La red de cercanías continúa funcionando con material envejecido, aumentan las cancelaciones y Renfe ya sitúa el estreno de los nuevos trenes en 2027, con entregas escalonadas hasta finales de 2028, mientras Asturias mantiene el abono gratuito como compensación por el mayor escándalo ferroviario de la última década.
¿Para qué sirve un periódico? Para esto. Para que Asturias y Cantabria sigan siendo hoy las únicas comunidades con cercanías gratis, no por generosidad del Estado, sino como pago en diferido por una chapuza histórica: los trenes que no cabían por los túneles.
Han pasado tres años desde que el escándalo saltó a la esfera nacional y, pese a las promesas, los trenes siguen sin llegar. Lo único que avanza con regularidad es el deterioro del servicio.
El origen del desastre
Todo arranca en 2019, cuando Renfe licita el diseño y suministro de 31 trenes de ancho métrico por casi 274 millones de euros. El contrato lo gana CAF en 2020 por 196 millones. El problema estaba en el pliego: se usó un reglamento de gálibos inadecuado, que no reflejaba la realidad de los túneles centenarios del norte.
Resultado: trenes diseñados que rozaban o invadían el margen de seguridad.
CAF detectó el problema tras la firma del contrato. No lo comunicó formalmente. El proyecto quedó empantanado durante meses entre Renfe, Adif, la Agencia de Seguridad Ferroviaria y el Ministerio, mientras desde Madrid se repetía que “todo iba bien”.
No iba.
Enero de 2023: estalla la bomba
En enero de 2023, una investigación periodística destapa que los trenes ni siquiera podían fabricarse. El país entero se ríe de Asturias y Cantabria. La imagen de los “trenes que no caben por los túneles” da la vuelta al mundo.
La crisis se convierte en incendio político.
El Gobierno pide perdón, reconoce errores, anuncia ceses fulminantes y promete una solución rápida. El presidente asturiano, Adrián Barbón, resume el sentir general: “Es una chapuza”.
Promesas, ceses… y un calendario que se rompe
En febrero de 2023 se firman los llamados Acuerdos de la Castellana:
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Dimisiones de altos cargos.
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Auditoría interna.
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Abonos gratuitos hasta la llegada de los nuevos trenes.
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Más unidades para Asturias.
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Un calendario “fiscalizable”.
La fecha prometida entonces: primer semestre de 2026.
Hoy esa fecha ya no existe.
La realidad en 2026: más retrasos y trenes agotados
La fabricación comenzó en febrero de 2024, pero el propio presidente de Renfe ha reconocido que el primer tren no llegará antes del verano de 2026, y que no entrará en servicio hasta 2027. El resto de unidades se entregarán hasta finales de 2028.
Mientras tanto, la red de cercanías asturiana sobrevive con una flota envejecida, con averías recurrentes, supresiones de servicios y retrasos diarios. En algunos tramos, los tiempos de viaje son comparables a los de hace un siglo.
Un escándalo con responsables… pero sin condenas
La auditoría interna confirmó una cadena de errores, silencios y decisiones mal gestionadas. Nadie ha asumido responsabilidades penales. Las consecuencias han sido políticas y administrativas, pero el coste lo siguen pagando los usuarios.
Asturias ha ganado algo: presión política, visibilidad y cercanías gratis. Pero ha perdido años de servicio digno, credibilidad institucional y confianza en el sistema ferroviario.
El balance, tres años después
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Trenes inexistentes
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Plazos incumplidos
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Servicio deteriorado
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✅ Abonos gratuitos
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✅ Compromisos sobre el papel
El fiasco ferroviario ya no provoca carcajadas. Produce cansancio. Y una pregunta incómoda que sigue sin respuesta clara:
¿Cómo pudo pasar… y por qué sigue sin resolverse del todo tres años después?
