Asturias entra en la carrera del rearme europeo: Indra planea 1.000 empleos con el mayor contrato de artillería del Ejército

Asturias entra en la carrera del rearme europeo: Indra planea 1.000 empleos con el mayor contrato de artillería del Ejército

130 millones de inversión, tecnología coreana y una segunda fábrica en juego: el futuro industrial del Principado depende ahora de una decisión clave

Asturias está a un paso de convertirse en uno de los grandes polos de la industria de defensa en España. Y no es una exageración. Es un cambio de escala. Indra ha puesto sobre la mesa una inversión de 130 millones de euros y la creación de hasta 1.000 empleos directos —y el doble de indirectos— vinculados a la fabricación de los nuevos obuses del Ejército, un proyecto que forma parte del ambicioso plan de rearme del Gobierno y que podría redefinir el peso industrial del norte del país.

La clave está en una decisión que todavía no se ha tomado, pero que lo condiciona todo: si la segunda fábrica se queda en Asturias, el impacto será histórico; si se va, el golpe de oportunidad será mayúsculo.

Un contrato militar de 4.500 millones que cambia el mapa industrial

El proyecto no es uno más. Forma parte del Plan Especial de Modernización de Defensa, dotado con más de 4.500 millones de euros, y que incluye la renovación completa de la artillería sobre cadenas del Ejército español.

En ese contexto, Indra se ha aliado con la gigante surcoreana Hanwha para producir en España el obús autopropulsado K9, uno de los sistemas más avanzados del mundo, ya operativo en países clave de la OTAN como Polonia, Finlandia o Noruega.

Pero lo relevante no es solo fabricar. España recupera algo que había perdido durante décadas: capacidad de diseño propia en sistemas de artillería pesada. Y eso, en pleno contexto de tensiones internacionales y aumento del gasto militar en Europa, es un movimiento estratégico de primer nivel.

Gijón como epicentro… y Langreo como pieza decisiva

El plan ya tiene un primer pilar claro: El Tallerón de Gijón será el corazón industrial del proyecto, donde se fabricará la estructura principal de los vehículos —la llamada “barcaza”— mediante procesos de alta precisión, soldadura avanzada y mecanizado pesado.

Allí ya se han invertido más de 20 millones de euros y se han recuperado antiguos trabajadores industriales, en un guiño directo a la tradición metalúrgica asturiana.

Pero el gran salto vendrá después.

Los vehículos deberán pasar por una segunda fase crítica: la integración de sistemas, armamento y tecnología, un proceso de alto valor añadido que requiere una segunda planta. Y ahí entra en juego Asturias… o no.

El pulso por la segunda fábrica: 1.000 empleos en el aire

Indra negocia actualmente la compra del taller de Barros, en Langreo, propiedad de Duro Felguera. Sobre la mesa, una cifra que amenaza con dinamitar la operación: 16 millones de euros.

La compañía considera el precio elevado. Y el mensaje desde el entorno institucional ha sido claro y directo:
si no hay acuerdo, el proyecto puede volar a otra comunidad autónoma.

No es una advertencia menor.

Porque la diferencia es brutal:

  • Con la segunda planta en Asturias → hasta 1.000 empleos directos y 2.000 indirectos
  • Sin ella → el impacto se reduce a la fase inicial

En otras palabras: Asturias se juega convertirse en un hub de defensa… o quedarse en proveedor parcial.

Producción hasta 2034 y capacidad para exportar

El calendario también impresiona. La fabricación de los nuevos sistemas se extenderá hasta 2034, con un ritmo de producción que alcanzará las seis unidades mensuales en su fase de máxima capacidad.

Además, el acuerdo con Hanwha incluye algo poco habitual:
transferencia completa de tecnología, lo que permitirá a Indra no solo fabricar, sino también evolucionar el sistema y, potencialmente, exportarlo.

Eso abre la puerta a que Asturias participe indirectamente en el mercado internacional de defensa, uno de los sectores con mayor crecimiento en Europa tras el giro estratégico provocado por la guerra en Ucrania.

Un proyecto con polémica: industria nacional frente a tecnología extranjera

No todo son aplausos.

El acuerdo ha generado una fuerte reacción en la histórica fábrica de armas de Trubia, donde los sindicatos denuncian que se ha optado por tecnología extranjera en lugar de reforzar capacidades ya existentes en España.

Critican que, mientras se habla de soberanía industrial, se haya elegido un diseño coreano en lugar de apostar por desarrollos propios como el sistema Némesis de Santa Bárbara.

El debate está servido:
¿estrategia pragmática para acelerar plazos o renuncia a desarrollar tecnología nacional?

Más que una fábrica: una oportunidad histórica

Lo que está en juego va mucho más allá de un contrato industrial.

Este proyecto coloca a Asturias en una posición inédita:

  • Recupera músculo industrial pesado
  • Atrae inversión estratégica
  • Genera empleo cualificado
  • Y conecta la región con el nuevo mapa de defensa europeo

Pero también deja una realidad incómoda:
la oportunidad no está asegurada.

Depende de una negociación, de una decisión empresarial… y de la capacidad de Asturias para jugar fuerte en una partida donde ya compiten otras regiones.

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