La Asturias de las dos velocidades: de los 56.000 euros del centro de Oviedo a los 25.900 de Pumarín en Gijón

La Asturias de las dos velocidades: de los 56.000 euros del centro de Oviedo a los 25.900 de Pumarín en Gijón

La nueva radiografía de Hacienda descubre una brecha de más de 30.000 euros entre las zonas de mayor y menor renta de las dos ciudades asturianas. Oviedo supera a Gijón en ingresos, pero las diferencias más llamativas están dentro de cada municipio: hay barrios donde la renta media duplica la de otros situados a pocos kilómetros.

Hay una Asturias en la que los ingresos declarados superan los 56.000 euros anuales y otra donde apenas llegan a los 26.000. No hablamos de comparar un municipio próspero con una comarca rural castigada por la despoblación. Hablamos de dos barrios de las principales ciudades asturianas, separados por poco más de media hora de carretera.

En el entorno del Hotel de la Reconquista y las calles del centro-oeste de Oviedo, la renta bruta media declarada asciende a 56.086 euros anuales. En Pumarín, en Gijón, se queda en 25.908 euros. La distancia económica entre ambos territorios alcanza los 30.178 euros por declaración.

Es una diferencia tan considerable que la media del barrio ovetense más acomodado equivale a más del doble de la correspondiente al área gijonesa con menores ingresos.

Y no son estimaciones inmobiliarias ni encuestas de opinión. Son los resultados de las declaraciones del IRPF correspondientes a 2024, publicados esta semana por la Agencia Tributaria, una estadística que permite observar la distribución territorial de los ingresos con un grado de detalle poco habitual.

Una de cada cinco declaraciones supera los 60.000 euros en el Oviedo más acomodado; en Pumarín de Gijón, menos de dos de cada cien

La estadística permite ir más allá de las medias y descubrir un dato especialmente significativo: la concentración de las rentas elevadas.

En el código postal 33004 de Oviedo, Hacienda contabilizó 2.516 declaraciones, de las cuales 514 correspondían a una base imponible superior a 60.101 euros. Es decir, el 20,4 % del total.

En Pumarín de Gijón, de las 13.440 declaraciones registradas, solamente 239 superaron ese mismo umbral: el 1,8 %.

La proporción de declaraciones situadas en el tramo fiscal más alto analizado es, por tanto, más de once veces mayor en el centro-oeste de Oviedo que en Pumarín de Gijón.

No significa que todos los habitantes del primero sean ricos ni que todos los del segundo tengan dificultades económicas. Pero sí demuestra una concentración territorial muy diferente de las rentas altas.

Oviedo gana la carrera económica a Gijón y aumenta su ventaja

El enfrentamiento estadístico entre las dos grandes ciudades asturianas también tiene un ganador claro.

Oviedo registra una renta bruta media de 35.282 euros anuales, frente a los 33.092 euros de Gijón. Son 2.190 euros de diferencia por declaración, una distancia que, lejos de reducirse, ha aumentado.

En el ejercicio fiscal de 2023, la renta bruta media de Oviedo era de 33.407 euros, mientras que la de Gijón se situaba en 31.516. La distancia ascendía entonces a 1.891 euros.

Un año después, la capital gana 299 euros adicionales de ventaja.

Las dos ciudades mejoran sus ingresos declarados, pero Oviedo crece más deprisa y amplía su distancia económica respecto a Gijón.

Hay, sin embargo, un matiz relevante. Cuando se observa la renta mediana —la cifra que divide las declaraciones en dos mitades iguales—, la diferencia entre Oviedo y Gijón baja a 1.295 euros: 28.894 frente a 27.599. Esto indica que las rentas más elevadas tienen un peso importante en la diferencia entre ambas medias.

El mapa del dinero en Oviedo: de la riqueza del centro al contraste con Trubia

La capital ofrece una geografía económica de fuertes contrastes.

En la parte superior aparece el centro-oeste, código 33004, con sus 56.086 euros. Le sigue El Cristo, código 33005, con 53.617 euros, y una de las zonas de Buenavista, código 33007, que alcanza los 51.928.

Resulta especialmente curioso lo que sucede precisamente en Buenavista. El mismo nombre de barrio aparece asociado a dos realidades económicas distintas: el código 33006 presenta una renta de 40.220 euros, nada menos que 11.708 menos que el 33007.

En el otro extremo se sitúa el área de Trubia, código 33119, con 27.967 euros. Muy cerca figuran La Florida, con 28.669, y La Corredoria, con 29.820.

Entre el sector más acomodado del centro y Trubia existen 28.119 euros de diferencia anual. Dicho de otra manera, en las zonas más favorecidas de Oviedo la renta media declarada llega a duplicar la de las áreas con menores ingresos.

Y todo ello dentro de un mismo municipio, sometido a idénticas ordenanzas fiscales locales y servicios municipales comunes.

Gijón: la prosperidad de Deva y Cabueñes frente a la realidad de Pumarín y La Calzada

En Gijón, las diferencias también dibujan una ciudad con profundas desigualdades territoriales.

La zona de Deva y Cabueñes, código 33394, encabeza la clasificación local con 51.679 euros de renta bruta media. Le sigue La Guía-Somió, con 49.450 euros.

Por detrás aparecen Laviada, con 42.975 euros; Centro-Cimadevilla, con 41.402; y El Coto-Viesques, con 38.559.

Pero conforme se desciende en la clasificación, el panorama cambia sustancialmente.

El Llano de Abajo registra 28.463 euros; La Calzada-Veriña, 26.907; y Pumarín ocupa el último lugar entre las zonas diferenciadas de la estadística gijonesa con 25.908.

La distancia entre los extremos de Gijón alcanza los 25.771 euros, prácticamente la renta media anual completa del área con menores ingresos.

Conviene detenerse en este contraste. En una ciudad que comparte administración municipal, servicios públicos y mercado de trabajo, existen zonas cuyos declarantes presentan, de media, aproximadamente el doble de ingresos que los de otras.

Dos Pumarines, dos mundos económicos

Pocas comparaciones resultan tan ilustrativas como la de los dos barrios que comparten nombre.

En el Pumarín de Oviedo, la renta bruta media declarada asciende a 37.945 euros. En el Pumarín de Gijón, se queda en 25.908.

Son 12.037 euros de diferencia, un 46,5 % más a favor del primero.

Y los dos territorios han experimentado mejoras respecto a 2023. El Pumarín ovetense ha pasado de 35.921 a 37.945 euros, mientras que el gijonés ha subido desde 24.908 hasta 25.908.

La cuestión es que ambos crecen desde posiciones muy diferentes, por lo que el aumento de los ingresos no elimina automáticamente las desigualdades de partida.

La sorpresa del conjunto de Asturias: Castrillón supera a Oviedo

El análisis de la estadística municipal permite descubrir otro dato que introduce un giro interesante en la clasificación.

Oviedo no es el concejo asturiano con mayor renta bruta media. Ese puesto corresponde a Castrillón.

La Agencia Tributaria sitúa a Castrillón en primera posición del Principado, con 36.000 euros por declaración, por delante de Oviedo, que alcanza los 35.282.

Llanera ocupa el tercer lugar, con 34.035 euros, seguida de Gijón, con 33.092.

La fotografía económica se amplía con otros municipios importantes: Siero registra 32.223 euros y Avilés, 31.183.

La media autonómica se sitúa en 31.970 euros.

Este resultado invita a mirar más allá de la habitual rivalidad entre Oviedo y Gijón. La concentración de rentas elevadas también aparece en municipios metropolitanos que combinan áreas residenciales, actividad empresarial y proximidad a los grandes centros urbanos.

¿Por qué hay tanta diferencia entre barrios?

Los números describen dónde se concentra la renta, pero no permiten explicar por sí solos todas las causas.

La estructura del empleo, la presencia de profesionales con salarios elevados, la edad de los residentes, el peso de las pensiones, las actividades empresariales y los rendimientos del capital pueden influir en los resultados de cada territorio.

También pueden hacerlo las ganancias patrimoniales extraordinarias, que incrementan la renta declarada durante un ejercicio concreto.

Por eso, la estadística fiscal no debe confundirse con una clasificación directa de la calidad de vida. Un barrio con mayor renta media no garantiza mejores condiciones económicas para todos sus habitantes, del mismo modo que una zona con ingresos más modestos puede presentar diferencias importantes entre sus propios vecinos.

Y hay otra precaución fundamental: Hacienda calcula estos valores a partir de declaraciones fiscales, no dividiendo los ingresos entre todos los habitantes. Tampoco está midiendo el patrimonio acumulado de las familias ni lo que realmente les queda después de pagar vivienda, suministros y otros gastos cotidianos.

Las cifras corresponden además al ejercicio fiscal de 2024, aunque su publicación sea de octubre de 2026. Los aumentos interanuales son nominales y no demuestran por sí solos una mejora equivalente del poder adquisitivo.

Cuando las rentas suben, pero las diferencias permanecen

Hay un elemento común en buena parte de los códigos postales analizados: los ingresos medios han aumentado entre 2023 y 2024.

En el centro-oeste de Oviedo, la subida ha sido de 3.660 euros. En Deva y Cabueñes, de 3.599. En Pumarín de Gijón, de 1.000.

Aunque estos incrementos no pueden atribuirse exclusivamente a mejoras salariales, evidencian que el crecimiento de la renta declarada se reparte de manera desigual.

Las zonas de mayor renta parten de niveles elevados y algunas registran incrementos absolutos muy superiores a los de los territorios que ocupan la parte baja de la clasificación. Eso explica por qué los promedios municipales pueden mejorar sin que necesariamente se reduzcan las diferencias entre barrios.

La pregunta que Hacienda deja sobre la mesa

Los resultados plantean cuestiones que trascienden la curiosidad por saber dónde viven los contribuyentes con mayores ingresos.

¿Se están reduciendo realmente las desigualdades económicas entre barrios? ¿Hasta qué punto las diferencias de renta condicionan el acceso a la vivienda? ¿Puede una familia joven establecerse en las zonas más demandadas de Oviedo o Gijón con los ingresos habituales de su entorno? ¿Están consiguiendo las políticas públicas mejorar las oportunidades de los territorios menos favorecidos?

La estadística del IRPF no responde por sí sola a esas preguntas. Pero proporciona una base objetiva para formularlas y exigir respuestas.

Porque detrás de los grandes promedios hay miles de situaciones particulares. Y porque el verdadero desafío económico de Asturias no consiste únicamente en aumentar la renta media del Principado, sino en conseguir que el crecimiento llegue al mayor número posible de hogares.

La distancia entre Oviedo y Gijón se puede recorrer en media hora. La que separa económicamente a algunos de sus barrios lleva años construyéndose y no se corrige simplemente con que mejoren las cifras generales.

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