La patronal asturiana, dividida

Tras una tensa votación Severino García Vigón fue ratificado como presidente por mayoría de la junta directiva de FADE compuesta por mas de un centenar de asociaciones y empresas. Al final la votación arrojó 62 votos a favor de su continuidad, 36 en contra y cuatro en blanco. De los disconformes con su continuidad solo se escuchó la voz del representante de DF, Duro Felguera, que fue uno de los que pidió en mayo su dimisión en el consejo asesor. Lo que está claro, y como era de prever, la patronal asturiana queda dividida con unas consecuencias imprevisibles que pueden pasar por varias opciones. O continuar hasta el final del mandato Severino García Vigón que en su última elección no tuvo contrincante y fue elegido por aclamación; que tras su victoria el presidente de FADE salga por la puerta grande anunciando que se va a la vez que convoca nuevas elecciones, o que la FADE se rompa en dos, con las empresas singulares, las grandes, las que ponen el dinero, por un lado -son los contrarios a que continué- y las asociaciones empresariales encabezadas por la Hostelería por otro que son las que apoyan a García Vigón. El caso es que la crisis de FADE llegará hasta el Congreso de la nación ya que el diputado de Foro Enrique Alvarez Sostres ha decidido interpelar al ministro de turno sobre la carta hecha pública por el delegado del Gobierno en el Principado Gabino de Lorenzo en la que mostraba su apoyo a la continuidad de García Vigón como presidente de FADE. El diputado se pregunta si ese posicionamiento entra dentro de las atribuciones de un delegado de Gobierno, más bien, opina, recuerda al papel de los antiguos gobernadores civiles.

Para acabar echando más leña al fuego a este culebrón empresarial el fiscal delegado de asuntos económicos en Asturias Iñigo Gorostiza afirma en La Nueva España que el pago de una deuda tributaria después de presentada una querella por supuesto fraude fiscal no puede conducir al archivo del caso porque no lo permite la Ley. En definitiva creo que Severino García Vigón -mejor antes que después- dejará el cargo de presidente con la cabeza bien alta pero consciente de que continuar al frente de la patronal asturiana no solo le va a resultar muy difícil a partir de ahora, dado lo débil de su posición, si no también conseguir la colaboración, empezando por la económica, de los pesos pesados del empresariado regional. Está claro que, votaciones al margen, urge clarificar la situación de todo aquel empresario que ocupe hoy, en nombre de su colectivo, cargos de responsabilidad y decisión en órganos de carácter público o semipúblico, caso de Asturgar, que desde hace meses tiene su consejo de administración bloqueado por estos temas.

Por cierto, en medios del gobierno asturiano hay gran preocupación por la actitud de los empresarios de hostelería el lunes pasado en el Hotel Ayre de Oviedo cuando habló, clausurando el acto, el consejero de Economía, Comercio y Turismo Graciano Torre y al no gustar sus palabras un murmullo de desaprobación fue in crescendo haciendo que el citado consejero acortase su intervención y visiblemente cabreado dijera con segundas como final “Gracias por la atención que me han prestado“. La crisis es lo que trae, tensar la cuerda social y económica mientras las administraciones chirrían. ¿Cuando nos pondremos los asturianos de acuerdo en algo importante por encima de los interese personales o corporativos?. ¿Cuando?



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