El puerto de La Marta en el Valledor de Lucía

La tierra condiciona a sus habitantes, hoy – hace unos días - se ha dado un caso que nos puede hacer reflexionar, un taxi de Allande ha tenido un accidente en donde dos alumnas y el chofer han podido fallecer, solamente ha sido el susto a pesar de su gravedad, porque la reacción de una muchacha de diez años, con sus pies descalzos, al igual que los seres de las tribus primitivas, ha caminado durante varios kilómetros para buscar auxilio; Hace unos meses un terrible incendio estremeció estas tierras, ahora el accidente, ¿ hasta cuando ?; que triste es ver como los políticos se embolsan unos suculentos emolumentos, los sindicalistas cobran por disfrazar el cierre de unas minas previamente contratados y los banqueros reciben las ayudas de una comunidad corrupta a la que les prestan dinero en sus campañas, todo bajo la promesa de un estado de bienestar, de sú bienestar, no del bienestar del ciudadano; siempre serán los niños los héroes de nuestra sociedad, hasta perder la inocencia.

                   Con  las costumbres de las nuevas tecnologías hemos ido perdiendo la tradición de la correspondencia, pero yo quiero aprovechar esta ocasión para ponerte unas letras desde la distancia, y era mucha la distancia a la que me encontraba cuando, en un restaurante, en compañía de unos allandeses, llegó el camarero,- de Gijón y orgulloso con su escudo de Asturias en la solapa,- y nos enseña un fax con  la noticia del accidente; de tu accidente, Lucía. Allí donde me estaba, en el Viejo San Juan, hacía apenas unas horas que había estado hablando con Manolo Queipo, hermano de Cundo la Pica de la Pola, quizás parientes tuyos, Lucía, por lo de Queipo.

            Querida Lucía, la noticia que nos mostraba el camarero, nos impactó y a la vez, todos celebramos el que lo que pudo haber sido un accidente fatal se quedó en un accidente grave pero sin mayores consecuencias y en parte, gracias a tu comportamiento Lucía.

            Vivimos unos momentos convulsos y confusos constantemente zarandeados por el machacar de unas noticias siempre contradictorias pero muy poco esperanzadoras por ello, cualquier tragedia se nos agranda y nos asusta, pero existe la cara buena de la esperanza y esta es la que tu has aportado Lucía, tu con tu heroica acción caminando descalza en busca de auxilio, nos has traído la esperanza de la vida, de esa vida que palpita en una sociedad adormecida, aletargada pero que es capaz de reaccionar frente a la tragedia haciendo saltar el resorte del instinto de conservación.

            Lucia, todos nos hemos alegrado de que unos pies descalzos se hayan sobrepuesto al dolor y al miedo todo por el amor, por el amor fraternal hacía tu hermana y hacia el taxista, porque el dolor de la desesperación, al verte en la soledad del paraje de La Marta te hayan llevado, esos frágiles pies,  como llevan día tras día, otros mas curtidos, a millones de niños por el mundo deambulando perdidos por calles y campos baldíos en búsqueda de un poco de agua o unos granos de mijo sin tener un punto fijo al que acudir. El mundo está lleno de niños héroes  que, con frecuencia, los adultos los anulamos mimándolos y rodeándolos de falsas atenciones disfrazadas de regalos que los sumergen en un ambiente mágico, alejándolos de la realidad de la vida y que nada tiene que ver con el afecto y el amor de familia. Los niños sois los grandes héroes porque a pesar de todo cuanto los adultos hablan de protección a la infancia está rodeado de una manipulación y en muchos casos explotación.

            El puerto de La Marta, no es ni la calle Uría ni la Gran Vía o las Ramblas, por ello cuando los políticos hablan de reformas en las comarcas rurales, necesitaríamos llevarlos por el monte o los caminos, descalzos durante unos kilómetros para que sientan el peso de la cruz en el calvario de la vida.

            Lastima, querida Lucía, que no tengamos tu valor para salir en medio de los guijarros de nuestra economía, ensangrentando nuestros pies en búsqueda del auxilio necesario para la reparación de estas maltrechas economías que están acabando con esa acomodaticia situación llamada estado de bienestar, pero somos unos cobardes y aceptamos que nos despojen de nuestra calidad de vida y de nuestra dignidad cargándonos con unos impuestos desmedidos con los que pagar unas atroces deudas en las que nos han sumido algunos insensatos políticos, para vender al electorado una imagen progresista de piscinas y museos a cambio de un voto para la mayoría absoluta que permita, con el aplauso de un pueblo engañado, ponerse un sueldo a capricho mientras se va extendiendo la precariedad allí donde ayer las cosas fueron lujos aparentes.

            Yo me pregunto Lucia ¿que hacen dos niñas en un taxi por el puerto de la Marta y por otros muchos puertos de Asturias yendo y viniendo durante todo el año ?. Hubo en nuestra tierra un sistema de residencias que fueron las Escuelas Hogar y que Allande dispone de una, apenas sin estrenar, en donde los niños podían convivir y estar apaciblemente preparando sus asignaturas y practicando deporte; se acabó con este proyecto porque se decía que se “desarraigaban” los niños de la familia y yo creo que el gran desarraigo está en esta absurda situación, de soledad, en que la familia apenas si puede convivir con sus hijos y estos no tienen con quien jugar, sacrificándolos a los horarios y compensándolos con regalos inútiles por decisión de políticos mediocres.

            La cuestión Lucia es que hay que felicitarte y felicitarnos por tu acto heroico que nos aporta esperanza; darte las gracias y decirte que cuides esos pies que en días de desasosiego, han sabido llevarte por el camino de la salvación, posiblemente, las llagas que te has hecho en estos kilómetros te dejen unas cicatrices diferentes a las rozaduras del zapato de tacón que un día usarás, pero estas cicatrices te darán firmeza en tu caminar por la vida.

            Un abrazo, Lucia, para ti y para los tuyos y muchas gracias por la lección que nos has dado.



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