Indra estudia instalar una segunda fábrica de blindados en Asturias ante el aluvión de contratos millonarios

Indra estudia instalar una segunda fábrica de blindados en Asturias ante el aluvión de contratos millonarios

El Tallerón se queda pequeño y la compañía analiza nuevas ubicaciones en el Principado para ampliar su capacidad industrial

Asturias puede estar a las puertas de vivir una de las mayores expansiones industriales de su historia reciente. Indra estudia la implantación de una segunda fábrica de vehículos blindados en la región después de constatar que su actual planta de El Tallerón, en Gijón, no tendrá capacidad suficiente para asumir el volumen de programas adjudicados en los últimos meses.

La compañía, que convirtió la antigua instalación de Duro Felguera en el núcleo de su división Land Vehicles, ha puesto en marcha un estudio técnico para dimensionar las necesidades reales de superficie industrial. El objetivo es claro: determinar si será necesario levantar una segunda planta en Asturias para cumplir con contratos que superan los 8.000 millones de euros.

Un crecimiento impulsado por los grandes programas de Defensa

El contexto no es menor. Indra ha logrado una posición central en los últimos paquetes de adjudicaciones del Ministerio de Defensa, con programas estratégicos como:

  • Sistemas de artillería autopropulsada, tanto de ruedas como de cadenas.

  • Fabricación de vehículos lanzapuentes.

  • Desarrollo de vehículos anfibios para la Infantería de Marina.

  • Integración y ensamblaje de los blindados 8x8 Dragón, dentro del consorcio Tess Defence.

Buena parte de estos desarrollos tendrán epicentro en Asturias, lo que multiplica la presión sobre las capacidades actuales de producción.

Asturias, eje estratégico en la industria terrestre

La adquisición de El Tallerón en 2025 no fue una operación puntual, sino una declaración de intenciones. Indra quiere liderar el segmento de vehículos terrestres en España y posicionarse entre los actores relevantes en Europa.

Asturias se ha convertido en pieza clave de esa estrategia por varios factores:

  • Tradición industrial vinculada a la defensa, con la planta de Trubia como referente histórico.

  • Disponibilidad de suelo industrial competitivo.

  • Ecosistema de proveedores metalmecánicos y tecnológicos.

  • Conexión con la Universidad de Oviedo y centros de formación técnica.

El crecimiento previsto no es simbólico. La compañía trabaja con el objetivo de alcanzar 850 empleados en Asturias en 2027, lo que supondría un salto cuantitativo y cualitativo en empleo industrial de alta cualificación.

Una decisión abierta, pero con el estudio en marcha

Desde la dirección de Ingeniería se confirma que las “hipótesis están abiertas”. No hay aún ubicación definida ni calendario cerrado, pero sí un análisis activo de escenarios. La decisión dependerá de los volúmenes finales de producción, de la planificación de programas y de la optimización logística.

Si la segunda planta se materializa, supondría:

  • Ampliación de líneas de montaje e integración.

  • Refuerzo en pruebas y validación de sistemas.

  • Mayor capacidad exportadora.

  • Efecto tractor sobre la industria auxiliar asturiana.

Más que una fábrica: un polo industrial de defensa

La eventual ampliación no se limitaría a levantar naves. Implicaría consolidar un polo industrial de defensa terrestre en el norte de España, con impacto en innovación, automatización, robótica industrial y sistemas electrónicos avanzados.

En un contexto europeo marcado por el aumento del gasto en defensa y la búsqueda de autonomía estratégica, Asturias puede posicionarse como un enclave clave en la nueva arquitectura industrial del sector.

El debate ya no es si El Tallerón va a crecer. La cuestión es si el crecimiento será lo suficientemente rápido como para justificar una segunda planta. Y todo apunta a que esa conversación ya está sobre la mesa.

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