Asturias no es una excepción, pero sí un aviso. Los adolescentes del Principado consumen alcohol, cannabis y vaper desde edades cada vez más tempranas, y lo hacen siguiendo una tendencia que rompe viejos esquemas: las chicas ya beben y fuman más que los chicos en varios de los indicadores clave. No es una percepción. Son datos.
La última encuesta estatal sobre uso de drogas en enseñanzas secundarias dibuja una radiografía clara de cómo, cuándo y quién consume sustancias entre los jóvenes de 14 a 18 años. El resultado es inquietante por dos motivos: la normalización del consumo y el liderazgo femenino en prácticas de riesgo que hasta hace no tanto eran mayoritariamente masculinas.
El alcohol sigue reinando… y cada vez antes
El alcohol continúa siendo la puerta de entrada universal. Siete de cada diez adolescentes asturianos han bebido en el último año, y más de la mitad lo ha hecho en el último mes. Asturias se mueve muy cerca —y en algunos indicadores por encima— de la media española.
Pero el dato que rompe el relato tradicional es otro: las chicas beben más que los chicos. No solo prueban antes, sino que mantienen un consumo más frecuente y más intenso. En el último mes, el porcentaje de chicas que reconoce haber bebido supera claramente al de los chicos, y la brecha se amplía cuando se analizan las borracheras.
Uno de cada cinco adolescentes asturianos se ha emborrachado en los últimos 30 días. Entre las chicas, la cifra sube por encima del 22 %, mientras que en los chicos se queda por debajo del 19 %. Si se amplía el foco al último año, cuatro de cada diez estudiantes admiten episodios de embriaguez, con una diferencia de casi seis puntos a favor de ellas.
La edad media de inicio en el alcohol ya se sitúa en los 13,9 años. Primero llega el alcohol, luego todo lo demás.
Vaper: menos extendido, pero muy feminizado
El cigarrillo electrónico se ha consolidado como la sustancia “blanda” de moda. Aunque Asturias presenta cifras más bajas que otras comunidades, más de un tercio de los adolescentes ha vapeado en el último año, y cuatro de cada diez lo han probado alguna vez.
De nuevo, las chicas lideran el consumo. Vapean más, empiezan antes y lo integran con mayor naturalidad en su día a día. El vaper ha dejado de percibirse como tabaco y se ha convertido en un objeto social, estético y aparentemente inofensivo. El problema es que la nicotina engancha igual, y actúa como antesala a otros consumos.
Los expertos coinciden: el vaper está funcionando como acelerador de adicciones, especialmente entre chicas adolescentes, donde se combina con alcohol en contextos de ocio de fin de semana.
Cannabis: estable, pero normalizado
El cannabis sigue siendo la droga ilegal más consumida. Uno de cada cinco jóvenes asturianos lo ha probado alguna vez, y un 15 % lo ha consumido en el último año. Asturias se sitúa muy cerca de la media estatal, con diferencias mínimas.
Aquí los chicos mantienen una ligera ventaja en consumo reciente, pero la distancia se estrecha cada año. La percepción de riesgo del cannabis ha caído en picado, y muchos adolescentes lo consideran una sustancia “menor”, desligada de la idea de adicción. La realidad clínica dice lo contrario: el inicio temprano multiplica el riesgo de dependencia y de problemas de salud mental.
La edad media de inicio ronda los 14,8 años, prácticamente idéntica a la del conjunto del país.
Ellas consumen más… y pagan más caro
El gran cambio de fondo es estructural. Las chicas no solo han alcanzado a los chicos: en alcohol y vaper ya los superan. Y lo hacen en un contexto especialmente delicado, porque la evidencia médica es clara: el impacto del consumo temprano es mayor en ellas, tanto a nivel neurológico como emocional.
Mayor riesgo de dependencia, más problemas de ansiedad y depresión asociados, peor metabolización del alcohol y una mayor presión social ligada a la imagen y la aceptación. La igualdad también ha llegado a los hábitos de riesgo, pero no en igualdad de consecuencias.
Asturias no está peor, pero tampoco está a salvo
En el contexto estatal, el Principado se sitúa en una posición intermedia, lejos de las comunidades con mayores prevalencias, pero muy lejos también de una situación tranquilizadora. El consumo es masivo, temprano y socialmente aceptado.
El patrón se repite: alcohol los fines de semana, vaper entre semana, cannabis como complemento. Una escalera de consumo que empieza antes de los 14 y se consolida antes de los 18.
Conclusión: el problema ya no es si consumen, sino cuándo y cómo
La fotografía es nítida. El consumo de sustancias entre adolescentes asturianos no es marginal ni excepcional, y el cambio de roles de género añade una capa de complejidad que exige respuestas nuevas.
Las políticas de prevención ya no pueden dirigirse solo a “los chavales”. Deben mirar de frente a las chicas, a sus contextos, presiones y realidades. Porque hoy, en Asturias, son ellas quienes están marcando el ritmo del consumo.
Y ese dato, por sí solo, debería encender todas las alarmas.
