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Asturias gana turistas extranjeros a ritmo de récord: el reto de crecer sin convertir el Paraíso Natural en un destino masificado

Asturias gana turistas extranjeros a ritmo de récord: el reto de crecer sin convertir el Paraíso Natural en un destino masificadoSociedad
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La vicepresidenta Gimena Llamedo defiende en Zaragoza el «respeturismo» como modelo turístico del Principado ante más de 500 profesionales del sector. Los visitantes internacionales aumentan un 11,5 % y sus pernoctaciones casi un 17 %, mientras el aeropuerto supera los dos millones de pasajeros. Pero detrás de los récords aparecen preguntas importantes: ¿se distribuyen los beneficios entre los concejos?, ¿mejora el empleo?, ¿se está protegiendo la vivienda residencial?

El Gobierno apuesta por atraer viajeros durante todo el año, impulsar el medio rural y ordenar los destinos más visitados. Las lanzaderas transportaron a más de 272.000 pasajeros este verano y se han reforzado las inspecciones turísticas. Sin embargo, el crecimiento también obliga a medir sus efectos sobre el territorio y la vida cotidiana de los asturianos.

Asturias Mundial | Jueves, 22 de octubre de 2026

Asturias quiere conquistar más mercados turísticos internacionales, pero sin perder aquello que precisamente la hace atractiva: sus paisajes, sus pueblos, su patrimonio y una forma de vida alejada del modelo turístico masificado de otros destinos españoles.

Ese es el mensaje que la vicepresidenta del Principado, Gimena Llamedo, ha trasladado este jueves en Zaragoza, durante la VI Convención de Turespaña, un encuentro que reúne a más de 500 profesionales, representantes institucionales y responsables de destinos turísticos.

Llamedo ha presentado el «respeturismo» como la principal seña de identidad de la estrategia asturiana. Una fórmula que pretende combinar crecimiento económico, conservación ambiental, protección de la identidad cultural y convivencia con los residentes.

«Queremos abrir Asturias al mundo sin dejar de ser Asturias», ha afirmado.

La declaración resume una aspiración compartida por buena parte del sector: aumentar la llegada de visitantes sin reproducir los problemas de saturación que afectan a otros territorios.

Los datos confirman que Asturias está atrayendo cada vez más turistas extranjeros. Lo que todavía necesita una evaluación más precisa es hasta qué punto ese crecimiento está beneficiando de manera equilibrada al conjunto del Principado.

Porque una cosa es aumentar las cifras turísticas y otra conseguir que ese crecimiento se traduzca en empleos estables, actividad económica fuera del verano y mejores oportunidades para los concejos rurales.

Casi medio millón de turistas extranjeros en ocho meses

Las cifras presentadas por la vicepresidenta reflejan un aumento significativo del atractivo internacional de Asturias.

Entre enero y agosto de 2026, el Principado recibió 484.767 viajeros internacionales alojados en establecimientos turísticos reglados.

Representan un incremento del 11,48 % respecto al mismo periodo de 2025.

Las pernoctaciones de estos visitantes alcanzaron 1.047.853, un 16,95 % más.

Se trata de un crecimiento superior al registrado por el conjunto de la actividad turística asturiana.

En los ocho primeros meses del año, Asturias contabilizó 2.032.780 viajeros y 5.009.591 pernoctaciones, con aumentos respectivos del 3,06 % y el 2,51 %.

Esta comparación permite identificar uno de los cambios más significativos del sector.

El turismo internacional representa ya casi uno de cada cuatro viajeros alojados en Asturias y aproximadamente una de cada cinco pernoctaciones.

La comunidad continúa dependiendo mayoritariamente del mercado nacional, pero los visitantes extranjeros están ganando peso con rapidez.

El comportamiento de agosto fue especialmente llamativo.

Durante ese mes llegaron 141.163 viajeros internacionales, un 38,48 % más que un año antes.

Sus estancias aumentaron un 41,72 %, hasta alcanzar 341.109 pernoctaciones.

Son cifras que confirman la creciente presencia de Asturias en los circuitos turísticos internacionales.

Ahora bien, estos registros proceden de encuestas de alojamiento. No representan a todos los visitantes que entran en la comunidad ni permiten medir por sí solos el gasto individual, la rentabilidad empresarial o el impacto ambiental.

Para determinar si el modelo funciona habrá que observar también esas variables.

Un aeropuerto con más de dos millones de pasajeros y una red de conexiones en expansión

La mejora de las comunicaciones es uno de los argumentos centrales utilizados por el Gobierno asturiano para explicar el crecimiento del turismo extranjero.

La llegada de la alta velocidad ferroviaria y la ampliación de los vuelos directos han facilitado el acceso al Principado.

En 2025, el aeropuerto de Asturias registró 2.051.342 pasajeros, el mayor volumen anual de su historia.

El crecimiento respecto a 2024 fue del 2,9 %.

Dentro del tráfico comercial, 458.982 pasajeros utilizaron conexiones internacionales, un 4,1 % más que el año anterior.

El Principado destaca además que la programación aérea para 2026 contempla 30 destinos directos, frente a los 14 de 2019.

Conviene distinguir, no obstante, entre destinos programados a lo largo del año y rutas disponibles simultáneamente. Algunas conexiones son estacionales y pueden variar según las decisiones de las compañías.

La mejora de la accesibilidad representa una ventaja competitiva evidente, tanto para visitantes como para empresas y residentes.

Pero también tiene un coste que merece evaluación.

La estrategia de promoción internacional vinculada a las conexiones aéreas contempla contratos financiados con recursos públicos. En noviembre de 2025, el Gobierno licitó actuaciones de promoción en diez destinos europeos con una inversión máxima anual de tres millones de euros.

La cuestión no consiste únicamente en sumar rutas.

También resulta importante conocer cuántos viajeros adicionales generan, cuánto dinero dejan en Asturias y qué retorno obtiene la comunidad de las inversiones destinadas a promocionarlas.

El gasto de los turistas extranjeros aumenta un 41 %, pero el dato tiene matices

Llamedo ha destacado otro indicador económico.

Según las cifras expuestas en Zaragoza, el consumo turístico de los visitantes internacionales pasó de 292 millones de euros en 2019 a 412 millones en 2024.

El incremento nominal es del 41,1 %.

Se trata de una evolución relevante, aunque la comparación tiene limitaciones.

Entre ambos ejercicios se produjo un importante aumento de los precios, por lo que una parte del crecimiento monetario puede responder a la inflación.

Tampoco basta el importe total para determinar si cada visitante está gastando más o si el incremento procede principalmente de la llegada de un mayor número de turistas.

Para completar la fotografía económica sería necesario comparar el gasto por visitante, el gasto diario y la evolución descontando el efecto de los precios.

Esos indicadores permitirían conocer mejor si Asturias está avanzando hacia un turismo de mayor valor añadido o simplemente hacia un mayor volumen de actividad.

El turismo rural crece un 16 %, pero el beneficio no llega automáticamente a todos los pueblos

La vicepresidenta ha presentado el turismo rural como uno de los grandes instrumentos para extender la actividad económica por el territorio.

Los resultados de 2026 muestran una evolución favorable.

Entre enero y agosto, los establecimientos rurales asturianos recibieron 247.551 viajeros, un 16,04 % más que en el mismo periodo del año anterior.

Sus pernoctaciones aumentaron un 14,31 %, hasta alcanzar aproximadamente 798.000.

Estos datos confirman el atractivo de la oferta vinculada a la naturaleza, la gastronomía, las tradiciones y los alojamientos de menor tamaño.

Sin embargo, no todos los concejos rurales presentan la misma realidad turística.

Existen municipios consolidados que atraen una intensa demanda estival, mientras otros continúan teniendo dificultades para generar actividad económica estable.

Un aumento autonómico de las pernoctaciones no demuestra que el crecimiento se esté repartiendo equilibradamente entre todos ellos.

Para comprobarlo sería necesario disponer de información por concejos sobre visitantes, ocupación, gasto, empleos generados y actividad fuera de temporada.

También habría que evaluar si las nuevas oportunidades benefician a negocios locales o si se concentran en determinados operadores.

El desafío es especialmente importante en una comunidad con municipios afectados por el envejecimiento y la pérdida de población.

El turismo puede contribuir a mantener comercios, alojamientos, restaurantes y servicios, pero difícilmente resolverá por sí solo los problemas estructurales de despoblación.

Los autobuses lanzadera, una medida con resultados medibles

Entre las actuaciones presentadas por el Gobierno destaca la ampliación del transporte público hacia playas, espacios naturales y localidades de elevada afluencia turística.

El dispositivo de lanzaderas de este verano registró 272.364 viajes entre el 1 de julio y el 8 de septiembre.

Representa un aumento del 17,5 % respecto al mismo periodo de 2025.

La red contó con 36 rutas distribuidas en 30 concejos.

Algunos resultados permiten apreciar su dimensión:

  • Los servicios entre Arenas, Poncebos y Sotres, vinculados al acceso a la Ruta del Cares, sumaron unos 42.200 viajeros.

  • Las lanzaderas de la Senda del Oso alcanzaron 25.641.

  • El Parque Natural de Redes registró 10.623.

  • Las rutas circulares de Llanes contabilizaron 15.181.

La iniciativa proporciona una alternativa al vehículo particular en entornos donde el tráfico y el estacionamiento pueden convertirse en problemas durante la temporada alta.

Constituye, por tanto, una actuación concreta relacionada con la sostenibilidad turística.

Pero las cifras de utilización tampoco demuestran por sí solas que se haya reducido proporcionalmente el tráfico de vehículos privados.

Para medir ese efecto harían falta datos comparables sobre accesos, congestión, ocupación de aparcamientos y desplazamientos evitados.

El incremento de viajeros en autobús es un indicador positivo. La reducción efectiva de la presión ambiental necesita una evaluación adicional.

Viviendas turísticas: el asunto más delicado del crecimiento

Uno de los puntos que más condicionarán la credibilidad del «respeturismo» es su relación con el mercado residencial.

El crecimiento del alojamiento turístico plantea interrogantes sobre la disponibilidad de viviendas para residencia habitual, especialmente en municipios de costa y destinos muy demandados.

El Principado ha endurecido las labores de vigilancia y control.

Las inspecciones turísticas pasaron de 1.230 en 2023 a 3.366 en 2024 y alcanzaron 4.957 actuaciones durante 2025, según el balance difundido por el Gobierno.

Dentro de ese conjunto, las inspecciones de viviendas turísticas aumentaron de 248 en 2023 a 2.622 en 2025.

También crecieron los expedientes sancionadores relacionados con viviendas vacacionales y de uso turístico: de 62 en 2023 a 253 en 2025.

El Ejecutivo ha incorporado herramientas tecnológicas de rastreo y acuerdos de intercambio de información para detectar alojamientos que operan fuera de la normativa.

Son medidas verificables que muestran un mayor esfuerzo de control administrativo.

Sin embargo, todavía queda una pregunta fundamental: ¿está consiguiendo esta regulación compatibilizar el alojamiento turístico con la disponibilidad de vivienda para los residentes?

No sería riguroso atribuir automáticamente el encarecimiento del alquiler a los pisos turísticos. Los precios dependen también de la oferta residencial, la demanda, los ingresos, la construcción y otras circunstancias.

Pero tampoco puede ignorarse que, en determinadas localidades, la utilización turística de inmuebles compite por parte del parque inmobiliario con otros usos.

Medir ese efecto de manera territorializada es imprescindible para evitar diagnósticos generales que oculten realidades muy diferentes.

La tasa turística municipal, otro compromiso pendiente de concretarse

La vicepresidenta también ha reivindicado la futura tasa turística de aplicación municipal.

El Consejo de Gobierno aprobó el 29 de junio el proyecto de Ley de Estancias Turísticas, que plantea permitir a los ayuntamientos implantar voluntariamente un gravamen sobre determinadas estancias.

La finalidad anunciada es contribuir a financiar actuaciones relacionadas con el impacto del turismo y la sostenibilidad de los destinos.

La fórmula pretende adaptarse a las distintas realidades municipales, evitando una imposición uniforme en todo el territorio.

Su efecto dependerá, sin embargo, de la configuración definitiva de la norma y de las decisiones que adopten los ayuntamientos.

También será importante conocer qué parte de la recaudación se destinará a limpieza, movilidad, conservación del patrimonio, mantenimiento de espacios naturales o servicios utilizados tanto por vecinos como por visitantes.

Porque una tasa turística solo constituye una herramienta de gestión eficaz si sus recursos se aplican a necesidades identificables y sus resultados pueden evaluarse.

La otra cara del éxito: suben los precios hoteleros

El crecimiento turístico está acompañado por mejoras de ingresos en numerosos establecimientos.

En agosto, la tarifa media diaria de los hoteles asturianos alcanzó los 135,09 euros, un 11,46 % más que un año antes.

El ingreso medio por habitación disponible llegó a 103,24 euros, con una subida del 7,86 %.

Son indicadores positivos para la facturación del sector.

Sin embargo, el comportamiento de la demanda nacional fue distinto al de la extranjera.

Durante agosto, las pernoctaciones hoteleras totales solo aumentaron un 0,2 % respecto a 2025, mientras las de los viajeros internacionales crecieron con mucha más intensidad.

Los turistas españoles continuaron representando la mayor parte de la clientela hotelera, aunque su número descendió un 2,9 % respecto al mismo mes del año anterior.

Este contraste demuestra que el mercado turístico asturiano no está evolucionando de manera homogénea.

Por eso será importante comprobar hasta qué punto la mayor facturación se traduce en mejores salarios, empleo menos estacional y capacidad de inversión para los establecimientos.

Que una habitación resulte más rentable no garantiza automáticamente que quienes trabajan en ella mejoren sus condiciones laborales.

Y si el objetivo declarado es un turismo que genere bienestar para la sociedad asturiana, el empleo debe ocupar un lugar central en su evaluación.

La sidra, la minería y la identidad: los argumentos para diferenciar Asturias

La intervención de Llamedo también ha destacado la importancia de los recursos culturales y patrimoniales.

Asturias dispone de elementos singulares para competir en el mercado internacional sin basar toda su oferta en playas y turismo estacional.

La cultura sidrera, reconocida por la Unesco como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad, representa uno de esos activos.

También el patrimonio minero e industrial, especialmente relevante en las Cuencas y en los territorios históricamente vinculados a la siderurgia.

A ellos se suman el paisaje, la gastronomía, la arquitectura tradicional, los espacios naturales y las manifestaciones culturales propias.

La participación en la marca España Verde, junto a otras comunidades del norte peninsular, busca reforzar esa diferenciación en los mercados internacionales.

La estrategia presenta oportunidades, especialmente para atraer visitantes interesados en experiencias culturales y estancias distribuidas por diferentes épocas del año.

Pero convertir el patrimonio en recurso turístico también exige inversiones en conservación, accesibilidad, interpretación y mantenimiento.

No todos los elementos de la identidad asturiana deben transformarse necesariamente en productos comerciales.

Preservar su autenticidad forma parte, precisamente, del modelo que el Gobierno dice defender.

El verdadero examen del «respeturismo» no se celebrará en Zaragoza

La VI Convención de Turespaña ha ofrecido al Principado un escaparate importante para explicar su estrategia ante responsables turísticos de toda España.

Llamedo ha compartido debate con representantes de Aragón, La Rioja, Canarias y Navarra, en una mesa dedicada a las fórmulas con las que los destinos pueden ganar relevancia internacional sin perder su personalidad.

Asturias llega a esa cita con argumentos sólidos.

Aumentan los visitantes extranjeros.

Crecen sus pernoctaciones.

El aeropuerto ha superado los dos millones de pasajeros.

El turismo rural registra cifras elevadas.

Y existen actuaciones concretas para reforzar el transporte colectivo y controlar el alojamiento turístico irregular.

Pero una estrategia de turismo responsable no puede evaluarse únicamente con esos indicadores.

Necesita demostrar que sus beneficios alcanzan a más concejos, que el crecimiento no deteriora los espacios naturales, que los residentes mantienen una convivencia razonable con la actividad turística y que los empleos generados ofrecen perspectivas suficientes de estabilidad.

También debe comprobarse si la actividad se extiende realmente fuera de los meses de verano o continúa concentrándose en determinados enclaves.

Estas preguntas no invalidan los avances logrados. Permiten determinar su alcance real.

El éxito turístico de Asturias ya tiene cifras. Lo que falta medir con la misma precisión es cómo se reparte ese éxito y qué consecuencias tiene para quienes viven aquí durante los doce meses del año.

El «respeturismo» puede convertirse en una propuesta diferenciadora si logra traducirse en resultados verificables.

En caso contrario, corre el riesgo de quedarse en una expresión atractiva para la promoción institucional.

Asturias tiene motivos para celebrar que cada vez más personas quieran conocerla.

Pero también tiene motivos para gestionar con prudencia ese interés creciente.

Porque el objetivo no debería ser únicamente conseguir que más turistas vengan al Paraíso Natural.

Debería ser garantizar que Asturias continúe siendo un buen lugar para vivir, precisamente mientras se consolida como un destino al que cada vez más personas desean viajar.

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