La Autovía del Cantábrico (A-8) vivió este martes una tarde de auténtico pánico a su paso por Llanes. Una mujer de 76 años, vecina del concejo, perdió la vida tras circular en sentido contrario durante cerca de un kilómetro y colisionar frontalmente con un autobús que transportaba a 45 menores de un centro educativo de Pola de Lena que regresaban de una competición deportiva.
El accidente se produjo poco antes de las siete de la tarde, a la altura del kilómetro 292, en un tramo muy transitado de la autovía. La conductora, identificada por las iniciales I. G. F., accedió por error a la vía rápida en sentido contrario en uno de los enlaces próximos a Llanes. Según los primeros indicios, no solía utilizar el coche con frecuencia, lo que pudo contribuir a la confusión en el acceso.
Avisos previos y segundos de angustia
A las 18.43 horas, el 112 Asturias recibió la primera llamada alertando de un turismo que circulaba en sentido contrario por la A-8. Minutos después, otra comunicación confirmó lo peor: el vehículo había chocado frontalmente contra un autocar.
Varios conductores que se cruzaron con el coche relataron escenas de auténtico terror. “Iba haciendo eses”, explicó una testigo que viajaba como copiloto en una autocaravana. “Venía directa hacia nosotros; nos salvamos en el último segundo porque mi marido dio un volantazo”. El matrimonio, que regresaba de un viaje por Italia, tuvo que detenerse poco después en una gasolinera, incapaz de continuar la marcha por el estado de nervios.
El autobús: un impacto que pudo ser una catástrofe
El autobús implicado transportaba a 45 menores de entre 13 y 15 años y a su conductor. Se trataba de jóvenes deportistas del Colegio Sagrada Familia El Pilar, que regresaban a casa tras participar en una competición de fútbol y baloncesto fuera de Asturias.
La violencia del impacto fue enorme. El turismo quedó completamente destrozado y su conductora falleció en el acto. Sin embargo, el balance humano pudo ser mucho peor: todos los ocupantes del autocar resultaron ilesos, salvo tres de los chicos y el conductor, que fueron atendidos por contusiones muy leves y no precisaron traslado hospitalario.
Para las familias, la noticia fue un golpe seco seguido de un enorme alivio al confirmarse que ninguno de los menores había sufrido heridas graves.
Despliegue de emergencia y cortes de tráfico
El siniestro provocó importantes retenciones y obligó a cortar la circulación en el túnel de Santiuste, además de desviar el tráfico entre los kilómetros 291 y 294 hacia la N-634, una de las principales vías alternativas de la zona.
Hasta el lugar se desplazaron cuatro patrullas de la Guardia Civil de Tráfico, procedentes de Ribadesella y Gijón, así como un equipo de la Unidad de Investigación de Seguridad Vial (UNIS), encargado ahora de esclarecer con detalle las circunstancias del accidente.
El SAMU activó una ambulancia de soporte vital básico y personal médico de Ribadesella. También acudieron bomberos del Servicio de Emergencias del Principado de Asturias (SEPA) con base en Llanes y Cangas de Onís, aunque finalmente solo fue necesaria la intervención de los primeros. Tras la autorización judicial, los bomberos procedieron a excarcelar el cuerpo sin vida de la conductora.
El cadáver fue trasladado al Instituto de Medicina Legal de La Corredoria, donde se le practicará la autopsia.
Investigación abierta
La Guardia Civil investiga ahora cómo y por qué la mujer accedió a la autovía en sentido contrario. Los agentes analizan la señalización del enlace, los testimonios de los conductores que se cruzaron con el vehículo y cualquier posible factor añadido, desde un despiste hasta una eventual indisposición.
El equipo UNIS reconstruirá la secuencia completa de los hechos para determinar responsabilidades y evaluar si existen elementos de riesgo en el acceso que pudieran favorecer este tipo de errores, especialmente en conductores de edad avanzada.
Un final de año marcado por el impacto
El accidente ha conmocionado a Llanes y a toda Asturias en pleno periodo festivo. En cuestión de segundos, un error al volante convirtió un trayecto cotidiano en una tragedia, y dejó a decenas de familias pendientes del teléfono, temiendo lo peor.
La A-8 volvió a recordar este martes su cara más dura: una vía rápida donde un solo despiste puede desencadenar consecuencias irreversibles. Esta vez, la tragedia se cobró una vida. Y dejó, por puro azar y pericia al volante, a 45 menores que hoy pueden contarlo.
