Rebelión en la Iglesia asturiana contra el arzobispo: “Deje de avergonzarnos”

Rebelión en la Iglesia asturiana contra el arzobispo: “Deje de avergonzarnos”

El conflicto estalla tras las críticas de Jesús Sanz Montes a la regularización de migrantes y abre una fractura inédita entre el prelado y sectores de la propia comunidad católica

La Iglesia en Asturias vive uno de los momentos de mayor tensión interna de los últimos años. Un centenar de fieles y colectivos católicos ha firmado un comunicado demoledor contra el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, al que piden públicamente que “deje de avergonzar reiteradamente a esta Iglesia de Asturias” por sus declaraciones sobre la regularización extraordinaria de inmigrantes.

El texto, difundido en las últimas horas y respaldado por laicos, profesionales vinculados al ámbito eclesial y grupos cristianos de base, acusa al prelado de emplear “argumentos extremistas” y de utilizar expresiones que presentan al inmigrante como “sospechoso, delincuente o invasor”. Una acusación frontal que no es habitual en el seno de la diócesis y que refleja una fractura abierta.

el origen del choque: “todos no caben”

La polémica se desató tras varias intervenciones públicas del arzobispo en las que cuestionó la regularización anunciada por el Gobierno central. Entre las frases más controvertidas figura la afirmación de que “todos no caben” y la referencia a “descartar a cuantos se nos cuelan”, palabras que han sido interpretadas por los firmantes como una visión alarmista y contraria a la tradición social de la Iglesia.

El comunicado replica que las personas que serían regularizadas “ya están aquí” y que el debate no puede plantearse en términos de exclusión, sino de integración y dignidad.

una respuesta desde dentro de la iglesia

La carta está impulsada por un grupo encabezado por un profesor de Sociología de la Universidad de Oviedo, vinculado también a la enseñanza de Doctrina Social de la Iglesia en el Seminario. Su tono es inusualmente directo.

Los firmantes recuerdan que el ministerio episcopal no confiere competencia técnica para determinar la “capacidad demográfica” de un país o una región, y sostienen que esa valoración corresponde a expertos y al legislador. En cambio, subrayan, a la Iglesia le compete “acoger, proteger, promover e integrar” al migrante.

En ese punto, citan explícitamente documentos del magisterio reciente y la línea defendida por el papa Francisco en encíclicas como Fratelli Tutti y textos doctrinales sobre la dignidad humana. También evocan el actual pontificado de León XIV, cuya enseñanza insiste en “construir puentes y no muros”.

desmarque respecto a la conferencia episcopal

El conflicto adquiere una dimensión mayor porque se produce en un contexto en el que la Conferencia Episcopal Española ha mostrado una posición más matizada y, en términos generales, favorable a reconocer la regularización como un instrumento de integración y protección de derechos.

Ese contraste ha alimentado la percepción de que el arzobispo de Oviedo se ha situado en una línea más dura que la expresada públicamente por buena parte de la jerarquía católica española.

el papel de cáritas y las organizaciones sociales

Uno de los puntos más delicados del comunicado es la referencia implícita a las entidades eclesiales que trabajan con población migrante. Los firmantes preguntan si el arzobispo está desautorizando a organizaciones como Cáritas Española, que ha apoyado medidas de regularización y lleva años denunciando la precariedad y la vulnerabilidad jurídica de miles de personas extranjeras.

En Asturias, la acción social de la Iglesia mantiene contacto directo con trabajadores temporales del campo, empleadas del hogar y personas en situación irregular que desempeñan tareas esenciales en sectores como la agricultura, la hostelería o el cuidado de mayores.

una grieta que no deja de crecer

La controversia no se limita a un cruce puntual de opiniones. En los últimos años, el estilo comunicativo del arzobispo y su posicionamiento en cuestiones sociales ya habían generado debate en ámbitos eclesiales y civiles. Sin embargo, pocas veces la contestación había sido tan amplia y explícita desde dentro de la propia comunidad católica asturiana.

El comunicado concluye con una llamada directa al prelado para que abandone el discurso de sospecha y promueva un marco legal “estable y generoso” que reconozca la dignidad de quienes buscan una vida mejor en España.

el trasfondo: demografía, mercado laboral y mensaje pastoral

Asturias afronta un desafío demográfico evidente: envejecimiento acusado y necesidad de mano de obra en determinados sectores productivos. Para los firmantes, esa realidad convierte el debate en algo más que ideológico. Plantean que la inmigración no es una amenaza abstracta, sino una pieza concreta del engranaje económico y social de la región.

En ese contexto, el choque no es solo teológico. Es también cultural y político. ¿Debe la Iglesia intervenir en el debate migratorio en clave de advertencia o en clave de acogida? ¿Hasta dónde llega la responsabilidad pastoral y dónde empieza la valoración técnica?

La respuesta a esas preguntas marcará los próximos movimientos en la diócesis de Oviedo. De momento, lo que era una discrepancia puntual se ha convertido en un conflicto público que tensiona a la Iglesia asturiana y abre una discusión profunda sobre su papel en uno de los grandes debates de nuestro tiempo.

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