El colectivo, que en Asturias ronda los 400 conductores, exige medidas urgentes para garantizar la seguridad de trabajadores y viajeros tras una cadena de siniestros que ha dejado 44 fallecidos
Los maquinistas asturianos se suman a la huelga estatal de tres días convocada para el 9, 10 y 11 de febrero por el Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios (SEMAF), organización mayoritaria del colectivo. La movilización llega después de los graves accidentes ferroviarios de Adamuz (Córdoba) y Gelida (Barcelona) —además del incidente de Maçanet— que han causado 44 muertos, entre ellos tres maquinistas, y han reabierto con crudeza el debate sobre el estado de la red ferroviaria y sus protocolos de seguridad.
En Asturias, la adhesión al paro afecta a cerca de 400 maquinistas en activo, repartidos entre cercanías de ancho métrico (antigua Feve), cercanías de ancho convencional, larga distancia y otros servicios. El mensaje del colectivo es rotundo: “es inadmisible el deterioro constante de la red” y el aumento de incidentes que, a su juicio, pone en riesgo a pasajeros y trabajadores.
Un sector golpeado por la tragedia
Los integrantes de SEMAF se declaran “devastados” por lo ocurrido en los últimos días. Tras los siniestros, el sindicato activó gestiones inmediatas para detener la circulación en ámbitos especialmente sensibles, como Rodalies, y reclama ahora un cambio de rumbo que garantice la seguridad antes de retomar la normalidad. La convocatoria de huelga busca, según el propio sindicato, dar amparo legal a las movilizaciones y forzar decisiones operativas y de inversión.
Exigencias claras y medidas operativas
Entre las reivindicaciones públicas del sindicato destacan:
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Protocolos homogéneos y reforzados en toda la red estatal, especialmente ante episodios meteorológicos adversos.
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Confirmación expresa de seguridad al inicio de cada servicio: si no existen garantías, la circulación deberá adaptarse a las condiciones reales de la infraestructura.
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Asunción de responsabilidades, incluida la vía penal, para quienes tienen encomendada la seguridad de la red.
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Advertencia de que no se reanudará el servicio en determinados ámbitos sin las garantías necesarias.
Además, SEMAF ha recomendado a los maquinistas que, por el impacto emocional de los accidentes, no se encuentren en condiciones de prestar servicio, que lo comuniquen conforme a la normativa vigente.
Reuniones tensas y movimiento institucional
Tras el accidente de Gelida, representantes de los maquinistas trasladaron su malestar en una reunión tensa con la dirección de Renfe, en la que advirtieron de que no se pondrán al mando de trenes mientras no se acrediten condiciones de seguridad suficientes.
Renfe, por su parte, ha convocado a su comité general de empresa en sesión extraordinaria para abordar, como único punto del día, las medidas a adoptar “ante los hechos acontecidos en los últimos días y las graves consecuencias derivadas”.
Posición del Gobierno y presión sindical
El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha manifestado su intención de dialogar para evitar la huelga, atribuyendo la convocatoria al impacto anímico del colectivo tras la muerte de los maquinistas. En paralelo, CCOO ha advertido de que no descarta su propia huelga si no se concretan compromisos, recursos y protocolos efectivos, y ha reclamado una investigación rigurosa de lo ocurrido.
Radiografía del colectivo en Asturias
Según fuentes ferroviarias, el reparto aproximado de maquinistas en el Principado es el siguiente:
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Cercanías de ancho métrico (antigua Feve): 211
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Cercanías de ancho convencional: 88
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Larga distancia y alta velocidad: 38
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Otros servicios: alrededor de 40
Un pulso abierto
Con la huelga sobre la mesa y las negociaciones en marcha, el conflicto entra en una fase decisiva. Seguridad frente a normalidad del servicio: ese es el eje del pulso que se libra ahora mismo en el ferrocarril español. En Asturias, el mensaje de los maquinistas es inequívoco: no habrá vuelta a la rutina sin garantías reales.
