Japón, el espejo de la España de 2040: cómo reforzar la sanidad ante el gran reto de la longevidad

Japón, el espejo de la España de 2040: cómo reforzar la sanidad ante el gran reto de la longevidad

Expertos sanitarios, responsables políticos, pacientes y académicos coinciden en que el modelo japonés ofrece una hoja de ruta clara para transformar el Sistema Nacional de Salud ante el envejecimiento acelerado de la población española.

España se asoma a un cambio demográfico histórico. En el año 2040, será junto a Japón el país más longevo del mundo. Hoy, el 20% de la población española supera los 65 años; en apenas quince años, esa cifra rozará el 28%, acercándose a los niveles actuales del país nipón. Este escenario plantea un reto estructural sin precedentes para el Sistema Nacional de Salud (SNS), cada vez más presionado por el aumento de enfermedades crónicas, la multimorbilidad y la necesidad de cuidados de larga duración.

Con esta perspectiva se celebró en Madrid la jornada “Japón, la España de 2040: Retos y soluciones para el Sistema Nacional de Salud del futuro”, impulsada por Daiichi Sankyo, que reunió a clínicos, pacientes, expertos académicos y representantes políticos de distintos partidos y comunidades autónomas. El objetivo: analizar qué puede aprender España del modelo sanitario japonés, considerado uno de los más avanzados del mundo en la gestión de la longevidad.

Un desafío que va más allá de la sanidad

El envejecimiento no es solo una cuestión sanitaria, sino social y económica. A la mayor esperanza de vida se suma un fuerte incremento de patologías crónicas como el cáncer —principal causa de mortalidad en España— o las enfermedades cardiovasculares, primera causa de muerte entre las mujeres. Además, casi cuatro de cada diez mayores de 50 años conviven con varias enfermedades a la vez, lo que obliga a replantear un sistema tradicionalmente diseñado para atender patologías aisladas.

Japón, con una población aún más envejecida, se ha convertido en un banco de pruebas real de políticas públicas que España empieza ahora a observar con urgencia.

Prevención, atención primaria y cuidados a largo plazo

Durante la inauguración, la directora general y responsable de Oncología de Daiichi Sankyo España, Ana Zubeldia, destacó que “Japón es hoy el espejo de la España de 2040” y defendió la necesidad de tender puentes entre sistemas sanitarios que comparten valores y desafíos. El país nipón, señaló, demuestra que es posible afrontar el envejecimiento con soluciones sostenibles, basadas en la prevención, el uso eficiente de los recursos y la atención integrada a largo plazo.

En la primera mesa de debate, expertos sociales y académicos coincidieron en que el envejecimiento implica un cambio estructural profundo. La socióloga María Miyar advirtió de que el nivel socioeconómico y el diseño de las ciudades se han convertido en determinantes clave de la salud, capaces de amplificar el riesgo de cáncer y enfermedades cardiovasculares. Por su parte, Juan Martín defendió la Economía de los Cuidados como un pilar esencial del Estado del bienestar y como un activo económico, no como un gasto.

Desde el ámbito institucional, Mario Fontán subrayó la necesidad de impulsar programas de prevención temprana, al estilo japonés, que permitan identificar riesgos antes de que se transformen en patologías graves y en mayores costes para el sistema.

La necesidad de un consenso político

Uno de los mensajes más repetidos durante la jornada fue la urgencia de un consenso político amplio. Representantes del PP, PSOE y Vox, junto a responsables autonómicos, coincidieron en que la cronicidad y la multimorbilidad deben asumirse como la norma en la población mayor.

El exconsejero gallego Julio García Comesaña defendió reforzar la atención domiciliaria y la coordinación entre sanidad y servicios sociales. Desde Cataluña, Sara Jaurrieta insistió en integrar lo social y lo sanitario para mantener la autonomía de las personas mayores y evitar ingresos hospitalarios prevenibles. En la misma línea, Rita Tristancho señaló a la Atención Primaria como la base del seguimiento continuo del paciente crónico.

La prevención, eje del nuevo modelo asistencial

Desde el ámbito clínico, el consenso fue claro: prevenir es clave para garantizar la sostenibilidad del SNS. La oncóloga Susana de la Cruz recordó que el cáncer está estrechamente ligado al envejecimiento y reclamó más políticas preventivas y un mayor impulso a la oncogeriatría. En cardiología, Manuel Martínez-Sellés abogó por medidas concretas para fomentar un envejecimiento saludable, como la reducción del consumo de tabaco, la promoción del ejercicio físico adaptado y una progresiva deshospitalización del sistema.

Desde la geriatría, María Teresa Vidán Astiz subrayó la importancia de planes de cuidados personalizados y multidisciplinares, especialmente para los pacientes más frágiles, mientras que el farmacéutico hospitalario Daniel Sevilla Sánchez reclamó un cambio de paradigma hacia un seguimiento proactivo y continuo del paciente crónico complejo.

La voz de los pacientes

La jornada incorporó también la perspectiva de quienes viven la cronicidad en primera persona. Manuel Arellano defendió que las políticas sanitarias deben diseñarse con la participación activa de los pacientes, priorizando la prevención, la continuidad asistencial y la evaluación real del impacto de la longevidad sobre las personas y sus entornos.

Envejecer más, pero mejor

En la clausura, la directora general de Salud Pública de la Comunidad de Madrid, Elena Andradas, resumió el gran objetivo compartido: alcanzar un envejecimiento más saludable, con mayor calidad de vida y menor dependencia, apostando decididamente por la prevención.

Japón ya vive la España que viene. Mirarse en ese espejo no es una opción, sino una necesidad urgente si se quiere garantizar un sistema sanitario público capaz de responder al mayor reto demográfico del siglo XXI.

Dejar un comentario

captcha