Los asturianos alcanzan una renta neta media de 16.646 euros por habitante, por encima de la media española. Pero los datos del INE esconden grandes diferencias: Ibias encabeza la clasificación, Onís ocupa el último puesto y Oviedo concentra algunos de los barrios con mayores ingresos del país.
La sorpresa está en los hogares: aunque Asturias supera la media nacional por persona, sus familias ingresan de media 3.508 euros menos al año que el conjunto de las españolas. El nuevo Atlas de Renta permite conocer cuánto dinero circula por los concejos y barrios asturianos y desmonta algunos tópicos sobre quiénes tienen más recursos.
¿Alguna vez te has preguntado cuánto dinero gana el vecino que vive en el piso de arriba? ¿O si las familias de tu barrio tienen más ingresos que las de la calle de al lado? ¿Se vive mejor económicamente en Oviedo que en Gijón? ¿Son los concejos rurales necesariamente más pobres que las grandes ciudades?
El Instituto Nacional de Estadística (INE) acaba de publicar una radiografía que permite responder a buena parte de estas preguntas. Y algunos resultados son realmente sorprendentes.
Asturias alcanzó en 2024 una renta neta media anual de 16.646 euros por habitante, una cifra que supera en 698 euros la media española, situada en 15.948 euros.
Traducido a doce meses, hablamos de una cantidad equivalente a 1.387 euros mensuales por persona.
Pero cuidado. Esa cifra no es el sueldo medio de los trabajadores asturianos, ni significa que cada ciudadano reciba semejante cantidad todos los meses.
La estadística incluye el conjunto de rentas contabilizadas administrativamente, desde salarios y pensiones hasta prestaciones y otros ingresos, y tiene en cuenta también a quienes no trabajan, como los menores de edad.
Es una fotografía de cómo se distribuye el dinero entre la población, no una nómina colectiva.
Y cuando se baja al detalle de los 78 concejos asturianos, aparecen diferencias que permiten comprender mucho mejor la realidad económica del Principado.
La primera sorpresa: el concejo con mayor renta de Asturias no es Oviedo ni Gijón
Si preguntásemos en la calle qué municipio asturiano tiene la renta más elevada por habitante, probablemente muchos pensarían en Oviedo, Gijón o alguna de las áreas residenciales más acomodadas del centro de Asturias.
Pero la realidad estadística es bastante distinta.
Ibias, en el suroccidente asturiano, encabeza la clasificación de renta neta por habitante con 18.945 euros anuales.
Le siguen Quirós, con 18.218 euros, y Teverga, con 18.178 euros.
El siguiente puesto corresponde a Castrillón, que alcanza 18.091 euros por habitante, seguido muy de cerca por Degaña, con 18.085 euros.
Resulta llamativo que varios municipios pequeños, rurales y alejados de las grandes concentraciones urbanas se sitúen entre los territorios con mayor renta media.
¿Significa eso que sus vecinos viven necesariamente mejor que los de Oviedo o Gijón?
No exactamente.
Una de las claves está en la composición demográfica.
En algunos concejos rurales existe una proporción elevada de personas jubiladas, hogares pequeños y pensiones vinculadas a determinadas trayectorias laborales, entre ellas las de sectores industriales y mineros.
Cuando los ingresos se reparten estadísticamente entre una población reducida, con pocos menores y hogares de pequeño tamaño, la renta por persona puede resultar elevada.
Eso no significa que todos sus habitantes tengan grandes patrimonios ni que las oportunidades económicas sean mejores que en los principales núcleos urbanos.
La renta media mide ingresos, no riqueza acumulada, valor de las viviendas ni calidad de los servicios disponibles.
Un municipio puede destacar en esta estadística y, al mismo tiempo, padecer despoblación, envejecimiento o dificultades para mantener actividad económica.
Oviedo gana a Gijón, pero la distancia es menor de lo que muchos imaginan
Entre los concejos urbanos más importantes, la capital del Principado se sitúa a la cabeza.
Oviedo registra una renta neta media de 17.757 euros anuales por habitante, frente a los 17.103 euros de Gijón.
La diferencia es de 654 euros al año por persona, equivalente a algo menos de 55 euros mensuales.
Las cifras de otros grandes concejos son las siguientes:
-
Siero: 16.787 euros.
-
Mieres: 16.538 euros.
-
Avilés: 16.331 euros.
-
Langreo: 15.151 euros.
Esta comparación proporciona varias pistas.
Siero se sitúa ligeramente por encima de la media asturiana, mientras que Mieres queda prácticamente a su altura.
Avilés presenta un promedio algo inferior y Langreo registra una distancia más significativa respecto a las grandes ciudades del área central.
Entre Oviedo y Langreo hay una diferencia de 2.606 euros anuales por habitante.
Pero estas medias tampoco describen cómo se reparte el dinero dentro de cada concejo.
En ciudades de tamaño considerable, un barrio con rentas muy elevadas puede convivir con otros en los que abundan las familias de ingresos modestos.
Y precisamente ahí encontramos una de las aportaciones más interesantes del nuevo Atlas.
El vecino de enfrente puede vivir en una Asturias económicamente muy distinta
El INE no se limita a calcular ingresos por municipios.
También ofrece información por distritos y secciones censales, pequeñas divisiones territoriales que permiten estudiar las diferencias económicas dentro de las propias ciudades.
No revela lo que cobra una persona concreta, pero sí permite conocer la renta media de la zona donde reside.
En Oviedo aparece un dato especialmente significativo.
El 20,1 % de sus secciones censales se encuentra dentro del 10 % de las secciones con mayor renta por habitante de toda España.
Para entrar en ese grupo, una sección tenía que superar los 21.652 euros de renta neta anual media por persona en 2024.
La capital asturiana figura así entre las capitales provinciales con una presencia destacada de áreas de renta elevada.
Sin embargo, también existen zonas situadas en el extremo contrario.
El 2,3 % de sus secciones censales presenta una renta media inferior a 11.322 euros por habitante, el umbral del 10 % de secciones con menores ingresos de España.
Hay que interpretar correctamente estos porcentajes: se refieren al número de secciones censales, no al porcentaje exacto de ciudadanos que perciben ingresos altos o bajos.
Pero permiten confirmar algo fundamental.
Vivir en Oviedo no significa pertenecer a una única realidad económica. La dirección de residencia puede situar a una familia en un entorno estadístico muy diferente al de otra que vive a pocos kilómetros.
La misma lógica puede aplicarse a Gijón, Avilés y otros municipios que cuentan con información inframunicipal.
Y eso convierte el Atlas en una herramienta especialmente interesante para estudiar desigualdades que quedan ocultas dentro de los promedios municipales.
Onís, Peñamellera y Santa Eulalia de Oscos: el otro extremo del mapa
Si nos desplazamos hacia los concejos con menores rentas medias, las diferencias son muy notables.
Onís registra la renta neta media por habitante más baja del Principado, con 12.773 euros anuales.
Por encima aparecen Peñamellera Alta, con 13.192 euros, Peñamellera Baja, con 13.260 euros, y Santa Eulalia de Oscos, con 13.661 euros.
La distancia entre los extremos del mapa asturiano resulta especialmente reveladora.
En Ibias, la renta media por habitante alcanza 18.945 euros.
En Onís, se queda en 12.773 euros.
La diferencia asciende a 6.172 euros anuales por persona.
En términos relativos, el promedio de Ibias supera en aproximadamente un 48 % al de Onís.
No se trata de dos sueldos ni de dos familias comparables, sino de indicadores territoriales calculados con la misma metodología.
Aun así, la distancia refleja las distintas realidades económicas que conviven dentro de una comunidad autónoma relativamente pequeña.
Un dato adicional ayuda a situar Asturias en el contexto nacional: el 28,7 % de sus municipios pertenece al grupo del 25 % de municipios españoles con rentas más elevadas, mientras que el 10,7 % se encuentra en el cuarto de menores ingresos.
Eso tampoco significa que esos porcentajes representen a la población, ya que un concejo pequeño cuenta como un municipio, igual que una gran ciudad.
La gran paradoja: Asturias supera a España por habitante, pero pierde cuando hablamos de hogares
Este es posiblemente uno de los datos más interesantes del informe.
La renta neta media por persona en Asturias es superior a la española, pero la situación se invierte cuando examinamos cuánto dinero ingresa cada hogar.
En Asturias, la renta neta media anual por hogar se sitúa en 37.097 euros.
En el conjunto de España alcanza los 40.605 euros.
Es decir, los hogares asturianos ingresan, de media, 3.508 euros anuales menos que los españoles, aunque la renta por habitante sea superior.
¿Cómo puede ocurrir algo así?
Porque estamos hablando de indicadores diferentes.
La renta por persona distribuye los ingresos entre los habitantes. La renta por hogar tiene como referencia las unidades residenciales.
El tamaño y la composición de los hogares influyen en la relación entre ambas cifras.
Una comunidad con muchos hogares unipersonales o parejas sin hijos puede presentar una renta por habitante relativamente elevada y, sin embargo, una renta media por hogar inferior a la de otra comunidad donde conviven más personas bajo un mismo techo.
La realidad demográfica asturiana, caracterizada por el envejecimiento y la presencia de hogares de pequeño tamaño, ayuda a entender este fenómeno.
Por tanto, no sería correcto concluir que los hogares asturianos disfrutan de más recursos económicos que los españoles simplemente porque la renta por habitante sea superior.
Para valorar las condiciones de vida también importa cuántas personas comparten esos ingresos y qué gastos deben afrontar.
La cifra que explica mejor cómo vive una familia: 21.350 euros
Para comparar hogares de distinto tamaño, el INE utiliza otro indicador: la renta por unidad de consumo.
Aunque el nombre resulte poco intuitivo, su finalidad es sencilla.
No necesita los mismos ingresos una persona que vive sola que una pareja con dos hijos. Pero tampoco puede asumirse que una familia de cuatro personas necesite exactamente cuatro veces el dinero de una persona sola, porque comparte gastos como vivienda, electricidad o calefacción.
Por eso, el INE ajusta los ingresos del hogar mediante una escala que tiene en cuenta su composición.
Además de la media, calcula la mediana, el valor que divide la población en dos mitades: una por encima y otra por debajo.
En Asturias, la renta mediana por unidad de consumo alcanzó los 21.350 euros en 2024, frente a los 19.950 euros del conjunto de España.
La cifra es relevante porque permite analizar la situación de la población sin depender tanto de los ingresos excepcionalmente elevados de unos pocos hogares.
Pero tampoco debe interpretarse como un salario mediano individual.
Un ejemplo ayuda a entenderlo.
Si dos adultos conviven y su hogar dispone de 30.000 euros netos anuales, la escala estadística les asigna 1,5 unidades de consumo. Su renta equivalente sería de 20.000 euros.
Si a esa misma pareja se suma un niño menor de catorce años, la escala pasa a 1,8 unidades. Con unos ingresos familiares de 30.000 euros, su renta equivalente bajaría a unos 16.667 euros.
Los ingresos monetarios del hogar no han cambiado. Lo que cambia es el número de personas entre las que deben atenderse las necesidades.
Por eso, para saber cómo viven nuestros vecinos, no basta con mirar lo que entra en una casa: también hay que saber cuántas personas dependen de ese dinero.
¿De dónde procede el dinero de los asturianos?
El Atlas permite examinar también las fuentes de las rentas que circulan por Asturias.
La distribución de los ingresos brutos en 2024 muestra una estructura económica en la que los salarios siguen ocupando el papel principal, aunque las pensiones tienen una importancia considerable.
Los salarios representan el 52,6 % de la renta bruta contabilizada.
Las pensiones aportan el 29,1 %.
A continuación aparecen otros ingresos, con el 11,3 %, otras prestaciones, con el 5,6 %, y las prestaciones por desempleo, con el 1,4 %.
Es importante no confundir estos porcentajes.
Que los salarios representen el 52,6 % de la renta bruta no significa que exactamente el 52,6 % de los habitantes asturianos tenga un empleo.
Lo que indica es qué proporción del dinero total registrado procede de cada fuente.
La importante presencia de las pensiones ayuda a explicar las características económicas de una comunidad con una población envejecida y una extensa historia industrial y minera.
También recuerda que una parte significativa de los ingresos que sostienen el consumo de los hogares no procede directamente del empleo actual.
La renta sube, pero eso no significa que todos vivamos mejor
La evolución temporal ofrece motivos para el optimismo, aunque conviene interpretarla correctamente.
En 2015, la renta neta media por persona en Asturias era de 11.959 euros.
En 2024 alcanzó los 16.646 euros.
En nueve años se produjo un incremento nominal del 39,2 %.
También mejoraron los indicadores de renta por hogar y por unidad de consumo.
Sin embargo, ganar más euros no significa necesariamente disponer de mayor poder adquisitivo.
La inflación, el encarecimiento de los alimentos, los suministros y especialmente la vivienda pueden absorber una parte importante de los aumentos de ingresos.
La diferencia es especialmente relevante para los hogares que viven de alquiler.
Una familia puede haber aumentado sus ingresos respecto a hace varios años y, al mismo tiempo, encontrarse con que su capacidad de ahorro es menor porque el coste de mantener su vivienda ha crecido más deprisa.
Además, las estadísticas de renta neta no descuentan automáticamente todos los gastos cotidianos del hogar.
Una vez pagados impuestos y cotizaciones, todavía quedan el alquiler o la hipoteca, los alimentos, el transporte, la energía y otros gastos esenciales.
Por eso, dos familias con ingresos netos similares pueden tener situaciones económicas completamente diferentes.
¿Cómo puede subir la renta si todavía hay familias en situación de pobreza?
Los datos permiten observar otra realidad que merece atención.
En 2015, el 24,5 % de la población asturiana se encontraba en hogares con una renta por unidad de consumo inferior a 10.000 euros anuales.
En 2024, ese porcentaje había bajado al 12,2 %.
También se redujo la proporción de población por debajo del umbral fijo de 5.000 euros por unidad de consumo, que pasó del 8,7 % al 3,5 %.
Estos datos reflejan una mejora en la distribución de las rentas registradas.
Pero no significan que el problema de la pobreza haya desaparecido.
De hecho, el informe sobre pobreza y exclusión presentado este octubre por la Red Europea de Lucha contra la Pobreza en Asturias sitúa en el 22,4 % la población en riesgo de pobreza o exclusión social en 2025.
No existe una contradicción automática.
El Atlas de Renta estudia ingresos procedentes de registros administrativos. El indicador AROPE incorpora diferentes dimensiones de la vulnerabilidad económica y social, incluidas situaciones de privación y baja intensidad laboral.
Además, los períodos de referencia no son idénticos.
La conclusión es clara: una comunidad puede registrar una mejora de la renta media y seguir teniendo una proporción importante de hogares con dificultades para llegar a fin de mes.
El peligro de las medias: tres vecinos, tres economías diferentes
Hay un ejemplo muy sencillo que ayuda a comprender por qué una media estadística puede ofrecer una imagen engañosa.
Imaginemos tres vecinos con rentas anuales de 9.000, 12.000 y 30.000 euros.
Entre los tres suman 51.000 euros.
Si dividimos esa cantidad entre los tres, obtenemos una media de 17.000 euros por persona.
Sin embargo, dos de los tres vecinos están claramente por debajo de esa cantidad.
La media es matemáticamente correcta, pero no describe lo que ingresa la mayoría de ese pequeño grupo.
En una ciudad sucede lo mismo.
La existencia de residentes con rentas elevadas puede aumentar considerablemente el promedio de un barrio sin que eso signifique que todos sus habitantes tengan ingresos similares.
Por eso, al comparar concejos y secciones censales, resulta imprescindible observar también la mediana, la desigualdad y la proporción de población con rentas bajas.
Saber cuánto gana nuestro vecino exige mirar mucho más allá del promedio de su código postal.
¿Podemos saber cuánto dinero tienen los vecinos de nuestra calle?
La respuesta es que podemos acercarnos bastante a la realidad económica del entorno, pero sin identificar ingresos personales.
El Atlas del INE ofrece información desagregada por municipios, distritos y secciones censales.
Estas últimas son áreas utilizadas con fines estadísticos que permiten realizar comparaciones muy detalladas dentro de una ciudad.
Así se puede estudiar si una zona residencial presenta rentas superiores o inferiores a las de otra, cómo evoluciona el dinero disponible a lo largo de los años y dónde se concentran determinadas situaciones de vulnerabilidad.
Pero hay límites.
Una sección censal no coincide necesariamente con un barrio completo. Tampoco equivale a un código postal.
Y, sobre todo, su renta media no permite conocer el sueldo ni el patrimonio de un vecino concreto.
Los datos son agregados y están diseñados para estudiar poblaciones, no para revelar información económica individual.
Esa diferencia es esencial para interpretar los mapas sin sacar conclusiones precipitadas.
Los últimos datos disponibles son de 2024, no de 2026
Hay una última precisión que conviene conocer.
Aunque el INE acaba de publicar estos resultados el 19 de octubre de 2026, las cifras corresponden a los ingresos de 2024.
La estadística utiliza registros administrativos y requiere tiempo para reunir, contrastar y procesar la información.
Por tanto, no describe directamente los salarios, pensiones o ingresos de los asturianos en este mes de octubre de 2026.
Lo que proporciona es la fotografía territorial más reciente publicada por esta operación estadística.
Una fotografía que permite comparar con rigor los municipios y estudiar cómo se distribuye la renta, siempre que se empleen el mismo año y el mismo indicador.
Asturias tiene 78 concejos, pero no 78 realidades económicas iguales
La gran conclusión del nuevo Atlas no es simplemente que la renta neta media asturiana haya alcanzado los 16.646 euros.
Es que esa cifra resume situaciones muy diferentes.
Está el Ibias que encabeza la clasificación autonómica. El Onís situado en el extremo inferior. La capital asturiana con una importante concentración de secciones censales de renta elevada. Las ciudades industriales del centro, donde conviven trayectorias laborales y generaciones muy distintas. Y las familias que, aun habiendo mejorado sus ingresos, destinan una parte creciente de su presupuesto a mantener una vivienda.
La renta media permite saber cuánto dinero se genera y se distribuye estadísticamente entre la población.
Pero no basta para comprender quién vive desahogado, quién llega justo a final de mes o quién necesita ayuda.
Porque la verdadera pregunta no es solamente cuánto ganan nuestros vecinos, sino cuánto dinero les queda después de pagar por vivir.
Y esa es la parte de la economía doméstica que las grandes cifras, por sí solas, todavía no consiguen contar.

Dejar un comentario
Acceder al formulario de comentarios de la comunidad