El millón de euros del sorteo de Euromillones ya tiene dueño. Y ya está cobrado. Sin focos, sin fotografías y sin una sola palabra ante los medios. El ganador —o ganadora— del código de “El Millón” validado en el Centro Comercial Caudalia ha pasado por una entidad bancaria del centro de Mieres para formalizar el cobro del premio y desaparecer, de nuevo, en el anonimato.
La escena, según ha podido saber este diario, fue tan discreta como eficaz: identificación, firma, comprobaciones protocolarias y un trámite que, aunque rutinario para la entidad financiera, marca un antes y un después en la vida de cualquier persona. No hubo celebración pública ni declaración alguna. Solo un millón de euros que cambian de manos.
¿Cuánto se cobra realmente?
Conviene recordar que este tipo de premios no se cobran íntegros. En España, los primeros 40.000 euros están exentos de tributación, pero el resto está sujeto a una retención del 20%. En términos prácticos, de ese millón de euros el ganador percibe aproximadamente 808.000 euros netos, tras aplicar la retención correspondiente.
No es una cifra menor. Es una jubilación tranquila. Una hipoteca cancelada. Un giro radical de planes. Un colchón vital que, gestionado con cabeza, garantiza estabilidad durante décadas.
Caudalia, epicentro de la suerte
El boleto fue sellado en la Administración de Loterías número 6, ubicada en el propio centro comercial de Caudalia, un espacio que recibe cada día a vecinos no solo de Mieres, sino también de toda la comarca del Caudal y del Nalón, Riosa o Morcín. Eso amplía las hipótesis sobre el origen del premiado, aunque las primeras informaciones apuntan a que podría tratarse de un jubilado “de Mieres de toda la vida”.
En la administración, la satisfacción es evidente. No es el primer gran premio que reparten, pero un millón de euros asociado al código de Euromillones juega en otra liga. La experiencia demuestra que cuando cae un premio importante, suele venir acompañado de un aumento de participación y una oleada de ilusión colectiva.
La discreción como elección
A diferencia de otros agraciados que celebran públicamente su golpe de fortuna, en este caso se ha optado por la prudencia absoluta. No es extraño. En localidades de tamaño medio, donde todo el mundo se conoce o cree conocerse, el anonimato es casi un escudo.
En Mieres, la noticia corre de boca en boca. En las terrazas, en los comercios, en los pasillos del propio centro comercial. Las especulaciones se multiplican, pero nadie confirma nada. Lo único indiscutible es que la suerte volvió a detenerse en la cuenca minera.
Hace poco más de un año otro millón cayó en Laviana. Y no hace tanto, el Gordo de Navidad repartido a través del Club Atletismo Mieres dejó un recuerdo imborrable en la villa. Ahora, el guion se repite: un boleto, un código, una llamada de comprobación… y una vida que cambia para siempre.
El nuevo millonario ya no es una incógnita administrativa. Es una incógnita social. Y mientras Mieres hace sus cálculos y afina sus intuiciones, el protagonista guarda silencio. Con razón. Porque cuando el destino te coloca 808.000 euros netos en la cuenta, la discreción no es timidez: es inteligencia.
