El Principado ha tramitado 7.530 peticiones para obtener el número obligatorio que permite anunciar viviendas en plataformas digitales. Más de 1.500 han sido revocadas por incumplir la normativa. El control sobre el alquiler de corta estancia se endurece.
Asturias ha activado el filtro y no está pasando cualquiera. Desde la entrada en vigor del Número de Registro Único de Alquiler (NRUA) —la “matrícula obligatoria” para poder anunciar viviendas turísticas en plataformas digitales— el Principado ha denegado 1.543 solicitudes, lo que supone que uno de cada cinco expedientes tramitados ha sido rechazado.
Los datos oficiales reflejan que, hasta enero de 2026, se han presentado en Asturias 7.530 solicitudes para obtener el código obligatorio. De ellas:
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5.769 han sido aprobadas con registro definitivo
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218 cuentan con código provisional
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1.543 han sido revocadas
El porcentaje de rechazo alcanza el 20,5%, una cifra que evidencia el impacto real de la nueva normativa y el volumen de irregularidades detectadas.
Sin número, no hay anuncio
Desde el pasado 1 de julio, ninguna vivienda destinada al alquiler turístico, temporal o por habitaciones puede anunciarse legalmente en portales como Airbnb o Booking sin disponer del NRUA. Sin ese código, la plataforma no puede publicar el inmueble y, si lo hace, se expone a sanciones.
En términos prácticos, el registro actúa como la matrícula oficial del piso turístico. Permite a la Administración controlar qué viviendas operan legalmente, comprobar que cumplen los requisitos autonómicos y detectar fraudes o irregularidades.
¿Por qué se están rechazando tantos expedientes?
Las causas de revocación son variadas, pero tienen un patrón común: incumplimiento de requisitos básicos. Entre los principales motivos figuran:
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Falta de licencia turística o declaración responsable
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Ausencia de autorización de la comunidad de propietarios con la mayoría exigida
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Intento de registrar viviendas de protección oficial como turísticas
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Solicitudes presentadas por personas que no son propietarias del inmueble
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Errores en la identificación registral o falta de documentación obligatoria
En el caso de los expedientes provisionales, los registradores suelen requerir documentación adicional antes de conceder el código definitivo.
Asturias, alineada con la media nacional
La tasa de denegación en el Principado se sitúa en línea con la media nacional, donde el porcentaje de expedientes revocados ronda también el 21%. En el conjunto de España se han tramitado cientos de miles de solicitudes desde que el registro pasó a ser obligatorio, con una proporción similar de rechazos.
Andalucía lidera el volumen total de solicitudes y registros definitivos, seguida por Cataluña y la Comunidad Valenciana, esta última con un elevado número de expedientes revocados. Canarias, Madrid, Baleares y Galicia también concentran una parte significativa del mercado regulado.
Más control en un mercado bajo presión
El endurecimiento del control sobre los pisos turísticos responde a un debate creciente en toda España: el impacto del alquiler vacacional en el acceso a la vivienda, el encarecimiento de los alquileres residenciales y la convivencia vecinal.
En Asturias, el número de viviendas turísticas ha sido objeto de discusión en ciudades como Oviedo y Gijón, donde en el último año se han reducido centenares de plazas. Las administraciones buscan ahora un equilibrio entre el atractivo turístico y la protección del parque residencial.
La implantación del registro único supone un cambio de paradigma: ya no basta con anunciar un piso, hay que demostrar que cumple la ley.
Qué significa para propietarios y viajeros
Para los propietarios, la denegación del NRUA implica quedar fuera del mercado digital, al menos hasta subsanar las irregularidades. Muchos están presentando recursos o aportando documentación para revertir la decisión, aunque la mayoría de resoluciones están confirmando los criterios de los registradores.
Para los viajeros, el nuevo sistema aporta mayor seguridad y transparencia: las viviendas que aparecen en plataformas cuentan con identificación oficial y han superado un control administrativo previo.
Asturias ha dejado claro el mensaje: el alquiler turístico ya no es territorio sin reglas. Con más de 1.500 solicitudes rechazadas, el Principado marca una línea roja y refuerza la supervisión de un sector que mueve millones, pero que ahora debe ajustarse estrictamente a la normativa.
