La movilización celebrada este lunes en la capital de Piloña vuelve a poner sobre la mesa el conflicto entre la ganadería extensiva y la presencia del lobo en Asturias. Los manifestantes reclaman actuaciones inmediatas ante los ataques al ganado y consideran insuficiente la respuesta del Principado. Mientras tanto, el Gobierno autonómico ha autorizado el control de hasta 67 lobos hasta finales de 2027, pero las últimas informaciones apuntan a que únicamente se han abatido siete ejemplares.
Infiesto, 13 de octubre de 2026. El malestar de los ganaderos del Sueve ya no se queda en los montes. Ha bajado a las calles y amenaza con extenderse por el oriente asturiano. Este lunes, coincidiendo con la festividad del Pilar, ganaderos de la sierra del Sueve y de los concejos de su entorno recorrieron las calles de Infiesto para denunciar los daños que atribuyen al lobo y exigir medidas que permitan mantener sus explotaciones.
La manifestación, convocada por la Junta Administrativa del Sueve, contó con el respaldo de la Unión Rural Asturiana (URA), así como con la presencia de representantes municipales y políticos.
Los asistentes exhibieron fotografías de animales heridos y muertos, además de escenificar su protesta con alpacas de paja ardiendo.
La movilización ha dejado un mensaje inequívoco: los ganaderos consideran que las medidas actuales no están resolviendo el problema y anuncian que continuarán protestando hasta obtener respuestas.
La siguiente localidad señalada por los convocantes es Arriondas, en el concejo de Parres, aunque todavía no se ha concretado una fecha para esa nueva movilización.
De la plaza del Ayuntamiento al recinto ferial: una protesta en plena celebración de Santa Teresa
La marcha comenzó a las doce del mediodía en la plaza del Ayuntamiento de Piloña y recorrió las calles de Infiesto hasta llegar al recinto ferial, donde estos días se desarrollan actividades vinculadas a las Ferias y Fiestas de Santa Teresa.
La elección de la fecha y del escenario permitió que las reivindicaciones ganaderas adquirieran una especial visibilidad.
La sierra del Sueve se extiende por el entorno de varios concejos del oriente asturiano y constituye un espacio tradicionalmente vinculado a los aprovechamientos ganaderos.
En sus pastos conviven actividades ganaderas, fauna silvestre y uno de los elementos naturales más conocidos de Asturias: el asturcón.
Para los ganaderos, el incremento de los ataques atribuidos al lobo representa una amenaza económica, pero también un problema que afecta a la continuidad de una actividad tradicional.
El presidente de la Junta Administrativa del Sueve, Gaspar Luis Costales, participó en la protesta, al igual que el coordinador de Unión Rural Asturiana, Borja Fernández.
También acudieron los alcaldes de Piloña y Colunga, además de representantes del Partido Popular.
Sobre la participación existen estimaciones diferentes. COPE Ribadesella habla de alrededor de 300 asistentes, mientras que La Voz de Asturias sitúa la cifra en torno al centenar. No se dispone de un recuento oficial que permita establecer una cifra definitiva.
Más de 150 animales perdidos, según los ganaderos del Sueve
Detrás de la movilización existe una reclamación que los afectados llevan semanas trasladando a las administraciones.
Los ganaderos de la sierra del Sueve y su entorno aseguran haber perdido más de 150 animales como consecuencia de ataques atribuidos al lobo.
Esta cifra, difundida por los convocantes en movilizaciones anteriores, refleja la magnitud del problema que denuncia el sector, aunque no equivale necesariamente al número de bajas verificadas y reconocidas oficialmente por el Principado.
La diferencia resulta importante porque, para tramitar indemnizaciones, la Administración debe determinar las circunstancias de los daños y aplicar los procedimientos establecidos.
Sin embargo, desde el punto de vista de los ganaderos, el problema va más allá de la compensación económica por la pérdida de un animal.
Una explotación extensiva depende de los ciclos reproductivos, de la conservación de sus reproductoras y de la capacidad para mantener una cabaña ganadera viable.
La pérdida de una vaca, una yegua o una cría puede suponer no solo el valor comercial del animal, sino también consecuencias sobre la producción futura.
A ello se añade el tiempo dedicado a vigilar el ganado, localizar animales desaparecidos y gestionar los expedientes de daños.
Los afectados sostienen que la acumulación de pérdidas y los costes asociados están haciendo cada vez más difícil mantener la actividad ganadera tradicional en el Sueve.
La protesta de Infiesto llega, además, después de otra movilización celebrada el pasado 1 de octubre en Oviedo, donde ganaderos de diferentes zonas de Asturias reclamaron soluciones urgentes.
Asturias reconoce casi 3.900 animales afectados por el lobo en un año
El conflicto del Sueve forma parte de un problema de dimensión autonómica.
Los datos oficiales de la Consejería de Medio Rural permiten conocer su alcance.
Durante 2025, los ataques de lobo confirmados por el Principado afectaron a 3.893 cabezas de ganado bovino, ovino, caprino y equino.
La cifra representa un incremento del 30 % respecto a 2021.
El importe de las indemnizaciones por daños alcanzó los 1.911.171 euros, un 59 % más que cuatro años antes.
Son cantidades que permiten entender por qué la convivencia entre el lobo y la ganadería extensiva se ha convertido en uno de los asuntos más conflictivos del medio rural asturiano.
Pero también muestran que el problema no puede medirse exclusivamente por el número de ejemplares de lobo existentes.
Es necesario conocer dónde se concentran los daños, qué explotaciones los padecen de manera recurrente y qué eficacia tienen las medidas de prevención y control.
El Gobierno asturiano dispone de información sobre la evolución de los ataques, pero para evaluar específicamente la situación del Sueve sería necesario publicar un desglose actualizado por concejos, explotaciones y expedientes reconocidos.
El Principado autoriza el control de 67 lobos, pero solo se han abatido siete
Esta es una de las principales cuestiones que alimentan las críticas de los ganaderos.
El Gobierno asturiano aprobó el programa de actuaciones de control del lobo para el periodo 2026-2027, que contempla la extracción de un máximo de 67 ejemplares hasta el 31 de diciembre de 2027.
El programa entró en vigor en septiembre y establece diferentes cupos según las zonas de gestión.
El objetivo declarado por el Principado consiste en reducir los daños al ganado y compatibilizar la conservación de la especie con el mantenimiento de la ganadería extensiva.
Sin embargo, las últimas informaciones difundidas este lunes señalan que únicamente se han abatido siete lobos desde el inicio de las actuaciones de control.
Esa diferencia entre el máximo autorizado y las actuaciones realizadas es uno de los elementos que explican las críticas del sector.
Conviene introducir, no obstante, una precisión importante: los 67 ejemplares constituyen un máximo previsto para un periodo que se prolonga hasta finales de 2027, no una obligación de abatirlos inmediatamente.
Por tanto, no puede establecerse un porcentaje de incumplimiento comparando directamente ambas cifras.
Lo que sí permite analizar la situación es comprobar en qué zonas se han realizado las extracciones, si coinciden con los lugares donde se registran daños recurrentes y qué resultados están teniendo.
Para los ganaderos del Sueve, el problema fundamental no es la existencia de un cupo autonómico, sino que las actuaciones produzcan resultados allí donde consideran que sus explotaciones están amenazadas.
El lobo ocupa ya el 83 % del territorio asturiano
El último estudio de población utilizado por el Principado sitúa la presencia del lobo en aproximadamente 8.300 kilómetros cuadrados, el 83 % del territorio de Asturias.
La población estimada oscila entre 412 y 460 ejemplares.
Los técnicos han identificado 50 manadas, de las cuales 46 son reproductoras, y estudian la posible existencia de otros cinco grupos adicionales.
La evolución muestra un crecimiento respecto a comienzos de siglo.
En 2001 se contabilizaban 22 manadas en Asturias.
El aumento de la presencia territorial de la especie y de los daños al ganado constituye uno de los argumentos utilizados por el Gobierno regional para justificar el actual programa de control.
Sin embargo, la distribución de los lobos no es uniforme.
Existen zonas con presencia histórica de la especie y otras en las que los ganaderos denuncian una aparición más reciente o una intensificación de los ataques.
Precisamente esa circunstancia explica parte del conflicto en el Sueve.
Los afectados consideran que la presencia del lobo está alterando las condiciones tradicionales de aprovechamiento de sus pastos y reclaman una respuesta específica.
Los datos autonómicos permiten conocer la evolución general, pero no sustituyen un diagnóstico detallado de lo que sucede en esta sierra.
El Gobierno defiende un equilibrio entre conservación y actividad ganadera
La posición oficial de la Consejería de Medio Rural se basa en la aplicación del II Plan de Gestión del Lobo, modificado durante este año para adaptar las actuaciones al nuevo marco normativo.
El departamento dirigido por Marcelino Marcos Líndez sostiene que el programa combina medidas de control poblacional con prevención de daños e indemnizaciones.
El director general de Planificación Agraria, Marcos da Rocha, explicó durante la presentación del programa que el objetivo es buscar un equilibrio entre la conservación del lobo y el mantenimiento de la actividad agraria.
La Administración contempla ayudas que pueden cubrir el cien por cien del coste de determinadas actuaciones preventivas y trabaja en la agilización de las compensaciones económicas.
El programa aprobado distribuye los controles entre distintas zonas de gestión, teniendo en cuenta los censos de población, la evolución de los daños y otros indicadores.
La zona centro-oriental tiene asignado un máximo de nueve extracciones, mientras que las zonas sin gestión específica disponen de un cupo conjunto de hasta 18 ejemplares.
No obstante, para determinar qué actuaciones concretas corresponden al Sueve es necesario conocer su adscripción administrativa dentro del programa y las decisiones adoptadas por los servicios técnicos.
Hasta el momento no consta una respuesta específica de la Consejería a la manifestación celebrada este lunes en Infiesto que permita establecer qué medidas adicionales piensa aplicar en el Sueve.
El debate ambiental: proteger al lobo sin ignorar los daños al ganado
El conflicto también tiene una dimensión ambiental.
El lobo ibérico es una especie autóctona que desempeña una función ecológica como gran depredador.
Su conservación forma parte de las políticas de biodiversidad, aunque su situación jurídica y los instrumentos de gestión han experimentado modificaciones importantes durante los últimos años.
En 2025, las poblaciones de lobo al norte del Duero dejaron de estar incluidas en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial, lo que permitió recuperar determinadas actuaciones de control bajo las condiciones legales correspondientes.
Posteriormente, Asturias adaptó su normativa y aprobó el programa vigente.
El debate entre ganaderos y organizaciones conservacionistas gira, entre otras cuestiones, en torno a la eficacia y los efectos de las extracciones.
Desde la perspectiva de la conservación, cualquier intervención sobre las poblaciones de lobo debe tener en cuenta su situación biológica, la estructura de las manadas y la necesidad de preservar la especie.
Desde la perspectiva ganadera, las medidas deben ofrecer protección efectiva frente a pérdidas económicas que pueden comprometer la viabilidad de las explotaciones.
Las actuaciones preventivas, la vigilancia del ganado, las compensaciones económicas y el seguimiento de los ataques forman parte de las herramientas disponibles.
Sin embargo, no todas ofrecen los mismos resultados en todos los territorios.
En una sierra con ganadería extensiva y animales que aprovechan amplias superficies de monte, algunas medidas pueden presentar mayores dificultades de aplicación que en explotaciones intensivas o con animales permanentemente estabulados.
Por ello, una solución eficaz exige estudiar las características concretas del Sueve, en lugar de trasladar automáticamente medidas utilizadas en otras zonas.
No se dispone de una valoración nueva de las principales organizaciones conservacionistas específicamente sobre la protesta del lunes.
Los alcaldes y el PP se suman a las críticas por la gestión del lobo
La manifestación contó también con presencia institucional y política.
Los alcaldes de Piloña y Colunga participaron en la movilización, en una muestra de respaldo a los ganaderos de sus concejos.
También acudió el diputado autonómico del Partido Popular Luis Venta, que criticó la gestión del Gobierno del Principado.
El parlamentario cuestionó la eficacia de las medidas adoptadas por la Consejería de Medio Rural y reprochó al Ejecutivo que no hubiera recibido a los dos ganaderos que recientemente realizaron una marcha desde Ribadesella hasta Oviedo para denunciar los daños del lobo.
La participación de representantes políticos introduce una dimensión institucional en un conflicto que los ganaderos consideran prioritariamente económico y profesional.
La cuestión de fondo es determinar qué administración debe actuar, con qué instrumentos y en qué plazos.
El Principado tiene competencias en la aplicación de su programa de gestión, mientras que los ayuntamientos pueden trasladar las reivindicaciones y colaborar en distintas actuaciones.
Para los afectados, la existencia de diferentes niveles administrativos no modifica la urgencia de sus demandas.
Arriondas será la siguiente parada de las movilizaciones
La protesta de Infiesto no será la última, según han anunciado sus promotores.
Los ganaderos tienen previsto trasladar sus reivindicaciones a Arriondas, capital del concejo de Parres.
Todavía no se ha comunicado una fecha concreta.
La elección de Arriondas permitiría extender la movilización a otro de los concejos vinculados territorial y económicamente al entorno del Sueve.
La estrategia de los convocantes consiste en mantener visible el conflicto y aumentar la presión sobre las administraciones para conseguir actuaciones que consideren suficientes.
La posibilidad de nuevas movilizaciones llega después de varias semanas de protestas, declaraciones públicas y reclamaciones relacionadas con los ataques al ganado.
El paso de Infiesto a Arriondas confirma que los promotores pretenden mantener una campaña reivindicativa que no se limite a una única concentración.
La gran pregunta: ¿cuánto tarda un ganadero en cobrar por un animal muerto?
Más allá del debate sobre los controles del lobo, existe una cuestión económica que resulta especialmente importante para las explotaciones afectadas.
¿Cuánto tiempo transcurre desde que un ganadero denuncia un ataque hasta que recibe la indemnización correspondiente?
Los datos oficiales permiten conocer el importe total de las compensaciones reconocidas durante 2025, pero no ofrecen en la información consultada una cifra actualizada del tiempo medio de tramitación y pago de los expedientes correspondientes al Sueve.
Tampoco se ha podido determinar cuántas de las pérdidas denunciadas por los ganaderos de esta zona han sido reconocidas formalmente, cuántas permanecen pendientes y qué cantidades se han abonado.
Son datos esenciales para evaluar la respuesta administrativa.
Una indemnización puede compensar económicamente una pérdida reconocida, pero si su tramitación se prolonga excesivamente puede generar problemas adicionales de liquidez para una explotación.
Además, las compensaciones no siempre reflejan todos los costes indirectos asociados a un ataque.
Por eso, el seguimiento de los pagos debería ocupar un lugar central en la respuesta del Principado.
La publicación de esos indicadores permitiría pasar de las declaraciones generales a una evaluación concreta de los resultados.
El futuro de la ganadería extensiva, mucho más que una discusión sobre el lobo
El enfrentamiento entre ganaderos y Administración refleja un problema más amplio que afecta a buena parte del medio rural asturiano.
La ganadería extensiva soporta costes crecientes, dificultades de relevo generacional y una importante dependencia de las condiciones naturales y económicas.
En ese escenario, los ataques de fauna silvestre pueden añadir nuevas dificultades a explotaciones que ya trabajan con márgenes ajustados.
Pero la continuidad de la actividad ganadera también tiene consecuencias sobre el territorio.
El pastoreo tradicional contribuye al mantenimiento de espacios abiertos, al aprovechamiento de recursos naturales y a la actividad económica de numerosos pueblos.
Al mismo tiempo, la conservación de especies silvestres constituye una responsabilidad ambiental que debe integrarse en la gestión del territorio.
La dificultad reside en encontrar medidas que permitan compatibilizar ambos objetivos.
El Sueve se ha convertido en uno de los escenarios donde esa tensión se manifiesta con mayor intensidad.
La solución no dependerá únicamente de cuántos lobos se autorice a controlar, sino también de qué medidas se apliquen, dónde se ejecuten, cómo se compensen los daños y qué resultados puedan comprobarse.
Del Sueve a Arriondas: los ganaderos quieren respuestas, no nuevas promesas
La manifestación del lunes ha demostrado que el conflicto continúa abierto.
Los ganaderos reclaman medidas más eficaces y consideran que las actuaciones realizadas hasta ahora no han reducido suficientemente los daños que denuncian.
El Principado dispone de un programa de control aprobado y de instrumentos de prevención e indemnización.
Pero la existencia de esas medidas no implica, por sí sola, que los afectados consideren resuelta la situación.
La diferencia entre las actuaciones previstas y sus resultados será determinante durante los próximos meses.
La Junta Administrativa del Sueve y Unión Rural Asturiana han anunciado que las protestas continuarán.
Arriondas figura ya como el siguiente escenario de las reivindicaciones.
Y el Gobierno autonómico tendrá que afrontar una pregunta cada vez más concreta: qué actuaciones adicionales puede ofrecer a los ganaderos del Sueve, cuándo se aplicarán y cómo se comprobará que están reduciendo los daños.
Porque, después de las concentraciones de Oviedo y de la marcha de Infiesto, el sector ganadero quiere algo más que nuevos anuncios.
Quiere poder mantener sus animales en el monte sin que cada jornada de pastoreo se convierta en una incertidumbre económica.

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