El Ministerio para la Transición Ecológica incorpora nueve nuevas subestaciones, 87 kilómetros de líneas eléctricas y la modernización de otros 256. El anillo central, el eje Asturias-León y una instalación de estabilización en Grado reciben la consideración de actuaciones preferentes. La ampliación permitirá afrontar nuevas demandas industriales y facilitará la llegada de inversiones, aunque las infraestructuras todavía deberán completar su desarrollo.
Asturias acaba de dar un paso fundamental para asegurar su futuro industrial. La nueva propuesta de planificación eléctrica del Gobierno de España reserva para el Principado 2.600 megavatios adicionales de capacidad en la red de transporte, una ampliación de enorme importancia para una comunidad en la que las fábricas, los grandes complejos productivos y las industrias electrointensivas necesitan cada vez más electricidad para mantener su actividad y afrontar su transformación tecnológica.
El anuncio se ha producido este miércoles, 14 de octubre, después de una reunión entre el consejero de Ciencia, Industria y Empleo del Principado, Borja Sánchez, y el secretario de Estado de Energía, Joan Groizard.
La decisión sitúa a Asturias entre los territorios que recibirán un refuerzo relevante de sus infraestructuras eléctricas durante los próximos años. La nueva capacidad prevista es prácticamente equivalente a la asignada al País Vasco, que alcanza los 2.700 megavatios.
Pero la noticia va mucho más allá de una cifra. La planificación incorpora nueve nuevos parques de subestaciones, 87 kilómetros de líneas eléctricas y la repotenciación de otros 256 kilómetros de tendidos existentes.
Además, reconoce el carácter preferente de tres actuaciones estratégicas para el Principado: el anillo eléctrico central, la mejora del eje de conexión con León y un compensador síncrono en Santa María de Grado.
El objetivo es que la falta de capacidad de las redes deje de ser un obstáculo para el desarrollo de nuevas industrias y para la modernización de las que ya operan en Asturias.
¿Qué significan realmente 2.600 megavatios adicionales para Asturias?
Para comprender la importancia del anuncio hay que recordar que una cosa es producir electricidad y otra disponer de infraestructuras capaces de transportarla hasta los lugares donde se necesita.
Asturias cuenta con una importante tradición energética e industrial. Sin embargo, la transformación de numerosas actividades productivas está elevando las necesidades de conexión eléctrica.
Procesos que hasta ahora utilizaban combustibles fósiles pueden pasar a funcionar con electricidad. Al mismo tiempo, nuevas fábricas, instalaciones tecnológicas y proyectos industriales necesitan disponer de potencia suficiente para ponerse en marcha.
La ampliación prevista de 2,6 gigavatios permitirá atender parte de esas nuevas demandas desde la red de transporte de alta tensión.
No significa que Asturias vaya a producir inmediatamente 2.600 megavatios más de electricidad, ni que esa capacidad esté disponible desde hoy.
Significa que la planificación contempla reforzar la infraestructura para que puedan conectarse nuevos consumos industriales y energéticos conforme se desarrollen las obras y se concedan los correspondientes permisos de acceso.
A la capacidad prevista en la red de transporte se sumarán las posibilidades adicionales que puedan ofrecer las redes de distribución.
El anillo central: la infraestructura que puede transformar el corazón industrial de Asturias
La actuación más importante desde el punto de vista territorial es el denominado anillo eléctrico central, una red de alta tensión diseñada para fortalecer las conexiones entre los principales polos industriales y de consumo del centro del Principado.
La infraestructura se apoya en tres subestaciones estratégicas: Cardoso, La Reboria y La Asturiana, además de las líneas eléctricas necesarias para conectarlas con el conjunto del sistema.
El Ministerio ha otorgado al anillo central el carácter de proyecto preferente, una consideración que permitirá priorizarlo dentro de la planificación nacional.
La mejora resulta especialmente relevante para el corredor industrial formado por Avilés, Gijón y su entorno, donde se concentran grandes instalaciones productivas con elevadas necesidades de energía.
La construcción del anillo permitirá reforzar las posibilidades de abastecimiento, aumentar la capacidad de conexión y reducir determinadas limitaciones de la infraestructura actual.
También favorecerá la electrificación de procesos industriales que hoy dependen de otras fuentes energéticas.
Cardoso, en Carreño: las primeras obras ya están en marcha
Aunque una parte importante del programa sigue pendiente de desarrollo, el anillo central ya ha comenzado a materializarse.
Red Eléctrica anunció el pasado 27 de julio el inicio de los trabajos de la subestación de Cardoso, situada en el concejo de Carreño.
Esta primera actuación tiene una inversión prevista de 26,5 millones de euros, incluyendo la nueva instalación y su conexión a la red de transporte.
La subestación contará con infraestructura de 400 y 220 kilovoltios y utilizará tecnología compacta, con buena parte de sus equipos alojados en un edificio para reducir su ocupación visual.
El plazo inicialmente anunciado para la ejecución de los trabajos es de aproximadamente 18 meses.
Su posición resulta especialmente importante por la proximidad al polo industrial de Avilés y a una zona con gran concentración de actividades productivas.
Cardoso constituye, por tanto, el primer avance físico de un proyecto de mayor alcance que debe completarse con otras instalaciones y conexiones.
La Reboria y La Asturiana: las piezas que faltan para completar la red
El anillo central necesita desarrollar las otras dos subestaciones previstas y las correspondientes líneas de conexión.
La nueva propuesta del Ministerio incluye un refuerzo adicional en el tramo comprendido entre Cardoso y La Reboria.
Precisamente esta conexión ha iniciado recientemente su tramitación administrativa.
El Boletín Oficial del Estado publicó el 8 de octubre el anuncio de información pública de una nueva línea de 400 kilovoltios, de doble circuito y 10,843 kilómetros de longitud, que atravesará los concejos de Carreño, Corvera y Gijón.
El presupuesto técnico anunciado para esta línea asciende a aproximadamente 8,38 millones de euros.
La infraestructura está sometida a los correspondientes procedimientos de autorización y evaluación de impacto ambiental.
Por tanto, aunque su inclusión en la planificación constituye un respaldo importante, todavía debe superar los trámites necesarios antes de su construcción.
La Asturiana completa el conjunto de grandes subestaciones previstas para el anillo, cuyo desarrollo se encuentra en diferentes fases administrativas y técnicas.
Nueve subestaciones y más de 340 kilómetros de actuaciones en líneas eléctricas
El anillo central forma parte de una transformación más amplia de la red asturiana.
La propuesta ministerial contempla:
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Nueve nuevos parques de subestaciones, además de intervenciones en la mayoría de las instalaciones existentes.
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87 kilómetros de nuevas líneas eléctricas para ampliar y reforzar las conexiones.
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256 kilómetros de líneas que serán repotenciadas, aumentando su capacidad de transporte mediante mejoras técnicas.
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Refuerzos adicionales destinados a nuevas demandas industriales, zonas portuarias y redes de distribución.
La repotenciación es especialmente relevante porque permite aumentar la capacidad de determinadas líneas existentes sin tener que construir necesariamente nuevos corredores eléctricos de igual longitud.
Esto no elimina todas las afecciones ambientales o territoriales, pero puede facilitar un aprovechamiento más eficiente de las infraestructuras ya implantadas.
La actuación global busca adaptar una red diseñada para las necesidades energéticas del pasado a un escenario de consumo industrial mucho más electrificado.
Tres proyectos de máxima prioridad, no solamente el anillo central
La información facilitada por el Ministerio incorpora una novedad especialmente importante: Asturias contará con tres actuaciones consideradas preferentes dentro de la planificación.
El anillo eléctrico central. Su objetivo es reforzar el suministro y la capacidad de conexión de la principal área industrial y urbana del Principado.
El eje Asturias-León. Permitirá fortalecer las conexiones de transporte eléctrico con el interior peninsular y mejorar las posibilidades de intercambio de energía entre territorios.
El compensador síncrono de Santa María de Grado. Se trata de una instalación destinada a mejorar la estabilidad de la red eléctrica, contribuyendo al control de tensión y al funcionamiento seguro del sistema.
Las tres actuaciones responden a necesidades distintas, pero complementarias: disponer de mayor capacidad, mejorar las conexiones y asegurar la estabilidad de la red.
La consideración de proyecto preferente permite darles prioridad dentro de la planificación, aunque no exime de obtener autorizaciones ni establece por sí sola una fecha de finalización.
La industria consume el 67% de la electricidad asturiana
El Ministerio ha aportado un dato que explica por qué el refuerzo eléctrico resulta especialmente importante para Asturias.
El sector industrial concentra el 67% del consumo de electricidad del Principado.
Esta proporción refleja el peso que siguen teniendo las grandes fábricas y los complejos industriales dentro de la economía regional.
Para estas empresas, la electricidad no es únicamente un suministro básico. Su disponibilidad, precio y fiabilidad condicionan las decisiones de inversión, la competitividad y la posibilidad de incorporar nuevos procesos productivos.
La descarbonización plantea además un reto añadido.
Sustituir combustibles fósiles por electricidad puede reducir emisiones, pero exige redes capaces de soportar nuevas demandas de potencia.
El riesgo es que existan proyectos industriales dispuestos a invertir y transformar sus instalaciones, pero que no puedan avanzar al ritmo previsto por falta de capacidad de conexión.
El nuevo programa de infraestructuras pretende reducir precisamente ese obstáculo.
Más capacidad también para energías renovables y almacenamiento
La planificación no se limita a las necesidades de las industrias consumidoras de electricidad.
El Ministerio también contempla más de 1.500 megavatios adicionales de capacidad de acceso para generación renovable, principalmente vinculados a instalaciones eólicas y proyectos de almacenamiento, incluido el bombeo hidroeléctrico.
Esta cifra responde a una finalidad diferente de los 2.600 megavatios destinados a atender nueva demanda: una se refiere al consumo y la otra a las posibilidades de conexión de generación y almacenamiento.
Ambas forman parte de la transformación del sistema energético.
El almacenamiento permitirá aprovechar mejor la producción renovable, trasladando energía entre periodos de distinta demanda y contribuyendo a la flexibilidad del sistema.
La planificación también contempla nuevas necesidades derivadas de la electrificación portuaria, el transporte terrestre y el desarrollo residencial.
Borja Sánchez: una red moderna para asegurar el futuro de la industria
El consejero de Ciencia, Industria y Empleo ha valorado positivamente el resultado de las negociaciones con el Ministerio y ha destacado la importancia de contar con infraestructuras eléctricas capaces de responder al crecimiento de la actividad económica.
Borja Sánchez considera que una red robusta y moderna es esencial para mantener la competitividad, favorecer la descarbonización y atraer nuevos proyectos empresariales y tecnológicos.
El consejero ha subrayado que la planificación recoge necesidades trasladadas por el Gobierno asturiano durante el proceso de elaboración del documento.
También ha agradecido la colaboración de la Secretaría de Estado de Energía y ha defendido la necesidad de mantener la coordinación con el Ministerio y Red Eléctrica para ejecutar las actuaciones previstas.
El Ejecutivo autonómico interpreta la asignación de capacidad como una garantía para acompañar la transformación de los sectores industriales estratégicos.
¿Cuándo estarán disponibles los nuevos megavatios?
Este es uno de los interrogantes fundamentales.
La nueva propuesta de planificación eléctrica tiene como horizonte el año 2030, pero eso no significa que todas las infraestructuras estén ya aprobadas definitivamente ni que vayan a entrar en servicio simultáneamente.
El Ministerio ha revisado su propuesta después de analizar 2.566 alegaciones recibidas durante la fase de audiencia pública.
El documento continúa su tramitación y deberá completar los procedimientos correspondientes antes de su aprobación definitiva.
Además, cada infraestructura requiere sus propias autorizaciones, evaluaciones ambientales, proyectos técnicos y procesos de contratación y construcción.
Mientras la subestación de Cardoso ya ha iniciado su ejecución, otras instalaciones siguen en fases administrativas anteriores.
Tampoco se ha concretado una fecha única en la que los 2.600 megavatios adicionales estarán disponibles para nuevas conexiones.
La materialización de esta capacidad dependerá del desarrollo efectivo de la red.
El reto ambiental y territorial de las nuevas líneas de alta tensión
La ampliación de las infraestructuras eléctricas también plantea cuestiones relacionadas con el territorio.
Las nuevas líneas pueden afectar a terrenos rurales, explotaciones agrarias y espacios próximos a zonas habitadas, por lo que sus trazados deberán cumplir las exigencias de evaluación ambiental y participación pública.
El proyecto de conexión entre Cardoso y La Reboria, por ejemplo, se encuentra sometido a información pública y contempla la correspondiente evaluación de impacto ambiental.
El desafío será compatibilizar las necesidades industriales y energéticas con la protección del territorio y los derechos de las personas afectadas.
La prioridad concedida por el Ministerio no elimina la obligación de examinar esas afecciones ni de tramitar las autorizaciones pertinentes.
Asturias se juega mucho más que una ampliación eléctrica
El anuncio llega en un momento decisivo para la economía industrial asturiana.
Las empresas deben afrontar simultáneamente la modernización tecnológica, la reducción de emisiones y una competencia internacional que exige mayores niveles de eficiencia.
En ese contexto, la capacidad de disponer de electricidad suficiente y de infraestructuras fiables puede convertirse en uno de los factores que determinen dónde se realizan las futuras inversiones.
El refuerzo de la red asturiana no garantiza por sí solo la llegada de nuevas fábricas ni la creación de puestos de trabajo. También influyen el precio final de la energía, la financiación empresarial, la disponibilidad de suelo industrial y las condiciones de mercado.
Pero contar con una red capaz de atender nuevas demandas elimina una de las posibles barreras de entrada para los proyectos industriales.
Asturias dispone ahora de una propuesta de planificación mucho más ambiciosa, con 2.600 megavatios adicionales, nueve nuevos parques de subestaciones y tres grandes actuaciones consideradas preferentes a escala nacional.
La diferencia entre el anuncio y sus resultados se medirá durante los próximos años.
Porque el verdadero éxito no estará en los megavatios que aparezcan sobre el papel, sino en que las infraestructuras se construyan a tiempo y permitan modernizar las fábricas existentes, atraer nuevas inversiones y sostener el empleo industrial.
La electricidad es una de las grandes condiciones del futuro económico de Asturias. La planificación empieza a darle respuesta; ahora queda convertirla en realidad.

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