Ocurrió el 3 de enero de 2026.
La unidad Delta capturó a Nicolás Maduro y a su esposa. Ambos se encuentran ya en Nueva York, encarcelados por las autoridades estadounidenses para ser juzgados como narcoterroristas.
La situación política y jurídica en Venezuela, de acuerdo con el artículo 234 de su Constitución, establece que la vicepresidenta, Delcy Rodríguez, se convierte inmediatamente en presidenta suplente durante un periodo de 90 días, o hasta que se considere definitiva la ausencia de Maduro.
En rueda de prensa celebrada ayer, sábado 3 de enero, Donald Trump manifestó que Marco Rubio dirigirá la transición hacia la democracia de Venezuela en contacto directo con Delcy Rodríguez.
En una lectura pragmática de los acontecimientos, se está tratando de controlar el caos que podría desatarse. El camino elegido ha sido negociar y pactar directamente con quien controla el poder tras la salida de Maduro, su vicepresidenta. Así lo dejaron claro los dirigentes estadounidenses en su comparecencia: para Trump, de facto, la persona que controlará la transición hacia la democracia es el secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio.
Mientras tanto, en las últimas 24 horas, dirigentes y medios de comunicación de todo el mundo se han pronunciado sobre esta sorprendente —aunque no del todo imprevista— situación, ya que desde hace semanas Estados Unidos había establecido un bloqueo sobre Venezuela. Las reacciones internacionales oscilan entre la satisfacción por la caída de un tirano y la denuncia de una violación del derecho internacional y de la legitimidad jurídica.
Se han posicionado en defensa del derecho internacional y en contra de la intervención estadounidense países relevantes como Chile, Colombia, México, Brasil, Uruguay, Cuba, Rusia, Irán, Corea del Norte y China. España, en declaraciones del presidente Pedro Sánchez, también se ha manifestado en contra de la intervención. Alemania, Inglaterra y Francia no la justifican, pero tampoco la condenan abiertamente. Desde Italia, Giorgia Meloni la ha justificado por razones jurídicas vinculadas a los crímenes atribuidos a Maduro. La Unión Europea no se ha manifestado con claridad: pide prudencia, pero mantiene desde 2024 que el Gobierno de Maduro no es legítimo.
Lo cierto es que Venezuela ha ocupado históricamente un lugar internacional muy relevante. Fue un centro comercial e industrial desde mucho antes de la llegada de Hugo Chávez al poder. Las mayores multinacionales estadounidenses e internacionales tenían su sede en Caracas para operar en toda Latinoamérica. Hoy, salvo contadas excepciones, todas ellas han abandonado el país. A esta relevancia se suma el peso que siempre le otorgaron sus enormes reservas de petróleo, especialmente en su entorno regional, con el que mantuvo un intenso intercambio económico y comercial.
Pero hay otro aspecto fundamental: el lado humano, la tragedia social, y especialmente el sufrimiento de quienes se han visto obligados a abandonar su país por razones políticas.
Se han escrito —y se seguirán escribiendo— ríos de tinta sobre el periodo chavista, que abarca 27 años. Sin duda, el mundo vuelve a dividirse entre distintos criterios políticos, como ya se está constatando desde ayer. Líderes y organizaciones se posicionan a favor o en contra de este modo de poner fin al régimen de Maduro. Pero conviene atender a los datos objetivos de lo ocurrido en Venezuela durante estas casi tres décadas.
Los venezolanos en el exilio han tratado durante años, a través de instituciones internacionales, de recuperar la democracia, especialmente tras las elecciones de 2024, sin éxito. Aun así, las denuncias se han presentado desde hace tiempo ante múltiples organizaciones y administraciones públicas del mundo occidental. Quizás el mayor referente oficial sea el Informe Bachelet de Naciones Unidas, un documento riguroso que recoge datos contrastados sobre lo ocurrido en Venezuela. Conviene subrayar que Michelle Bachelet, ex primera ministra de Chile, pertenece a una ideología claramente socialista.
https://es.wikipedia.org/wiki/Informe_Bachelet
“Entre mayo de 2021 y abril de 2022, el equipo de Bachelet visitó 21 centros de detención en Venezuela, donde se realizaron 259 entrevistas con detenidos, logrando la liberación de 68 personas.”
Estas son algunas cifras del éxodo venezolano que pueden recabarse de fuentes internacionales:
-
Más de 7,8 millones de migrantes, según organismos internacionales y la Plataforma Regional R4V, a finales de 2024.
-
Contexto regional: se estima que cerca del 27,7 % de la población venezolana ha abandonado el país en la última década, según la Universidad del Rosario.
-
Destinos principales: Colombia (casi 3 millones), Perú, Ecuador, Chile, Argentina, Brasil y República Dominicana.
Magnitud del éxodo
-
La mayor crisis migratoria de la historia moderna de Latinoamérica, y una de las mayores del mundo, comparable a la de Siria, según ACNUR y El País.
Cada persona sacará sus propias conclusiones. La ideología política es libre y las prioridades y los intereses pueden diferir, pero los datos contra el régimen de Maduro no pueden ocultarse indefinidamente.
Solo el resultado final de Venezuela, dentro de uno o dos años, permitirá afirmar si este ha sido el mejor camino para ese país maravilloso. En cualquier caso, habrá defensores y detractores de la actuación de Estados Unidos del 3 de enero de 2026.
Para los asturianos, resulta significativo que esta transición esté liderada por un hombre con sangre asturiana, un descendiente de asturianos: Marco Antonio Rubio García, secretario de Estado de los Estados Unidos, que sin duda pasará a los libros de historia. A todos los asturianos, a todas las personas de buena fe y, especialmente, a los venezolanos, nos interesa que esta transición termine con éxito.
Desde Asturias Mundial, nuestros mejores deseos para Venezuela y para todos los venezolanos en este año que acaba de comenzar.
¡Feliz 2026!
Firmado:
Salinas
