Tras 32 años de actividad fabril ininterrumpida, DuPont pone fin a su era manufacturera en Asturias. La multinacional estadounidense ha anunciado la venta de su negocio global de fibras aramidas, que incluye las icónicas marcas Nomex –material resistente al calor– y Kevlar –utilizado en chalecos antibalas–, a la compañía estadounidense Arclin. La operación, valorada en 1.800 millones de dólares (unos 1.500 millones de euros), supone un vuelco histórico en el panorama industrial asturiano: DuPont conservará únicamente su centro global de servicios, mientras que más de 300 trabajadores de las plantas del valle de Tamón pasarán a engrosar la plantilla de Arclin.
Un cambio estratégico global
La venta forma parte de un proceso de reestructuración internacional de DuPont, que busca simplificar su cartera y centrarse en productos de mayor rentabilidad. La transacción, que aún está sujeta a las aprobaciones regulatorias, se prevé cerrar en el primer trimestre de 2026.
“Bajo el liderazgo de Arclin, estas marcas seguirán prosperando y ampliando su impacto en nuevas industrias”, declaró Lori Koch, directora ejecutiva de DuPont, quien defendió el acuerdo como una “oportunidad estratégica” para ambas partes.
Para Arclin, con sede en Georgia y presencia en EE. UU., Canadá y Reino Unido, la compra es un salto internacional sin precedentes. La empresa prácticamente triplicará su plantilla, que pasará de 1.000 a casi 3.000 trabajadores. “Nomex y Kevlar nos permiten abrir mercados y reforzar nuestra posición global. Asturias nos aporta décadas de experiencia técnica”, aseguró Bradley Bolduc, presidente de Arclin.
El final de una era industrial en Tamón
La salida de DuPont de la producción en Asturias cierra un ciclo iniciado el 1 de marzo de 1990, cuando la multinacional firmó un protocolo de inversión con el entonces ministro de Industria, Claudio Aranzadi. El compromiso fue invertir 108.500 millones de pesetas (1.000 millones de dólares) en doce años y convertir el valle de Tamón en referente industrial europeo.
El 22 de mayo de 1993, el propio Felipe González, presidente del Gobierno de España, acudió a la inauguración de la planta de Nomex, la primera de este material en Europa. Aquella jornada marcó el inicio de una etapa de innovación y cultura empresarial avanzada, con estándares de seguridad y proyectos pioneros como la planta de Sontara o Protección de Cultivos.
Con el paso de los años, DuPont fue desprendiéndose de divisiones estratégicas:
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En 2015, Chemours nació como escisión de su negocio de químicos, asentándose en Gijón.
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En 2017, la fusión con Dow Chemical dio lugar a tres compañías independientes: Dow, Corteva Agriscience (con planta en Tamón) y DuPont Specialties.
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La línea de Sontara pasó a Jacob Holm & Sonner y, posteriormente, a Glatfelter, que mantiene la actividad.
La venta de Nomex y Kevlar es el último paso de un proceso que transforma por completo el mapa industrial de la comarca de Carreño.
Arclin: un nuevo gigante de los materiales avanzados
Arclin, fundada en 1992, es una firma líder en ciencia de materiales y polímeros. Produce tecnologías especializadas para sectores tan diversos como construcción, transporte, agricultura, electrónica, farmacéutica y protección contra incendios. Con esta adquisición, refuerza su apuesta por los materiales de alta resistencia y se posiciona como referente mundial en fibras aramidas.
“Queremos liberar todo el potencial de Nomex y Kevlar para construir productos más seguros y sostenibles”, declaró Mark Glaspey, director de operaciones de Arclin. El grupo ve en Asturias un enclave estratégico no solo por el conocimiento industrial acumulado, sino también por su red logística y talento especializado.
Impacto laboral: estabilidad y transición
La plantilla actual de DuPont en Asturias suma unos 640 trabajadores. Tras la operación, aproximadamente la mitad seguirá vinculada a DuPont en el centro global de servicios, mientras que los más de 300 empleados de producción se incorporarán a Arclin, que ha garantizado la continuidad de la actividad fabril.
El acuerdo genera expectación en el sector químico asturiano, que ve en Arclin un nuevo inversor internacional capaz de aportar estabilidad. Sin embargo, también marca el fin de una etapa histórica: por primera vez desde hace tres décadas, DuPont no tendrá plantas productivas en el Principado.
Asturias, epicentro químico internacional
El valle de Tamón ha sido durante más de 30 años un símbolo de inversión extranjera y desarrollo industrial. El desembarco de DuPont a principios de los 90 no solo trajo empleo, sino también tecnología avanzada, cultura de seguridad laboral y nuevos estándares productivos. Desde entonces, el polígono ha visto nacer y evolucionar compañías que hoy siguen siendo clave para la economía regional, como Chemours, Corteva o Glatfelter.
La venta a Arclin refuerza la presencia de multinacionales en la región, aunque deja un vacío simbólico: el nombre DuPont ya no estará asociado a producción en Asturias, sino únicamente a servicios.
Claves de la operación
Aspecto Detalle
Valor de la compra | 1.800 millones de dólares (1.500 millones de euros). |
Marcas incluidas | Nomex y Kevlar, fibras de alta resistencia usadas en industrias de seguridad. |
Empleados transferidos | Más de 300 en Asturias; 1.900 en todo el mundo. |
Plazo previsto de cierre | Primer trimestre de 2026, sujeto a regulaciones. |
DuPont en Asturias | Mantendrá centro global de servicios; cesa su actividad productiva tras 32 años. |
Arclin | Multinacional estadounidense fundada en 1992, especializada en materiales avanzados. |
El cierre de un capítulo industrial
El anuncio de DuPont simboliza el final de una era para Asturias. La región pierde a uno de sus históricos referentes industriales, pero gana a Arclin, un actor con ambición global que promete continuidad y expansión. Entre el orgullo de tres décadas de innovación y la esperanza de una nueva etapa, el valle de Tamón sigue siendo un punto estratégico en el mapa químico mundial.
El relevo es claro: la era DuPont deja paso a la era Arclin, pero la experiencia, el talento y el ADN industrial asturiano siguen siendo el verdadero valor de este enclave.