Lo que nos está costando a los asturianos la guerra contra Irán

Lo que nos está costando a los asturianos la guerra contra Irán

La guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán ya está teniendo un impacto directo en la economía cotidiana de Asturias. Aunque el conflicto se desarrolla a miles de kilómetros, sus efectos se sienten cada vez con más fuerza en algo tan básico como llenar el depósito o transportar mercancías. En apenas unos días, el precio del gasóleo ha experimentado un salto que recuerda a los momentos más tensos de la crisis energética tras la invasión rusa de Ucrania.

Los datos son elocuentes. Desde el inicio de la guerra, el precio medio del gasóleo en Asturias ha aumentado alrededor de un 13,5%, pasando de 1,48 euros por litro a finales de febrero a cerca de 1,68 euros, con muchas estaciones de servicio que ya se sitúan en torno a 1,8 euros. Se trata de una subida muy rápida para un periodo de apenas una semana y coloca al Principado entre las regiones con el combustible más caro de España.

La gasolina también sube, aunque con menor intensidad. En el mismo periodo ha aumentado alrededor de un 7%, pasando de 1,51 euros a aproximadamente 1,63 euros por litro, con algunos surtidores acercándose también a los 1,7 euros.

Asturias, entre las regiones más caras

Con estos precios, el Principado se sitúa claramente por encima de la media nacional, especialmente en el caso del gasóleo, el combustible más utilizado por los vehículos y, sobre todo, por el transporte profesional.

En el conjunto del país el litro de gasóleo se movía recientemente en torno a 1,65 euros, mientras que en Asturias ya superaba 1,68 euros antes incluso de la última subida del fin de semana. Solo algunas comunidades, como Baleares o Galicia, presentan cifras similares o superiores.

Esta diferencia tiene varias explicaciones: costes logísticos, menor competencia entre estaciones de servicio en determinadas zonas y, sobre todo, la fuerte dependencia del transporte por carretera en una región periférica como Asturias.

El petróleo vuelve a tensarse

El detonante de esta nueva escalada está en el mercado internacional del petróleo. El barril de Brent, referencia en Europa, ha pasado en pocos días de rondar los 60 dólares a acercarse a los 80, impulsado por la incertidumbre en Oriente Medio.

Los analistas del sector energético advierten de que la situación podría agravarse si el conflicto se prolonga o si se ve afectado el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, una de las arterias energéticas más importantes del planeta. Por ese paso circula aproximadamente una quinta parte del petróleo que se consume en el mundo.

Si el barril sigue escalando hasta los 90 o 100 dólares, como temen algunos expertos, el precio de los carburantes podría acercarse rápidamente a los dos euros por litro, una cifra que muchos asturianos todavía recuerdan de la crisis energética de 2022.

Los transportistas, al límite

El sector del transporte es uno de los primeros en sentir el impacto de estas subidas. Para un camión que recorre miles de kilómetros al mes, el combustible representa aproximadamente el 35% de los costes de explotación.

Las asociaciones del sector calculan que el encarecimiento de esta semana supone entre 1.000 y 1.200 euros más al mes por cada camión.

La situación ha generado una creciente preocupación en el sector. Las patronales del transporte advierten de que, si el Gobierno no adopta medidas para amortiguar el impacto del combustible, muchas empresas podrían verse obligadas a detener parte de su actividad.

Las ayudas aplicadas durante la pandemia, que incluían bonificaciones de 20 céntimos por litro, vuelven a aparecer ahora en el debate como una posible solución temporal.

Un efecto dominó en la economía

El problema no se limita al transporte. Cada subida del combustible termina trasladándose al resto de la economía.

En Asturias, donde el transporte por carretera es fundamental para mover productos industriales, mercancías y alimentos, el encarecimiento del gasóleo se convierte rápidamente en un efecto dominó.

Primero lo asumen los transportistas, después las empresas cargadoras y finalmente los consumidores, que ven cómo suben los precios de muchos productos.

En la práctica, eso significa que la guerra en Oriente Medio no solo afecta al precio del combustible para los conductores particulares. También influye en el coste del transporte de alimentos, materiales industriales, productos de consumo o suministros básicos.

Un escenario todavía incierto

Por ahora, el mercado energético vive una situación extremadamente volátil. El precio del petróleo puede cambiar de forma brusca en cuestión de horas dependiendo de la evolución del conflicto.

Si las tensiones en Oriente Medio se relajan, los precios podrían estabilizarse. Pero si la guerra se intensifica o se extiende a otros actores regionales, el impacto en la energía podría ser mucho mayor.

Para Asturias, una región especialmente dependiente del transporte y con una economía muy conectada al mercado exterior, el encarecimiento del combustible no es solo un problema para los conductores.

Es una factura económica que acaba pagando toda la sociedad.

En otras palabras, aunque el conflicto se libra a miles de kilómetros, cada subida en el surtidor recuerda que la guerra contra Irán también se paga en Asturias.

Dejar un comentario

captcha