Por Farah Abd Rabbihi[1].-Tal vez tu madre te pierda en los campos “turcos” y será gracioso que un refugiado diga –cuando lo cuente después- que se perdió. El único que conocía su destino es quien se perdió, amigo, y tu destino era simplemente salvarte de la muerte, pero no has muerto a pesar de todo. No tengas miedo, porque ...
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