España entró en 2026 con fuegos artificiales, brindis y campanadas, pero lo verdaderamente importante ocurrió lejos de los balcones y las uvas. Ocurrió en los paritorios. En quirófanos iluminados a deshoras, en salas de dilatación con olor a desinfectante y nervios, la España del futuro empezó a llorar. Y lo hizo con un rasgo común que ya no admite eufemismos: ...
Leer Más


