La red asturiana de Cercanías y media distancia acumula 67 limitaciones temporales de velocidad. Algunas obligan a circular a 10 km/h. El dato coincide con un momento nacional de máxima vigilancia tras varios accidentes y roturas de vía que han puesto el foco en el mantenimiento.
España presume —con razón— de tener una de las redes de alta velocidad más extensas y modernas del mundo. Pero en paralelo, buena parte de la red convencional y de ancho métrico circula hoy bajo un régimen de precaución reforzada.
En Asturias, esa precaución tiene cifra exacta: 67 limitaciones temporales de velocidad (LTV) activas, según documentación técnica de Adif, el gestor de infraestructuras ferroviarias.
El desglose es elocuente:
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14 limitaciones en ancho convencional
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53 en ancho métrico (antigua FEVE)
Y lo más llamativo: varios tramos obligan a circular a 10 km/h, una velocidad más propia de una maniobra de estacionamiento que de un servicio regular de pasajeros.
Un síntoma dentro de una crisis nacional
Lo que ocurre en Asturias no está aislado. A nivel estatal, distintos recuentos cifran en más de 750 los puntos con limitaciones activas en la red convencional gestionada por Adif.
Tras el accidente de Adamuz del pasado enero, que investiga la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), el Ministerio de Transportes activó una revisión exhaustiva de protocolos, soldaduras y mantenimiento preventivo en distintos corredores.
El mensaje interno es claro: ante la duda, se reduce velocidad.
Eso ha afectado incluso a líneas de alta velocidad operadas por Renfe, donde se han aplicado restricciones puntuales mientras se completaban inspecciones técnicas.
En este contexto de máxima sensibilidad, Asturias aparece como uno de los territorios donde la acumulación histórica de incidencias estructurales se hace más visible.
Asturias: cuando lo “temporal” se cronifica
Las 67 limitaciones activas en el Principado no responden a averías puntuales. La mayoría obedecen a causas estructurales:
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Túneles antiguos con filtraciones y degradación
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Trincheras inestables
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Terraplenes con riesgo de desprendimientos
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Aparatos de vía deteriorados
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Pasos a nivel con deficiencias
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Deformaciones o fatiga de carril
En varios puntos, la velocidad queda limitada a 30 km/h.
En otros, baja a 20 km/h.
Y en algunos tramos del ancho métrico, especialmente en la línea Oviedo–Santander (770), se llega a los 10 km/h, especialmente en zonas con riesgo geológico o problemas en obras de fábrica.
Para el viajero, la consecuencia es directa:
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Trayectos más largos
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Retrasos en cascada
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Pérdida de fiabilidad horaria
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Sensación de deterioro progresivo
Una sola restricción de 10 km/h puede añadir varios minutos. Cinco en un mismo trayecto convierten la línea en un embudo permanente.
El ancho métrico, el gran punto débil
El grueso del problema se concentra en el antiguo trazado de FEVE.
Las 53 limitaciones activas en ancho métrico afectan especialmente a:
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Línea 740 (Pravia–Ferrol)
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Línea 770 (Oviedo–Santander)
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Línea 762 (Trubia–San Esteban)
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Tramos del eje Laviana–Gijón
En algunos casos, las restricciones aparecen encadenadas durante kilómetros, lo que impide recuperar velocidad entre puntos conflictivos.
La línea 770, que conecta Oviedo con Santander atravesando el oriente asturiano, concentra por sí sola 27 limitaciones en territorio asturiano.
Convencional: túneles y desprendimientos bajo vigilancia
En el ancho convencional, las limitaciones afectan a túneles como El Padrún y a tramos vinculados a inestabilidad de trincheras y pasos a nivel.
El reciente descarrilamiento en un túnel asturiano tras un desprendimiento —sin víctimas, pero con gran impacto mediático— reforzó la vigilancia en este tipo de infraestructuras.
En un territorio con orografía compleja y climatología exigente, el mantenimiento de túneles y taludes exige inversiones constantes.
¿Se está invirtiendo?
Adif ha adjudicado y licitado en los últimos meses actuaciones relevantes en Asturias:
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68 millones de euros para la renovación del tramo Oviedo–Gijón
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18,1 millones para la renovación integral de túneles en Villabona
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Sustituciones de carril en el eje Infiesto–Arriondas
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Planes de modernización dentro del programa nacional de Cercanías
El problema es el desfase temporal entre la inversión anunciada y la mejora efectiva en la circulación diaria.
El viajero no percibe el BOE. Percibe el retraso.
El debate de fondo: seguridad, mantenimiento y confianza
Tras Adamuz, el debate ya no es solo técnico. Es de confianza pública.
Cuando la red convencional acumula cientos de limitaciones en el país y Asturias suma 67 activas, la pregunta es inevitable:
¿Estamos ante un endurecimiento preventivo lógico o ante la consecuencia de años de mantenimiento insuficiente?
Fuentes del sector ferroviario consultadas coinciden en un punto:
la cultura de la prevención ha aumentado, pero también lo ha hecho la evidencia de que muchas líneas históricas requieren renovación integral, no solo parches.
Asturias, a cámara lenta
España compite con trenes a más de 300 km/h.
En Asturias, algunos tramos circulan a 10.
La diferencia no es solo de velocidad. Es de prioridades acumuladas.
El Principado tiene ahora dos retos simultáneos:
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Recuperar fiabilidad en la red convencional y métrica.
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Aprovechar el nuevo contexto nacional de revisión para acelerar inversiones estructurales.
Mientras tanto, cada limitación activa recuerda que la seguridad es irrenunciable… pero también que la modernización no puede esperar eternamente.
