Los pisos turísticos se disparan en un año en Gijón: ya son el 60% de las plazas y duplican a las hoteleras

Los pisos turísticos se disparan en un año en Gijón: ya son el 60% de las plazas y duplican a las hoteleras

La ciudad pasa de 1.595 alojamientos y 14.235 plazas en 2024 a 2.277 establecimientos y 17.663 camas en 2025. El crecimiento se explica casi en exclusiva por las viviendas turísticas, mientras el Principado endurece la regulación y La Arena y Cimavilla avanzan hacia la declaración de zonas de mercado tensionado.

Gijón lleva tiempo apostando fuerte por el turismo como uno de los pilares de su desarrollo económico. Pero el último retrato de su planta alojativa revela un cambio profundo —y acelerado— en el modelo. En solo un año, la oferta de alojamiento turístico ha vivido un salto histórico que no se apoya en nuevos hoteles ni en grandes complejos, sino en algo mucho más disperso y cotidiano: los pisos turísticos.

Según el informe de evolución de la planta turística local elaborado por Visita Gijón dentro de la memoria de gestión de la empresa municipal de Promoción Económica y Turística, la ciudad cerró 2025 con 2.277 establecimientos y 17.663 plazas, frente a los 1.595 alojamientos y 14.235 camas con los que terminó 2024. El balance es contundente: 682 establecimientos más y 3.428 plazas adicionales en apenas doce meses.

Seis de cada diez camas ya están en viviendas turísticas

La clave del crecimiento está en las viviendas de uso turístico (VUT) y las viviendas vacacionales (VV). Sumadas ambas tipologías, Gijón cuenta ya con 2.178 alojamientos de este tipo, capaces de ofrecer 10.618 plazas. Es decir, el 60% de todas las camas turísticas de la ciudad se localizan hoy en pisos y viviendas, mientras que el conjunto del alojamiento tradicional —hoteles, apartamentos turísticos, pensiones, albergues, casas de aldea y campings— se reparte el 40% restante.

El dato no solo refleja un cambio de peso, sino un auténtico sorpasso: las plazas en viviendas turísticas ya duplican a las hoteleras. Los 90 alojamientos hoteleros registrados en la ciudad suman 5.146 plazas, de las que 4.251 corresponden estrictamente a hoteles. A ellas se añaden 434 plazas en apartamentos turísticos y 461 en pensiones.

Un crecimiento que se acelera

La tendencia viene de atrás, pero la velocidad actual no tiene precedentes. En 2023, Gijón contaba con 1.420 viviendas turísticas y 6.988 plazas. En 2024, el número subió a 1.498 alojamientos y 7.240 plazas. El salto entre 2024 y 2025 pulveriza cualquier comparación: 680 alojamientos más y 3.378 plazas adicionales, incrementos que rondan el 45% en un solo ejercicio.

Frente a ese ritmo, la planta hotelera avanza con mucha más cautela. En 2024 había 48 hoteles con 4.209 plazas; en 2025, 49 hoteles y 4.251 plazas. Crece, sí, pero de forma casi testimonial frente al empuje del alquiler turístico.

Dos registros, dos realidades

El propio informe introduce un matiz relevante: el recuento realizado desde el área de Turismo no coincide exactamente con el que maneja Urbanismo. Mientras Visita Gijón contabiliza 2.178 viviendas turísticas, Urbanismo cerró el último ejercicio con 2.675 pisos que han tramitado licencia municipal como viviendas de uso turístico. Este segundo registro no incluye el número de plazas ofertadas, pero evidencia que el fenómeno es aún mayor cuando se observa desde la óptica urbanística.

El impacto va más allá del turismo

El crecimiento de los pisos turísticos no se queda en una cuestión de oferta alojativa. Tiene efectos directos sobre el mercado del alquiler residencial, reduciendo la disponibilidad de vivienda para uso habitual y empujando al alza los precios de las rentas. A ello se suma la presión competitiva sobre los hoteles, que denuncian desde hace tiempo una competencia desigual, y los problemas de convivencia vecinal en los barrios más tensionados.

Nuevo decreto del Principado: más control y más exigencias

En este contexto, el Gobierno del Principado de Asturias ha aprobado un nuevo decreto regulador de las viviendas vacacionales y de uso turístico con un objetivo claro: ordenar el sector, elevar la calidad de la oferta, facilitar la convivencia y combatir prácticas irregulares.

La norma refuerza los requisitos de habitabilidad, limita la capacidad máxima de las viviendas, exige mayor transparencia en la publicidad, impone la obligación de exhibir información visible para los usuarios y refuerza la capacidad inspectora de la Administración. Además, establece plazos de adaptación para las viviendas ya en funcionamiento, que deberán ajustarse a las nuevas condiciones en un periodo de entre seis y doce meses, según los casos.

La Arena y Cimavilla, camino de ser zonas tensionadas

A este marco regulador se suma un anuncio con especial impacto en Gijón: el Principado limitará las viviendas de uso turístico en las zonas que sean declaradas de mercado residencial tensionado. En el caso de la ciudad, La Arena y Cimavilla avanzan claramente hacia esa declaración, lo que podría traducirse en nuevas restricciones para este tipo de alojamientos precisamente en los barrios donde la presión turística y residencial es mayor.

La medida llega después de que el Ayuntamiento aplicara una moratoria temporal para frenar la concesión de nuevas licencias en Cimavilla, La Arena y el Centro, una suspensión que ya ha expirado y que evidenció la dificultad de contener un fenómeno que avanza a gran velocidad.

Una ciudad ante un punto de inflexión

La fotografía de 2025 deja a Gijón ante una disyuntiva clara: el turismo sigue creciendo y generando actividad económica, pero lo hace apoyándose cada vez más en un modelo que reordena barrios, tensiona el mercado de la vivienda y transforma la vida cotidiana.

Con seis de cada diez camas ya en pisos turísticos, un decreto autonómico recién estrenado y barrios emblemáticos al borde de la declaración de mercado tensionado, la ciudad entra en una nueva fase. El debate ya no es si las viviendas turísticas son una realidad consolidada, sino cómo convivir con ellas sin que Gijón deje de ser una ciudad para vivir, además de un destino para visitar.

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