¿Qué significa informar cuando los niños asesinados se rebautizan como “menores neutralizados” y las limpiezas étnicas se describen como “operaciones militares”? En Narrar el abismo , Patricia Simón muestra cómo el lenguaje, la indiferencia y la impunidad están moldeando un presente en el que el periodismo debe elegir: ser altavoz del poder o herramienta de memoria, justicia y paz.
Por Ignacio Sánchez.-En un momento histórico en el que la guerra, el exilio forzado y la violencia se suceden en todos los continentes mientras la comunidad internacional parece resignada a la impunidad, la voz de Patricia Simón emerge como una de las más lúcidas y necesarias del periodismo en lengua española. Reportera con más de dos décadas de trayectoria en zonas de conflicto y crisis humanitarias, reconocida con premios nacionales e internacionales, Simón ha convertido su oficio en una defensa radical de los derechos humanos y de la memoria frente al olvido. Ahora, publica Narrar el abismo. Periodismo de conflictos en tiempos de impunidad un libro imprescindible que no se limita a un mero compendio de crónicas, sino que se trata de un ensayo narrativo que reflexiona sobre el poder del testimonio y la responsabilidad del periodismo cuando los Estados fallan, los crímenes se repiten y la indiferencia amenaza con convertirse en la regla.
Narrar el abismo comienza con una confesión que sitúa ante la crudeza del presente: Patricia Simón empezó a escribirlo pocos días antes del 7 de octubre de 2023, cuando los ataques de Hamás y la devastadora respuesta israelí abrieron en Gaza uno de los abismos morales más hondos de nuestro tiempo. Ese “primer genocidio televisado en directo” atraviesa el texto como una herida que obliga a preguntarse hasta qué punto los periodistas, reducidos a meros espectadores impotentes, pueden contribuir a detener la barbarie. A partir de ahí, el relato se ensancha para abordar otros escenarios donde la violencia extrema ha coincidido con el silencio mediático: la guerra de Sudán, cuyos millones de desplazados han quedado fuera del foco internacional, sirve de espejo para analizar cómo la geopolítica determina qué víctimas importan y cuáles son condenadas a la invisibilidad.
Otro de los núcleos más poderosos del libro se sitúa en Guatemala, donde las mujeres indígenas sobrevivientes de las masacres y violaciones sistemáticas durante la dictadura de Ríos Montt rompieron el silencio décadas después. Patricia Simón reconstruye cómo sus testimonios pasaron de ser recuerdos vergonzantes a convertirse en pruebas judiciales, hasta sentar a un dictador en el banquillo. Es aquí donde el libro enfatiza una idea clave: el periodismo no solo debe narrar el dolor, sino señalar a los responsables con nombres y apellidos, con la vocación de ser detonante de justicia. La violencia sexual como arma de guerra, la estigmatización de las víctimas y la necesidad de un periodismo feminista y antirracista aparecen como líneas de fuerza de enorme interés para medios que buscan comprender los mecanismos ocultos de la impunidad global.
El éxodo sirio de 2015, que Patricia Simón cubrió desde la frontera entre Grecia y Macedonia, ocupa otra parte central del ensayo. Las imágenes de familias avanzando por vías de tren con bebés en brazos, mientras Europa respondía con alambradas y cuotas, marcan el inicio de un cambio de era política y social en el continente. El relato muestra cómo la cobertura mediática fue al mismo tiempo un espacio de solidaridad y un laboratorio del discurso de odio que después capitalizarían las extremas derechas. Este capítulo conecta con el presente de la crisis migratoria, ofreciendo claves de gran interés para debates de actualidad en prensa sobre políticas de asilo, racismo institucional y seguridad europea.
El conflicto en Ucrania y la guerra en el Sahel, con especial atención a Malí, completan un mapa global que permite leer el libro como una crónica coral de nuestro tiempo. Desde las trincheras heladas de Bajmut hasta los campos de desplazados construidos sobre vertederos en Bamako, Simón muestra que la guerra no se limita a los frentes armados, sino que atraviesa las cocinas, los hospitales, las aulas y las vidas cotidianas de millones de personas. En estos escenarios, el periodismo se revela como un ejercicio de ternura y de cuidados tanto como de denuncia: escuchar, acompañar, documentar y, sobre todo, resistir a la tentación de la indiferencia.
Narrar el abismo articula preguntas que resuenan en todos los contextos: ¿puede el periodismo seguir siendo neutral frente a crímenes de lesa humanidad? ¿Cómo se combate la manipulación del lenguaje que convierte a niños asesinados en “menores neutralizados” o a territorios ocupados en “zonas en disputa”? ¿Qué significa informar en sociedades donde la saturación informativa provoca que muchos prefieran no saber? ¿Y qué responsabilidad tienen los medios cuando normalizan lo intolerable? Lejos de dar respuestas simples, el libro propone una mirada honesta, crítica y comprometida con la complejidad del mundo actual.
En definitiva, Patricia Simón ofrece en estas páginas un recorrido que atraviesa geografías y contextos muy distintos, unidos por un mismo hilo: la urgencia de narrar para preservar la humanidad frente a la impunidad. Narrar el abismo es una obra que devuelve la palabra a quienes fueron silenciados y que recuerda a la prensa que su función esencial no es alimentar el espectáculo, sino sostener la memoria, señalar a los responsables y abrir horizontes de paz. Con la fuerza de una escritura que combina la crónica vívida, la reflexión ética y el análisis político, Patricia Simón nos enfrenta a una pregunta esencial: si dejamos de narrar, ¿qué queda de nosotros frente al abismo?
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27 ago 2025, 12:08 (hace 2 días) |
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Entrevistas con Patricia Simón Libro: Narrar el abismo
¿Qué significa informar cuando los niños asesinados se rebautizan como “menores neutralizados” y las limpiezas étnicas se describen como “operaciones militares”? En Narrar el abismo , Patricia Simón muestra cómo el lenguaje, la indiferencia y la impunidad están moldeando un presente en el que el periodismo debe elegir: ser altavoz del poder o herramienta de memoria, justicia y paz.
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Estimados amigos,
Desde la editorial Debate, nos complace anunciar el último título de la colección de ensayo breve Endebate: Narrar el abismo, escrito por la periodista Patricia Simón. También nos gustaría informar de la disponibilidad de la autora para entrevistas.
En un momento histórico en el que la guerra, el exilio forzado y la violencia se suceden en todos los continentes mientras la comunidad internacional parece resignada a la impunidad, la voz de Patricia Simón emerge como una de las más lúcidas y necesarias del periodismo en lengua española. Reportera con más de dos décadas de trayectoria en zonas de conflicto y crisis humanitarias, reconocida con premios nacionales e internacionales, Simón ha convertido su oficio en una defensa radical de los derechos humanos y de la memoria frente al olvido. Ahora, publica Narrar el abismo. Periodismo de conflictos en tiempos de impunidad un libro imprescindible que no se limita a un mero compendio de crónicas, sino que se trata de un ensayo narrativo que reflexiona sobre el poder del testimonio y la responsabilidad del periodismo cuando los Estados fallan, los crímenes se repiten y la indiferencia amenaza con convertirse en la regla.
Narrar el abismo comienza con una confesión que sitúa ante la crudeza del presente: Patricia Simón empezó a escribirlo pocos días antes del 7 de octubre de 2023, cuando los ataques de Hamás y la devastadora respuesta israelí abrieron en Gaza uno de los abismos morales más hondos de nuestro tiempo. Ese “primer genocidio televisado en directo” atraviesa el texto como una herida que obliga a preguntarse hasta qué punto los periodistas, reducidos a meros espectadores impotentes, pueden contribuir a detener la barbarie. A partir de ahí, el relato se ensancha para abordar otros escenarios donde la violencia extrema ha coincidido con el silencio mediático: la guerra de Sudán, cuyos millones de desplazados han quedado fuera del foco internacional, sirve de espejo para analizar cómo la geopolítica determina qué víctimas importan y cuáles son condenadas a la invisibilidad.
Otro de los núcleos más poderosos del libro se sitúa en Guatemala, donde las mujeres indígenas sobrevivientes de las masacres y violaciones sistemáticas durante la dictadura de Ríos Montt rompieron el silencio décadas después. Patricia Simón reconstruye cómo sus testimonios pasaron de ser recuerdos vergonzantes a convertirse en pruebas judiciales, hasta sentar a un dictador en el banquillo. Es aquí donde el libro enfatiza una idea clave: el periodismo no solo debe narrar el dolor, sino señalar a los responsables con nombres y apellidos, con la vocación de ser detonante de justicia. La violencia sexual como arma de guerra, la estigmatización de las víctimas y la necesidad de un periodismo feminista y antirracista aparecen como líneas de fuerza de enorme interés para medios que buscan comprender los mecanismos ocultos de la impunidad global.
El éxodo sirio de 2015, que Patricia Simón cubrió desde la frontera entre Grecia y Macedonia, ocupa otra parte central del ensayo. Las imágenes de familias avanzando por vías de tren con bebés en brazos, mientras Europa respondía con alambradas y cuotas, marcan el inicio de un cambio de era política y social en el continente. El relato muestra cómo la cobertura mediática fue al mismo tiempo un espacio de solidaridad y un laboratorio del discurso de odio que después capitalizarían las extremas derechas. Este capítulo conecta con el presente de la crisis migratoria, ofreciendo claves de gran interés para debates de actualidad en prensa sobre políticas de asilo, racismo institucional y seguridad europea.
El conflicto en Ucrania y la guerra en el Sahel, con especial atención a Malí, completan un mapa global que permite leer el libro como una crónica coral de nuestro tiempo. Desde las trincheras heladas de Bajmut hasta los campos de desplazados construidos sobre vertederos en Bamako, Simón muestra que la guerra no se limita a los frentes armados, sino que atraviesa las cocinas, los hospitales, las aulas y las vidas cotidianas de millones de personas. En estos escenarios, el periodismo se revela como un ejercicio de ternura y de cuidados tanto como de denuncia: escuchar, acompañar, documentar y, sobre todo, resistir a la tentación de la indiferencia.
Narrar el abismo articula preguntas que resuenan en todos los contextos: ¿puede el periodismo seguir siendo neutral frente a crímenes de lesa humanidad? ¿Cómo se combate la manipulación del lenguaje que convierte a niños asesinados en “menores neutralizados” o a territorios ocupados en “zonas en disputa”? ¿Qué significa informar en sociedades donde la saturación informativa provoca que muchos prefieran no saber? ¿Y qué responsabilidad tienen los medios cuando normalizan lo intolerable? Lejos de dar respuestas simples, el libro propone una mirada honesta, crítica y comprometida con la complejidad del mundo actual.
En definitiva, Patricia Simón ofrece en estas páginas un recorrido que atraviesa geografías y contextos muy distintos, unidos por un mismo hilo: la urgencia de narrar para preservar la humanidad frente a la impunidad. Narrar el abismo es una obra que devuelve la palabra a quienes fueron silenciados y que recuerda a la prensa que su función esencial no es alimentar el espectáculo, sino sostener la memoria, señalar a los responsables y abrir horizontes de paz. Con la fuerza de una escritura que combina la crónica vívida, la reflexión ética y el análisis político, Patricia Simón nos enfrenta a una pregunta esencial: si dejamos de narrar, ¿qué queda de nosotros frente al abismo?
Patricia Simón es escritora y reportera especializada en conflictos y crisis humanitarias. En sus dos décadas de trayectoria, ha realizado coberturas en más de veinticinco países, entre las que destacan las guerras de Ucrania, Mali, Sudán, Colombia y los Territorios palestinos ocupados, las protestas de Irak y Cuba, la inundación de Derna (Libia), el terremoto de Marruecos, la epidemia de ébola en Sierra Leona... Colabora regularmente con la Cadena Ser, La Marea, Revista 5W, El País, Carne Cruda y la agencia Associated Press. Su trayectoria ha sido reconocida con el Premio de la Asociación Española de Mujeres de los Medios de Comunicación, el Premio Internacional de Periodismo Manuel Chaves Nogales y el premio Bones Pràctiques de Comunicació No Sexista de l'Associació de Dones Periodistes de Catalunya (ADPC).