La Felguera vuelve a enfrentarse a una historia que muchos vecinos aseguran que “se veía venir”. El hombre detenido por la reyerta mortal del pasado miércoles en Langreo, en la que murió un tío abuelo suyo y resultaron heridas otras tres personas, no es un desconocido para la Policía ni para la Justicia. Tiene 30 años y arrastra un historial de violencia extrema que incluye una condena de prisión por una agresión con hacha y cuchillo ocurrida hace una década en el mismo barrio.
El detenido permanece bajo custodia policial en el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), donde fue ingresado tras resultar herido durante la pelea, con golpes en la cabeza. Está previsto que pase este viernes a disposición judicial, en un momento clave para determinar si ingresa en prisión provisional y bajo qué cargos se instruirá la causa.
Una pelea familiar que acabó en muerte
La reyerta se produjo en La Felguera, en el seno de una familia marcada desde hace tiempo por conflictos internos. Según las primeras reconstrucciones, la discusión derivó en un estallido de violencia descontrolada, con el uso de un arma blanca de grandes dimensiones —descrita por testigos como un machete o un machete de fabricación casera—.
El resultado fue devastador: un hombre fallecido, tres heridos y un barrio conmocionado. La escena, con abundante presencia policial y sanitaria, dejó una huella difícil de borrar entre los vecinos, que hablan de gritos, sangre y una sensación generalizada de miedo.
Diez años atrás: hacha, cuchillo y un intento de huida
El nombre del detenido ya apareció en los partes policiales en agosto de 2016. Entonces, con apenas 21 años, fue encarcelado tras una agresión brutal a otro hombre en la calle Melquíades Álvarez de La Felguera.
Los hechos ocurrieron a plena luz del día. Tras una discusión, la víctima intentó huir y refugiarse en un portal, pero fue alcanzada y atacada con un hacha y un cuchillo. Presentaba heridas muy graves en la espalda, con afectación pulmonar, y tuvo que ser trasladada de urgencia en UVI móvil al HUCA, donde ingresó en estado crítico.
Tras el ataque, el agresor se dio a la fuga y llegó a ocultarse en un contenedor de basura para eludir a los agentes. La Policía halló en el interior un hacha de pequeñas dimensiones con restos de sangre. Dos días después, el joven se entregó en la comisaría. Ingresó en prisión por aquellos hechos.
Un perfil conocido y una violencia reiterada
Tanto en 2016 como ahora, las fuentes policiales coinciden en un punto clave: el detenido era una persona sobradamente conocida por los agentes. La reiteración de episodios violentos, siempre de alta intensidad y con armas, sitúa el caso en un nivel de máxima gravedad desde el punto de vista penal y social.
Vecinos del entorno hablan desde hace tiempo de discusiones frecuentes, comportamientos imprevisibles y un clima de tensión constante. La tragedia del miércoles no ha hecho más que confirmar los temores latentes en el barrio.
Qué puede ocurrir ahora
El pase a disposición judicial de este viernes marcará el rumbo inmediato del caso. El juez deberá decidir:
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Si decreta prisión provisional, previsiblemente sin fianza, ante el riesgo de reiteración delictiva.
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El encaje penal de los hechos, que podría derivar en cargos muy graves.
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La adopción de medidas cautelares adicionales, en función de los informes médicos, policiales y forenses.
A partir de ahí se abrirá una instrucción compleja, con declaraciones, reconstrucción de los hechos y análisis periciales.
Un barrio que no olvida
La Felguera vuelve a aparecer en las páginas de sucesos por una violencia que no llegó de fuera, sino que estalló dentro de casa. Cuando el conflicto es familiar y el historial es conocido, el impacto es doble: la pérdida irreparable de una vida y la sensación colectiva de que el sistema llegó tarde.
Este viernes, ante el juez, comenzará a escribirse la respuesta judicial a una tragedia que, para muchos vecinos, llevaba años anunciándose en voz baja.
