Más de 1.800 millones en juego. Una red pendiente de modernización. Y una advertencia política clara: Asturias no piensa esperar más. El presidente del Principado, Adrián Barbón, elevó este miércoles el tono en la Junta General y exigió la ejecución íntegra y ágil del plan de mejora de las cercanías ferroviarias para saldar lo que calificó como “una deuda histórica con Asturias”.
Durante la sesión de control, el jefe del Ejecutivo fue directo: el plan ya está en marcha, pero no al ritmo que la comunidad necesita. “La obligación del Gobierno de Asturias es ser exigente con el ministerio para que desarrolle ese plan de cercanías, que ya se está ejecutando, pero no al ritmo que quisiéramos”, afirmó.
1.800 millones para transformar la movilidad cotidiana
El plan movilizará más de 1.800 millones de euros, una cifra que sitúa a las cercanías en el centro del debate político y social. No se trata solo de infraestructuras: hablamos de la movilidad diaria de miles de asturianos que dependen del tren para ir a trabajar, estudiar o acceder a servicios básicos.
Barbón puso en valor actuaciones largamente reivindicadas, como la renovación de la línea Gijón-Laviana y el soterramiento de Langreo, dos símbolos del retraso acumulado y, a la vez, del potencial de modernización.
El presidente recordó que el deterioro no es reciente. Tras la crisis económica, explicó, los sucesivos gobiernos de España dejaron de invertir en la red de cercanías “no solo en Asturias, sino en todo el país”. Ahora, sostuvo, toca revertir años de abandono.
“Queda mucho por hacer, me hago cargo de las demandas de la ciudadanía, porque esa es mi obligación”, respondió a la portavoz de Vox, Carolina López, en un pleno que volvió a evidenciar la presión social en torno al estado del ferrocarril asturiano.
La gratuidad, blindada por los Acuerdos de la Castellana
En este contexto, Barbón subrayó que la gratuidad del servicio de cercanías se mantiene este año gracias a los llamados Acuerdos de la Castellana, suscritos en febrero de 2023 con el Ministerio de Transportes. Una medida que ha aliviado la economía de miles de usuarios en plena escalada del coste de vida.
Pero el mensaje fue claro: la gratuidad no puede ser el único avance. Asturias quiere trenes modernos, fiables y competitivos. Quiere puntualidad, frecuencia y seguridad. Y quiere plazos.
Financiación autonómica: negociación sin red de seguridad
El pleno también abordó el otro gran frente político: la reforma del sistema de financiación autonómica. Y ahí, Barbón volvió a marcar posición.
El presidente garantizó que el Gobierno del Principado negociará “hasta la extenuación” para que el nuevo modelo tenga en cuenta los intereses de Asturias, recogidos tanto en el acuerdo suscrito en la Junta General —con el apoyo de todos los grupos salvo Vox— como en los Acuerdos de Santiago, firmados junto a Galicia, Cantabria, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Extremadura, Aragón y La Rioja.
El mensaje fue tan estratégico como contundente: la propuesta actual del Gobierno central, tal y como está planteada, no satisface a Asturias. Pero puede servir como punto de partida.
“Si como producto de esa negociación conseguimos beneficios y la propuesta nos parece aceptable, la apoyaremos; si no nos lo parece, la rechazaremos y votaremos que no”, respondió al Partido Popular.
Dos batallas, un mismo relato
Ferrocarril y financiación no son debates aislados. Ambos comparten una misma idea de fondo: la defensa de los intereses de una comunidad con dispersión territorial, envejecimiento poblacional y sobrecostes estructurales en servicios públicos.
En el caso de las cercanías, el desafío es físico: vías, estaciones, túneles, soterramientos. En la financiación, el reto es estructural: recursos suficientes para sostener sanidad, educación y servicios sociales en un territorio con particularidades demográficas y geográficas muy marcadas.
La pregunta que sobrevuela ahora el debate es sencilla y compleja a la vez: ¿llegarán las inversiones y el nuevo modelo a tiempo para cambiar la percepción de abandono que una parte de la ciudadanía aún siente?
Barbón, al menos, ha dejado claro el marco: exigencia en Madrid, negociación sin líneas rojas preconcebidas y voto condicionado a resultados concretos.
En política, las palabras importan. Pero en Asturias, con los trenes, lo que de verdad cuenta es que lleguen a su hora.
