidad al puerto y al aeropuerto.
También aparece en algunas conversaciones el parque empresarial de Bobes, en Siero, uno de los mayores desarrollos industriales de la región y con una ubicación estratégica entre Oviedo, Gijón y Avilés.
La decisión dependerá de factores muy concretos: disponibilidad real de parcela, acceso inmediato a energía, capacidad de conexión a redes digitales y rapidez administrativa.
Un proyecto que busca tramitación exprés
Aprisco ha solicitado al Gobierno del Principado que el proyecto sea declarado Proyecto de Interés Estratégico para Asturias.
Esta figura jurídica permite acelerar los procedimientos administrativos, reducir plazos y facilitar la adaptación urbanística necesaria para proyectos considerados especialmente relevantes para la economía regional.
En una operación donde el tiempo es un factor decisivo, esta tramitación podría resultar clave.
Mil millones en juego
El impacto económico del proyecto sería enorme.
La inversión prevista ronda los 1.000 millones de euros, una cifra que lo situaría entre las mayores inversiones tecnológicas realizadas en Asturias.
Además, la empresa estima que el centro generaría alrededor de 700 empleos, en su mayoría altamente cualificados, relacionados con ingeniería informática, mantenimiento tecnológico, ciberseguridad y gestión de infraestructuras digitales.
Pero más allá del empleo directo, este tipo de instalaciones suelen atraer un ecosistema tecnológico a su alrededor: empresas de software, telecomunicaciones, servicios técnicos y proveedores especializados.
La cuenta atrás ya ha empezado
La decisión ahora está en manos del Principado.
Si Asturias consigue ofrecer una ubicación adecuada y garantías energéticas en los plazos que exige la empresa, podría atraer uno de los proyectos tecnológicos más ambiciosos que han llegado a la región en años.
Si no, el proyecto podría acabar instalándose en otra comunidad.
Y en la carrera por atraer infraestructuras de inteligencia artificial, donde cada región intenta posicionarse como nuevo polo tecnológico, perder una inversión de este tamaño sería mucho más que una oportunidad perdida.
Sería dejar pasar un tren que está redefiniendo el mapa industrial del siglo XXI.
