El programa, dotado con 700.000 euros, consolida la apuesta por la desestacionalización y refuerza el liderazgo asturiano en la España Verde
El turismo rural asturiano vuelve a pisar el acelerador. El Principado ha activado de nuevo su campaña de bonos descuento y el arranque no ha podido ser más contundente: 372 bonos vendidos en apenas un día y una red de alojamientos adheridos que crece un 73% respecto al año pasado, hasta alcanzar los 360 establecimientos.
La iniciativa, que ya demostró su eficacia en 2025, regresa con el objetivo de mantener vivo el pulso del medio rural más allá del verano y de seguir repartiendo visitantes por todo el territorio. El año pasado, con el respaldo de este mismo programa, Asturias cerró un ejercicio histórico: 304.979 viajeros alojados en establecimientos rurales, la cifra más alta registrada hasta la fecha. Además, entre septiembre y diciembre —periodo en el que estuvieron activos los descuentos— la afluencia aumentó un 9,6%.
La vicepresidenta y consejera de Turismo, Gimena Llamedo, ha subrayado que el programa “refuerza el compromiso con el medio rural, favorece la redistribución de visitantes y posiciona Asturias como un destino de calidad los 365 días del año”. La campaña cuenta con una dotación de 700.000 euros y permite a los usuarios disfrutar de estancias en alojamientos rurales con un descuento del 50%.
Cómo funcionan los bonos
Los descuentos pueden descargarse hasta que se agoten y podrán canjearse hasta el 31 de diciembre de 2026, con excepciones en fechas de alta demanda: el 1 de mayo, Jueves y Viernes Santo y el periodo comprendido entre el 1 de julio y el 15 de septiembre.
El planteamiento es claro: incentivar escapadas fuera de temporada alta, estimular el consumo en el entorno rural y sostener la actividad económica durante todo el año. En otras palabras, no depender únicamente del verano para llenar casas rurales, sino repartir el flujo turístico con inteligencia.
Más establecimientos, más capilaridad territorial
El crecimiento de la red adherida es otro de los datos que llaman la atención. De los 208 alojamientos inscritos en 2025 se ha pasado a 360 este año. Ese aumento no solo amplía la oferta disponible, sino que permite una mayor capilaridad territorial, beneficiando a concejos menos masificados y reforzando la cohesión económica en zonas que viven directamente del turismo.
Asturias mantiene además su posición de referencia dentro de la llamada España Verde —integrada por Galicia, Cantabria, País Vasco y el Principado— gracias a una oferta basada en el ecoturismo, la biodiversidad y un modelo sostenible que huye de la saturación.
Un modelo con vocación de equilibrio
La estrategia del Ejecutivo autonómico pivota sobre tres ejes: desestacionalización, equilibrio territorial y apoyo al tejido empresarial rural. El mensaje es directo: calidad frente a cantidad descontrolada, crecimiento sostenido frente a picos estacionales.
Tras el récord de 2025, el sector afronta 2026 con un arranque prometedor. Si el ritmo de descarga de bonos se mantiene y la respuesta del público continúa en esta línea, el turismo rural asturiano podría consolidar no solo su volumen de visitantes, sino también su rentabilidad y estabilidad anual.
En un contexto en el que muchos destinos compiten por atraer viajeros con campañas masivas, Asturias insiste en un modelo propio: naturaleza, autenticidad y una política activa que intenta repartir oportunidades por todo el territorio. Y, al menos en su primer día, la fórmula vuelve a funcionar.
