Navia estalla contra el ERE de Ence: barricadas, fuego, pirotecnia y una huelga indefinida que va a más

Navia estalla contra el ERE de Ence: barricadas, fuego, pirotecnia y una huelga indefinida que va a más

Con barricadas ardiendo, sirenas ensordecedoras, pirotecnia y lanzamiento de huevos a vehículos. Así ha comenzado de madrugada en Navia la huelga indefinida de los trabajadores de la fábrica de Ence, una protesta que eleva al máximo la tensión social y laboral en el occidente asturiano y que marca un punto de no retorno en el conflicto por el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) planteado por la compañía.

A las seis de la mañana, bajo una lluvia persistente, los accesos a la factoría fueron tomados por la plantilla, que levantó barricadas con fuego, activó artefactos pirotécnicos y mantuvo un estruendo constante de sirenas industriales. En medio de un amplio despliegue policial, algunos vehículos que abandonaban la planta fueron recibidos con lanzamiento de huevos, en una escena de alta tensión que resume el clima de hartazgo tras meses de negociaciones sin acuerdo.

El origen del choque: empleo en el aire y promesas sin garantías

El conflicto estalla por un ERE que amenaza entre 96 y 89 puestos de trabajo. En las últimas horas, la empresa ha rebajado el impacto inicial del expediente y ha puesto sobre la mesa una propuesta: instalar una nueva planta de envases de celulosa moldeada que permitiría recolocar hasta 40 trabajadores en un plazo de dos años.

Para la plantilla, esa oferta no sirve. “Necesitamos garantías de empleo y lo único que nos han presentado es un PowerPoint”, resumen desde el comité de empresa. Los sindicatos denuncian que el proyecto no tiene plazos cerrados, ni compromisos firmes, ni seguridad real para los afectados, y lo interpretan como una maniobra de última hora para frenar la huelga.

Los números que no cuadran

Con la recolocación de 40 empleados, quedarían aún 49 personas afectadas por el ERE. La empresa plantea prejubilaciones y salidas voluntarias, pero los representantes sindicales dudan de que haya suficientes trabajadores que cumplan los requisitos o quieran abandonar la compañía. El resultado: casi una veintena de empleos quedarían directamente en el aire, sin solución clara.

La preocupación va más allá de las cifras. Los trabajadores advierten de que el verdadero objetivo de Ence sería adelgazar plantilla fija para cubrir puestos estructurales con subcontratas, lo que supondría una pérdida de empleo estable y de calidad en una comarca altamente dependiente de la industria.

Un conflicto que trasciende la fábrica

La huelga indefinida no es solo un pulso laboral: es un conflicto social de gran calado. En las últimas semanas, Navia ha vivido manifestaciones multitudinarias, apoyo vecinal y respaldo de organizaciones sindicales y políticas que consideran inasumible un ajuste de este calibre en una planta considerada estratégica para el territorio.

Desde otros sindicatos se insiste en que la actividad principal de la fábrica no puede descapitalizarse laboralmente mientras se ofrecen proyectos futuros “condicionados” y aún sin ejecutar. El mensaje es claro: primero el empleo actual, luego las inversiones prometidas.

La planta de envases: un proyecto con sombras

La idea de una planta de fibra moldeada para envases no es nueva. La compañía inició hace meses trámites ambientales en Asturias para habilitar esta posibilidad en Navia, aunque durante mucho tiempo habló de ello solo como una “opción futura”. Ahora, ese proyecto emerge como pieza central en la negociación del ERE.

Según fuentes del proceso, el plan completo —con hasta cinco líneas de producción— podría suponer una inversión de 60 millones de euros y la creación de 60 empleos, además de actividad indirecta en logística y servicios. Pero los sindicatos recuerdan experiencias previas: promesas de creación de empleo que nunca llegaron a materializarse.

Una huelga que no tiene fecha de final

Con el arranque de esta madrugada, la plantilla ha dejado claro que no habrá marcha atrás sin garantías firmes. La huelga es indefinida y las movilizaciones continuarán si no hay un giro real en la negociación.

Navia amanece hoy con olor a humo, sirenas todavía resonando en la memoria y una certeza compartida: este conflicto ya no se resuelve con presentaciones ni anuncios futuros. La batalla es por el empleo presente, y la plantilla está dispuesta a sostenerla el tiempo que haga falta.

 

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