El túnel que gritaba peligro: el choque en El Padrún reabre el debate sobre el mantenimiento ferroviario en Asturias

El túnel que gritaba peligro: el choque en El Padrún reabre el debate sobre el mantenimiento ferroviario en Asturias

Los maquinistas llevaban meses avisando. El jueves, un tren de cercanías impactó contra un desprendimiento en el túnel de El Padrún. No hubo heridos, pero el susto ha destapado una vieja herida: el estado de la infraestructura.

Asturias volvió a contener la respiración. Eran las 16:50 horas del jueves cuando un tren de cercanías que cubría el trayecto hacia Oviedo se topó con lo que nadie quiere encontrar dentro de un túnel: restos de hormigón y tierra desprendidos sobre la vía. El choque se produjo en el túnel de El Padrún, uno de los puntos más sensibles de la red, entre Ablaña y Olloniego.

El impacto afectó al frontal del convoy, pero, por fortuna, no hubo heridos entre los pasajeros. El maquinista actuó con rapidez, detuvo la marcha y verificó el estado de los viajeros antes de continuar hasta Oviedo, donde se organizó el trasbordo. El tren fue retirado para su inspección técnica.

El susto, sin embargo, ha sido mayúsculo.

Una advertencia ignorada

Lo que más ha indignado al colectivo ferroviario no es el accidente en sí, sino la sensación de que era evitable.

Fuentes del sector aseguran que desde hace meses se venía alertando del deterioro del revestimiento del túnel, con episodios de pequeñas caídas de piedras que, en ocasiones, llegaban a aproximarse peligrosamente a la vía. Técnicos habían inspeccionado la zona en días recientes y, según apuntan trabajadores, incluso se había valorado establecer una Limitación Temporal de Velocidad en el tramo.

No llegó a implantarse.

Ignacio Guzmán, representante ferroviario de Comisiones Obreras, ha sido claro: el problema no es solo técnico, sino estructural. El mantenimiento está externalizado y depende de procesos de licitación y adjudicación que pueden alargarse durante meses.

“Este modelo no solo no es más económico, sino que ralentiza reparaciones que deberían ejecutarse con urgencia”, denuncian desde el sindicato.

UGT, por su parte, ha querido lanzar un mensaje de calma, recordando que el tren sigue siendo uno de los medios de transporte más seguros. Pero al mismo tiempo exige a Renfe, Adif y al Ministerio que refuercen los recursos destinados a la conservación de la red.

Servicio interrumpido y plan alternativo

Tras el accidente, la circulación ferroviaria entre Ablaña y Olloniego quedó suspendida temporalmente. Se activó un plan alternativo por carretera para garantizar la movilidad de los viajeros mientras se revisaba la infraestructura.

Los trabajos de inspección y reparación se centraron en el revestimiento interior del túnel, especialmente en el hormigón proyectado que cedió. Según fuentes técnicas, no se trata de un elemento estructural principal, pero su desprendimiento evidencia desgaste y falta de mantenimiento preventivo.

Una semana complicada

El incidente se produce en un contexto meteorológico adverso, con lluvias intensas y episodios de nieve que han puesto a prueba infraestructuras viarias en toda la región. El temporal ha obligado a extremar precauciones en carreteras y también en la red ferroviaria.

Pero los maquinistas insisten en que el problema de El Padrún no es coyuntural.

“Lleva mucho tiempo en mal estado”, señalan trabajadores que conocen el tramo a diario. Algunos apuntan también a la escasa visibilidad en túneles, donde la combinación de focos LED y condiciones de humedad puede dificultar la detección temprana de obstáculos.

El debate de fondo: inversión y modelo

El accidente ha reabierto el debate sobre el modelo de mantenimiento ferroviario en Asturias. La externalización de trabajos, los plazos administrativos y la fragmentación de responsabilidades entre Renfe (operadora) y Adif (gestor de infraestructuras) vuelven al centro de la discusión.

Los sindicatos reclaman una revisión profunda del sistema y una mayor agilidad en las actuaciones preventivas. No se trata solo de reaccionar cuando ocurre un incidente, sino de evitar que suceda.

Porque esta vez no hubo heridos.

Pero la pregunta que flota en el aire es incómoda:
¿y si la próxima vez no hay tanta suerte?

Asturias mira ahora al túnel de El Padrún con otros ojos. No como una simple infraestructura más, sino como el símbolo de una advertencia que llevaba tiempo resonando en la oscuridad.

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