Recetas de una abuela asturiana: La cazuelina italiana que me volvió loca en Madrid (quesu fundíu, yema y trufa)

Recetas de una abuela asturiana: La cazuelina italiana que me volvió loca en Madrid (quesu fundíu, yema y trufa)

Ay, cielín…
El otro día llevóme la mio nieta a un restaurante italiano en Madrid. Yo iba tan tranquila, pensando que comeríamos pasta y poco más, y mira tú por dónde el primer plato me dio un meneo al alma.
Trajeron una cazuelina pequeña, de barro, con un quesu fundíu que yo no supe decir qué quesu era, bien caliente, y encima una yema de güevu cruda. El camareru dijo: “Ahora se revuelve”. Y cuando aquello quedó bien mezclao, rallaron trufa por encima.
Pan de focaccia al medio… y a untar.
Y yo pensé: “Virgen Santa, esto ye gloria bendita”.

Pregunté al cocineru cómo se hacía, porque una ya tiene años, pero no perdió las ganas de aprender. Y hoy, nada más levantarme, dije: “Esto tengo que probalo en casa, que lo bueno hay que traelo pa Asturias aunque venga de Italia”.
Y mira, salió así. No sobró ni pa limpiar la cazuela.

Ingredientes (pa 2 personas que coman con ganas)

  • 200 g de queso tipo Taleggio o Fontina (si no lo encuentres, uno cremosu que funda bien, pero no uses cualquier cosa, que el quesu manda)

  • 2 yemas de huevo bien frescas

  • Trufa negra rallada (fresca si puedes; si no, un poco de trufa en conserva, sin pasase)

  • Un chorretín de nata líquida (muy poco, solo pa ayudar a fundir)

  • Pimienta negra recién molida

  • Pan de focaccia o pan bueno, con miga, del que presta untar

Como decía la mio güela: “Pan malo arruina lo bueno”.

Cómo lo hago yo, pasu a pasu

  1. Pongo el quesu troceao en una cazuelina de barro. Si el quesu ta muy fuerte, añado un chorru pequeñu de nata, solo pa que quede melosu.

  2. La cazuelina va al fuego muy baju, sin prisas. Esto no ye pa andar revolviendo como loca. Aquí hay que tener paciencia, que lo que se apura, se corta.

  3. Cuando el quesu ta bien fundíu y brillante, aparto del fuego.

  4. Echo la yema por encima, así, tal cual, y con una cuchara la revuelvo despacio, que se integre con el quesu caliente pero sin que se cuaje del todo.

  5. Un poco de pimienta negra y, justo al final, rallo la trufa por encima.

  6. A la mesa inmediatamente, con el pan al lau. Esto no espera, que enfría y ya no ye lo mismo.

Cómo se come (que esto también importa)

Se va untando el pan, sin vergüenza ninguna.
Nada de cuchillo y tenedor finos. Aquí mete pan, moja y disfruta.
Y si te manchas un poco, pues oye… “ande hay gozu, que no haya reparu”.

Palabra de abuela

Nunca pensé yo que una receta tan sencilla pudiera ser tan rica.
Y mira tú, italiana como ella sola, y yo tan asturiana… pero cuando algo ta bueno, no entiende de fronteras.
Esto ye un plato pa compartir, pa charlar, pa mojar pan y pa quedase un rato más en la mesa, que la vida va muy deprisa y el quesu fundíu enseña a parar.

Si la haces en casa, acuérdate de comerla caliente y con buena compañía, que eso también ye ingrediente.

Y nada más, cielín.
Te mando un abrazo grande y que no se te enfríe la cazuela,
la Abuela Balbina

Dejar un comentario

captcha