Asturias aplasta la brecha salarial y se convierte en la región que más reduce la desigualdad en España… mientras la pobreza se enquista en la sombra

Asturias aplasta la brecha salarial y se convierte en la región que más reduce la desigualdad en España… mientras la pobreza se enquista en la sombra

El Índice de Gini cae casi seis puntos en seis años y sitúa al Principado por debajo de la media nacional. La clase media gana peso y las pensiones amortiguan el golpe, pero la concentración de la riqueza y la exclusión social siguen dibujando una Asturias con luces y sombras.

Asturias ha protagonizado el mayor descenso de desigualdad económica de toda España entre 2019 y 2025. No es una percepción: es un dato oficial. La Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) 2025 del Instituto Nacional de Estadística sitúa al Principado como la comunidad donde más se ha estrechado la brecha de ingresos. El Índice de Gini regional ha bajado 5,9 puntos en seis años y se sitúa en 28,8, claramente por debajo de la media nacional, que ronda el 30,8.

Traducido: la renta en Asturias está hoy mejor repartida que en 2019. Y mejor que en la mayoría de territorios del país.

¿Qué significa realmente ese 28,8?

El Índice de Gini no mide cuánto dinero tiene una región, sino cómo se distribuye. Va de 0 (igualdad perfecta) a 100 (desigualdad extrema). Se calcula con la renta disponible neta por unidad de consumo, es decir, ingresos por salarios, pensiones, prestaciones y ayudas, descontando impuestos.

En el caso asturiano, el descenso refleja sobre todo dos fenómenos estructurales:

  • La revalorización sostenida de las pensiones tras la reforma del sistema.

  • El peso creciente de rentas protegidas en una comunidad con alta tasa de envejecimiento.

En una región donde casi uno de cada cuatro habitantes supera los 65 años, las pensiones funcionan como estabilizador automático. Según datos del Ministerio de Inclusión y Seguridad Social, Asturias está entre las comunidades con pensión media más elevada del país, lo que amortigua desigualdades internas en comparación con territorios más dependientes del empleo precario.

Una sociedad “en forma de rombo”

Si se analiza la distribución por deciles de renta —la división de la población en diez grupos iguales según ingresos— aparece una fotografía singular.

  • El primer decil (los que menos ganan) representa el 10,7% de la población, muy cercano al equilibrio teórico.

  • Los deciles 8 y 9, correspondientes a niveles medio-altos, concentran más del 25% de los asturianos.

  • El decil más rico apenas supone el 9,1%.

El resultado es lo que los economistas describen como una estructura “en forma de rombo”: una amplia clase media central, base relativamente contenida y ausencia de élites extremas comparables a las de Madrid o Cataluña.

Según el último informe del Banco de España sobre desigualdad territorial, las regiones con menor presencia de grandes fortunas y menor peso del capital financiero tienden a presentar Gini más bajos en renta disponible, aunque no necesariamente en patrimonio.

Y ahí empieza el otro lado de la historia.

Menos desigualdad en ingresos… pero fuerte concentración de riqueza

La renta es una cosa. La riqueza es otra.

La riqueza media por hogar en Asturias se sitúa en torno a 306.000 euros, lejos de los 383.000 de media nacional. Sin embargo, el problema no es tanto cuánto se tiene como cómo se reparte.

Un estudio reciente del Centro de Políticas Económicas EsadeEcPol, basado en datos del Panel de Hogares de la Agencia Tributaria, el INE y el Instituto de Estudios Fiscales, dibuja un patrón claro:

  • El 50% de los hogares posee apenas el 9% de la riqueza total.

  • El 40% intermedio acumula el 41%.

  • El 10% más rico concentra el 32,7%.

  • Y dentro de ese 10%, el 1% posee el 17,3% del total.

Es decir: la desigualdad patrimonial es profunda, aunque la renta esté más equilibrada.

Este patrón coincide con lo que el Banco de España ha señalado en sus informes sobre distribución de la riqueza: las diferencias patrimoniales tienden a ser mucho más acusadas que las salariales, y se transmiten generacionalmente.

FOESSA alerta: más exclusión social pese a la mejora estadística

Mientras los indicadores macroeconómicos muestran avances, la fotografía social es menos complaciente.

El IX Informe FOESSA sobre Exclusión y Desarrollo Social en España advierte de que alrededor de una quinta parte de la población asturiana vive en situación de exclusión social. Son unas 10.000 personas más que en 2018.

Los factores que empujan hacia esa exclusión son claros:

  • Vivienda: el 29% presenta algún rasgo de exclusión residencial.

  • Precariedad laboral: el 17,1% de los trabajadores sufre empleo inestable o parcial.

  • Sobrecarga de costes fijos: muchas familias quedan por debajo del umbral de pobreza tras pagar alquiler, hipoteca y suministros.

Cáritas Asturias insiste en que la mejora del Gini no elimina la vulnerabilidad estructural. Especialmente afectados:

  • Hogares monomarentales.

  • Población extranjera.

  • Menores.

  • Personas con enfermedad mental (casi la mitad en riesgo de exclusión).

La paradoja es evidente: Asturias reduce desigualdad relativa, pero no logra eliminar bolsas de pobreza persistente.

Demografía y mercado laboral: el contexto que explica el cambio

El descenso de desigualdad también se entiende en clave demográfica.

Según el padrón continuo del INE, Asturias sigue perdiendo población joven mientras aumenta el peso de jubilados. La población activa se reduce, pero con ella también lo hacen algunas disparidades salariales internas.

El mercado laboral asturiano muestra además una menor dispersión salarial que comunidades con grandes polos tecnológicos o financieros. Según datos de la Agencia Tributaria sobre salarios medios declarados, Asturias se sitúa en un nivel intermedio-alto, pero con menos extremos.

Es decir: no hay grandes sueldos que disparen el promedio, pero tampoco caídas tan abruptas como en regiones con mayor dualidad laboral.

Comparativa nacional: menos riqueza que Madrid, menos brecha que Cataluña

En el conjunto del país, comunidades como Madrid, Baleares o Cataluña presentan niveles más altos de renta media y patrimonio, pero también mayores índices de desigualdad.

Asturias se mueve en el extremo contrario:

  • Menor riqueza agregada.

  • Menor desigualdad en renta.

  • Concentración patrimonial significativa.

  • Exclusión social persistente.

Un equilibrio delicado.

La pregunta incómoda

¿Está Asturias mejor que en 2019? En términos de reparto de ingresos, sí.

¿Ha resuelto sus fracturas internas? No.

El descenso de casi seis puntos en el Índice de Gini es el mayor del país. Es un dato sólido. Pero debajo de esa cifra conviven dos realidades:

  • Una clase media más compacta y protegida.

  • Y una periferia social que sigue creciendo en silencio.

Asturias lidera la caída de la desigualdad en España. Pero la cohesión social no se mide solo en estadísticas: se mide en oportunidades reales, acceso a vivienda y estabilidad laboral.

Y ahí, el desafío continúa.

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