La lluvia devuelve la esperanza a Asturias tras 17 días de fuego: vecinos de Ibias regresan a casa y se producen las primeras detenciones

La lluvia devuelve la esperanza a Asturias tras 17 días de fuego: vecinos de Ibias regresan a casa y se producen las primeras detenciones

Un respiro tras la tormenta

Llovió en Asturias. No fue mucho, pero bastó para cambiar el paisaje de angustia que llevaba diecisiete días devorando el Suroccidente. Cada gota sobre los pastos humeantes sonó a alivio. El presidente Adrián Barbón lo reconoció sin tapujos: ver llover en medio del infierno fue “una emoción como pocas veces”.

El resultado es tangible: los incendios de Somiedo, Degaña y Genestoso han quedado estabilizados, y otros focos en Cabrales y Tineo están bajo control. Solo Ibias mantiene el pulso con las llamas. Allí, la lluvia y el esfuerzo descomunal de los equipos de emergencia han permitido que los 40 vecinos evacuados de Villamayor y Villarcebollín regresaran por fin a sus casas.

Ibias, herida pero en pie

El incendio originado el martes en San Antolín de Ibias se extendió con una velocidad brutal: 400 hectáreas arrasadas en cuestión de horas, un garaje calcinado y pueblos enteros envueltos en humo que hacía imposible respirar. El operativo desplegado fue monumental:

  • Medios aéreos bombardeando agua desde el aire.

  • Retroexcavadoras araña trabajando en los flancos.

  • Líneas de mangueras entre pueblos para enfriar el terreno.

  • Efectivos de Bomberos de Asturias, la Brif de Tineo, la UME, bomberos franceses, bulldozers, patrullas de la Guardia Civil, helicópteros Cuco y bombarderos.

El fuego aún no se da por controlado, pero la sensación en el Punto de Mando Avanzado en Ibias es otra: la pesadilla empieza a remitir.

El enemigo con rostro

Mientras la lluvia apaciguaba las llamas, la Guardia Civil ponía rostro a uno de los responsables. Un vecino de Llanes, de 55 años, fue detenido tras ser sorprendido por un agente fuera de servicio cuando intentaba prender fuego en una pista entre La Conjita y Las Lagunas, en Celorio. El propio agente, que hacía senderismo, logró apagar el fuego con sus manos antes de que se extendiera. Gracias a su descripción, el vehículo y su conductor fueron localizados. Ahora, el detenido se enfrenta a un delito de incendio forestal en grado de tentativa.

Vecinos entre miedo y alivio

Los pueblos que hace apenas unas horas se vieron cercados por las llamas hoy respiran un alivio contenido. La lluvia se convirtió en símbolo de resistencia, pero la memoria de lo vivido sigue ahí: carreteras bloqueadas, casas a punto de ser alcanzadas, humo entrando por las ventanas. La pregunta que flota es inevitable: ¿quién quiere ver arder Asturias?

Una tierra que resiste

Barbón ha vuelto a señalar a los “terroristas del mechero”, recordando que detrás de muchos de estos incendios hay manos humanas. El presidente insiste en reforzar la prevención en los presupuestos de 2026 y en la necesidad de una coordinación con comunidades vecinas. Porque no se trata solo de fuego: es el cambio climático, el despoblamiento rural y la sombra de quienes encienden la cerilla.

Asturias resiste, herida pero en pie. Con pueblos que regresan a la normalidad, un detenido que simboliza la lucha contra la impunidad y una certeza compartida: la lluvia dio un respiro, pero la batalla contra el fuego y contra quienes lo provocan sigue abierta.

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