El precio del gasóleo vuelve a encender todas las alarmas en Asturias. El combustible ha cruzado ya la simbólica frontera de los dos euros por litro en algunas estaciones del Principado, una cifra que no se veía desde los momentos más duros de la crisis energética de 2022. Y lo peor, advierten transportistas y empresarios, puede estar aún por llegar: si la escalada internacional del petróleo continúa, el litro de diésel podría alcanzar los 2,20 euros en las próximas semanas.
El encarecimiento golpea especialmente al transporte por carretera, uno de los pilares de la economía regional, que depende casi por completo del gasóleo. Los profesionales del sector advierten de que trabajar con estos precios empieza a ser simplemente inviable.
Un salto histórico en apenas días
El aumento ha sido tan rápido que incluso ha sorprendido al propio sector. En apenas una semana el precio del diésel en España se ha disparado más de 30 céntimos por litro, un salto que ya se deja sentir en toda la economía.
La causa principal está lejos de Asturias. El detonante ha sido el conflicto militar abierto en Oriente Medio, que ha elevado el precio del petróleo en los mercados internacionales. Tras los ataques contra instalaciones iraníes y el cierre parcial del estratégico estrecho de Ormuz —por donde circula alrededor del 20 % del petróleo mundial—, el barril de Brent ha superado los 100 dólares y amenaza con seguir subiendo.
Ese incremento se traslada rápidamente a los surtidores europeos. En España, el precio medio del diésel estaba hace apenas unas semanas en torno a 1,44 euros por litro, según datos del mercado energético europeo.
Hoy en algunas estaciones ya se mueve cerca —o incluso por encima— de los dos euros, lo que supone una subida superior al 30 % en pocos días en determinados puntos del país.
Asturias, una de las regiones más castigadas
La situación es todavía más delicada en Asturias. El Principado lleva años soportando precios de combustible por encima de la media nacional debido a factores logísticos y estructurales, entre ellos la ausencia de un oleoducto directo que abarate el suministro.
El resultado es que el mapa de precios muestra estaciones peligrosamente cerca del umbral psicológico de los dos euros:
-
Gijón: alrededor de 1,98 €/l
-
Siero: 1,90 €/l
-
Pola de Lena: 1,89 €/l
-
Somiedo y Luarca: cerca de 1,90 €/l
-
Moreda: 1,89 €/l
Y en Cangas del Narcea, una estación ha sido la primera en superar directamente los 2 euros por litro, un dato que muchos transportistas consideran solo el principio de una escalada mayor.
Transportistas al límite: “trabajar a pérdidas”
El sector del transporte por carretera está siendo el primero en sufrir el impacto. Cada subida de unos pocos céntimos puede convertirse en miles de euros adicionales al mes para una empresa de camiones.
Según organizaciones empresariales del sector, los costes de combustible de un camión se han incrementado hasta 1.500 euros mensuales en apenas quince días. En rutas internacionales, un solo repostaje puede superar los 250 euros adicionales respecto a hace unas semanas.
Los transportistas recuerdan que la legislación permite repercutir el coste del combustible en la factura final al cliente, pero en la práctica no siempre es fácil trasladar esa subida en un mercado con demanda débil.
“Podemos trabajar a pérdidas unos días, pero no indefinidamente”, advierten desde el sector.
El fantasma del paro del transporte
La última vez que el diésel alcanzó cifras similares fue en 2022, cuando la crisis energética derivada de la guerra en Ucrania provocó un paro masivo de transportistas en toda España.
Entonces el Gobierno aprobó una bonificación general de 20 céntimos por litro, que posteriormente se redujo a 10 céntimos durante varios meses.
Ahora las patronales reclaman exactamente lo mismo: medidas inmediatas.
Las asociaciones empresariales advierten de que, si el combustible continúa subiendo y no se aplican ayudas, podría repetirse una situación de bloqueo logístico como la vivida hace cuatro años.
Un problema que se extiende a toda la economía
El impacto del combustible no se limita al transporte. El gasóleo es esencial para sectores como:
-
agricultura
-
construcción
-
distribución alimentaria
-
industria
-
transporte público
Por eso los empresarios alertan de que el encarecimiento del carburante terminará trasladándose a toda la cadena de precios, desde los alimentos hasta los materiales de construcción.
Los economistas recuerdan además que casi la mitad del precio del combustible en España corresponde a impuestos, principalmente el impuesto especial de hidrocarburos y el IVA.
Esto significa que cuando el petróleo sube, el Estado también incrementa automáticamente la recaudación fiscal por cada litro vendido.
El mercado teme nuevas subidas
La evolución del conflicto internacional será clave. Algunos analistas energéticos advierten de que si el barril de Brent llegara a 120 dólares, como temen algunos mercados, los combustibles podrían subir todavía más y provocar un nuevo episodio inflacionista en Europa.
En ese escenario, el diésel en España podría superar ampliamente los dos euros por litro, una cifra que hasta hace pocos años parecía impensable.
Vigilancia sobre las gasolineras
Ante la rapidez de la subida, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha intensificado la vigilancia sobre los precios de las estaciones de servicio para evitar posibles abusos o comportamientos especulativos.
Sin embargo, el margen de actuación es limitado: cuando el petróleo sube en los mercados internacionales, el impacto acaba llegando inevitablemente al surtidor.
Una tormenta perfecta
Los transportistas lo resumen con crudeza: el sector se enfrenta a una tormenta perfecta.
-
petróleo disparado por el conflicto internacional
-
costes logísticos elevados
-
demanda debilitada
-
y un combustible que en Asturias ya roza niveles históricos
Si el precio sigue subiendo, el riesgo es claro: menos camiones en la carretera, más presión sobre las empresas y un nuevo aumento generalizado de precios para los consumidores.
El diésel vuelve a marcar el pulso de la economía. Y Asturias, una vez más, está entre los lugares donde ese pulso late con más fuerza.
