Barbón sacude el tablero asturiano: alerta de un plan empresarial para lanzar un nuevo partido de derechas y lo vincula al ruido político en Siero

Barbón sacude el tablero asturiano: alerta de un plan empresarial para lanzar un nuevo partido de derechas y lo vincula al ruido político en Siero

El presidente del Principado y secretario general de la FSA-PSOE, Adrián Barbón, lanzó este miércoles una advertencia que ha encendido el debate político en Asturias: asegura que existe un movimiento impulsado desde ámbitos empresariales para promover la creación de un nuevo partido de derechas en la región.

No fue una insinuación vaga. Barbón afirmó que estos contactos y análisis llevan produciéndose desde hace más de un año, que la dirección socialista tiene constancia de ellos y que incluso alguno de los promotores se lo trasladó personalmente. “Esto existe, esto es real”, vino a subrayar ante los periodistas.

Y añadió un elemento que no pasó desapercibido: aseguró que podría identificar a los empresarios implicados, aunque descartó hacerlo públicamente.

Un movimiento para “reordenar” la derecha asturiana

Según el líder socialista, la eventual creación de esa nueva formación tendría un objetivo claro: “desajustar el espectro parlamentario asturiano” y provocar una movilización en el espacio conservador en un momento que él mismo define como de debilidad estructural.

Barbón enmarca esa hipotética operación en el declive de Foro Asturias, al que da prácticamente por amortizado, y en lo que considera una falta de liderazgo sólido y atractivo en el Partido Popular asturiano. En su análisis, el vacío político en la derecha podría abrir la puerta a una marca nueva con respaldo económico y estrategia diseñada desde fuera del ámbito estrictamente partidista.

No se trata, por tanto, de un simple rumor, sino —según el presidente— de una estrategia estudiada para alterar el equilibrio parlamentario en un territorio donde cada escaño cuenta.

El contexto: las declaraciones del alcalde de Siero

Las palabras de Barbón llegaron al ser preguntado por las recientes declaraciones del alcalde de Siero, el socialista Ángel García “Cepi”, quien deslizó días atrás que, si su concejo seguía sintiéndose “maltratado” institucionalmente, podría acabar siendo necesario plantear una candidatura autonómica radicada en Siero.

Aunque Barbón no conectó de forma directa ambas cuestiones, sí respondió enlazando el clima político generado por esas declaraciones con la existencia de un plan más amplio para reorganizar la derecha asturiana.

En cualquier caso, el presidente fue tajante en el plano interno: recordó que los estatutos del PSOE son claros si algún militante decidiera promover una formación alternativa y subrayó que la agrupación socialista de Siero ya ha reafirmado a “Cepi” como su candidato.

Un aviso preventivo o una advertencia política

Más allá del cruce puntual de declaraciones, la intervención de Barbón introduce un elemento nuevo en el debate autonómico: la posibilidad de que actores empresariales estén analizando activamente la creación de una plataforma política propia.

La estrategia, de confirmarse, buscaría ocupar un espacio entre el PP y otras formaciones conservadoras en un momento en que Foro atraviesa una crisis evidente y el centro-derecha regional no termina de consolidar un liderazgo claro.

El movimiento, de prosperar, tendría consecuencias directas sobre la aritmética parlamentaria: fragmentar el voto, redistribuir escaños y alterar pactos.

El tablero en tensión

Asturias vive una etapa de transición en el espacio conservador. Foro ha perdido peso institucional y visibilidad pública. Ciudadanos desapareció del mapa parlamentario. El PP mantiene su posición, pero sin una euforia movilizadora comparable a otras épocas.

En ese escenario, la irrupción de una nueva marca política —si finalmente cristaliza— podría sacudir el equilibrio actual.

Barbón, con su declaración, parece haber querido adelantarse a cualquier maniobra. Ha puesto el foco antes de que exista formalmente el proyecto. Y ha enviado un mensaje claro: la FSA conoce los movimientos y los sigue de cerca.

La pregunta ahora es si se trata de un plan que acabará materializándose o de una operación que quedará en los despachos. Lo que es indudable es que el presidente ha logrado colocar el debate en el centro de la agenda política asturiana.

Y en política, a veces, mover primero también es jugar.

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