El Consejo de Gobierno del Principado autoriza la implantación de Costco en el polígono de Bobes mediante la figura de Proyecto de Interés Estratégico Regional (PIER), pese a no cumplir el planeamiento urbanístico vigente. La decisión sale adelante con voto en contra de IU, abre la puerta a una judicialización y reaviva el debate sobre el modelo comercial en Asturias.
Asturias acaba de tomar una de esas decisiones que marcan legislatura. El Consejo de Gobierno del Principado aprobará este martes la declaración de Proyecto de Interés Estratégico Regional (PIER) para la implantación de un gran complejo comercial de Costco en el concejo de Siero, concretamente en el polígono industrial de Bobes. Una luz verde que desbloquea una inversión millonaria, pero que deja al Ejecutivo autonómico abiertamente dividido.
La autorización se concede pese a que el proyecto no encajaba en las directrices regionales de comercio, que impiden grandes superficies comerciales en suelo industrial. Precisamente por eso se recurre a la vía PIER, una herramienta jurídica pensada para acelerar proyectos estratégicos y que permite modificar el planeamiento urbanístico cuando el interés regional así lo justifica.
Una aprobación fuera de plazo y con tensión política
El expediente llega al Consejo de Gobierno con retraso. Aunque la documentación completa se remitió a la agencia Sekuens a comienzos de julio, la resolución no se ha dictado hasta el pasado 6 de febrero, rebasando el plazo legal de tres meses que fija la ley de Proyectos de Interés Estratégico, plazo tras el cual el silencio administrativo se considera desestimatorio.
Ese retraso ha sido uno de los elementos más criticados durante la tramitación, especialmente por el alcalde de Siero, Ángel García, que llegó a denunciar un trato injusto al concejo y reclamó cambios normativos para facilitar la inversión. El Principado descartó una modificación “a medida” de las directrices comerciales y optó por la vía alternativa del PIER.
Voto en contra de IU y una grieta en el Ejecutivo
La decisión no es unánime. El consejero de Ordenación del Territorio y coordinador general de Izquierda Unida, Ovidio Zapico, votará en contra, manteniendo el rechazo que la coalición ha sostenido desde el inicio del proceso. IU considera que el proyecto no cumple los requisitos sustantivos para ser declarado estratégico y que el uso del PIER desnaturaliza una figura pensada para industria productiva, no para grandes superficies comerciales.
Ese rechazo no ha sido aislado. Durante el periodo de exposición pública se presentaron alegaciones por parte de Comisiones Obreras, la Unión de Comerciantes y el Partido Comunista de los Trabajadores de España, advirtiendo del impacto sobre el pequeño comercio, la ordenación territorial y el empleo de calidad.
Empleo, inversión y estación de servicio
Sobre la mesa, el proyecto presenta cifras de peso. Costco se instalará en una parcela de 54.000 metros cuadrados, con una inversión mínima de 45 millones de euros, a ejecutar en dos años. El compromiso de empleo fija la creación de al menos 170 puestos de trabajo en los tres primeros años, ampliables hasta 260 en el siguiente trienio. Según la documentación aportada, el 47% de los contratos serán indefinidos a tiempo completo, y se estiman unos 700 empleos indirectos vinculados a la actividad.
El complejo incluirá además una estación de servicio con al menos 16 surtidores, un elemento que añade dimensión logística y comercial al proyecto y que ha generado también debate por su impacto en movilidad y competencia.
El encaje urbanístico, el gran escollo
El mayor problema del proyecto siempre fue su incompatibilidad con el planeamiento. Las directrices regionales de comercio impiden este tipo de establecimientos en suelo industrial como el de Bobes. La declaración PIER actúa aquí como llave maestra: la resolución establece que, aun desarrollándose en terrenos no reservados para uso comercial, la declaración estratégica prevalece sobre el planeamiento vigente y habilita las modificaciones necesarias.
Para salvar parte de las objeciones, el expediente incorpora un compromiso de formación previa de la plantilla, uno de los puntos que se consideraban deficitarios para justificar el carácter estratégico de la inversión.
¿Un proyecto abocado a los tribunales?
Fuentes del propio Ejecutivo admiten que la decisión podría acabar judicializada. La figura del PIER otorga al Gobierno un amplio margen discrecional, siempre apoyado en informes técnicos, pero precisamente esa discrecionalidad es la que podría ser cuestionada en los tribunales. No obstante, iniciar un proceso judicial no es sencillo: paralizar o retrasar una inversión de este calibre exige avales económicos elevados, lo que limita el acceso a la vía judicial a grandes actores del sector.
En los círculos económicos regionales se da por hecho que competidores directos de Costco podrían explorar esa vía legal si consideran que se ha producido un trato de favor o una aplicación forzada de la figura estratégica.
Un alivio político para Siero, no exento de polémica
La aprobación del proyecto supone un bálsamo para Siero, donde el debate sobre Costco ha tensado la política local y regional durante meses. Desde el Ejecutivo se insiste en que la decisión no es una reacción a las quejas del alcalde, sino una resolución prevista con antelación. Aun así, el contexto político y el uso de una vía excepcional convierten la implantación de Costco en uno de los movimientos más controvertidos del actual mandato.
Más allá de la inversión y el empleo, la decisión reabre un debate de fondo: qué modelo comercial quiere Asturias, hasta dónde debe llegar la flexibilidad urbanística para atraer proyectos y si las figuras pensadas para la reindustrialización deben utilizarse para grandes operadores del comercio minorista.
Costco ya tiene el visto bueno. Ahora empieza la segunda parte de la historia: la de los recursos, las obras, el impacto real en el empleo… y una polémica que, lejos de apagarse, promete seguir muy viva.
