La médica asturiana, de 64 años, presentó este jueves en Madrid su proyecto para liderar la Organización Mundial de la Salud. Respaldada por el Gobierno español y por 369 científicos de 35 países, propone recuperar la confianza en la ciencia, anticiparse a las próximas pandemias y situar la prevención en el centro de las políticas sanitarias. Competirá con otros seis candidatos y la decisión definitiva llegará en mayo de 2027.
Hay historias que empiezan en un lugar pequeño y terminan teniendo al mundo entero como escenario. La de María Neira es una de ellas.
Nació en La Felguera, en el corazón industrial de Langreo, y lleva décadas trabajando en algunos de los escenarios más complejos de la salud internacional. Ha conocido de cerca las crisis humanitarias, las enfermedades que golpean a las poblaciones más vulnerables y las consecuencias sanitarias de vivir en un planeta cada vez más contaminado.
Ahora quiere asumir una responsabilidad todavía mayor: dirigir la Organización Mundial de la Salud (OMS), el organismo de Naciones Unidas que coordina la respuesta internacional ante las grandes amenazas sanitarias.
Este jueves, 5 de noviembre, la médica asturiana presentó oficialmente en España su candidatura durante un acto celebrado en el Ministerio de Sanidad, en Madrid.
No fue una simple declaración de intenciones. Su nombre ya figura entre los siete aspirantes admitidos en el proceso internacional y su candidatura, propuesta por el Gobierno español, cuenta con el respaldo público de centenares de investigadores.
Pero Neira quiso aprovechar su presentación para hablar de algo mucho más importante que su trayectoria personal: la necesidad de recuperar la confianza en la ciencia en un mundo que todavía no ha terminado de aprender todas las lecciones de la pandemia.
«Tenemos que recuperar una imagen científica fuerte»
La declaración resume buena parte de su proyecto.
María Neira considera que la OMS atraviesa un momento especialmente delicado. La organización ha estado sometida a un intenso escrutinio internacional, ha tenido que gestionar las consecuencias de la pandemia de covid-19 y afronta dificultades políticas y financieras agravadas por la retirada de Estados Unidos.
A ello se suma otro desafío: el crecimiento de la desinformación sanitaria.
Durante su comparecencia en Madrid, la candidata defendió que la institución debe recuperar su autoridad científica y mejorar su capacidad para explicar a la ciudadanía las decisiones relacionadas con la salud pública.
No basta con disponer de buenos investigadores o publicar informes rigurosos. También hay que conseguir que las recomendaciones científicas lleguen a la población y generen confianza.
En una entrevista emitida anoche por el programa Hora 25, de la Cadena SER, Neira insistió en la necesidad de combatir las estrategias de quienes difunden desinformación y cuestionan conocimientos científicos consolidados.
Su preocupación no es exclusivamente académica.
La pérdida de confianza puede tener consecuencias directas sobre las campañas de vacunación, la prevención de enfermedades y la respuesta de la población ante futuras emergencias sanitarias.
Para Neira, recuperar la credibilidad de la OMS es una condición necesaria para proteger mejor la salud de millones de personas.
Una asturiana que quiere cambiar la forma de entender la salud
La propuesta de María Neira tiene un elemento especialmente interesante: quiere que la salud deje de entenderse únicamente como la atención que recibimos cuando enfermamos.
Su planteamiento es actuar mucho antes.
Prevenir la enfermedad, reducir los factores ambientales que la provocan y conseguir que las políticas públicas incorporen criterios sanitarios desde su diseño.
Es una filosofía que conecta directamente con buena parte de su trayectoria profesional.
Durante años, Neira ha defendido que la contaminación atmosférica, la calidad de las viviendas, la planificación de las ciudades, la alimentación o el cambio climático no son asuntos independientes de la salud.
Son factores que pueden determinar cuántas personas enferman y cuántas mueren prematuramente.
En su presentación identificó tres grandes transformaciones necesarias: avanzar hacia energías limpias, diseñar ciudades más saludables y desarrollar sistemas de producción alimentaria sostenibles.
También puso el foco en la prevención de las enfermedades crónicas, como el cáncer y la obesidad, y en las amenazas derivadas de la resistencia a los antibióticos.
Su mensaje es claro: una buena política sanitaria no empieza en la puerta del hospital, sino mucho antes, en las condiciones en las que vivimos.
El recuerdo de la pandemia y una pregunta incómoda: ¿estamos preparados para la siguiente?
La covid-19 demostró hasta qué punto una emergencia sanitaria puede paralizar economías, alterar la vida cotidiana y poner a prueba los sistemas públicos de salud.
Pero también dejó al descubierto enormes desigualdades entre países.
Mientras algunas naciones disponían de recursos suficientes para adquirir vacunas, reforzar hospitales y desarrollar sistemas de vigilancia, otras afrontaban la emergencia con infraestructuras sanitarias mucho más precarias.
Neira considera imprescindible mejorar la preparación ante futuras amenazas.
Eso significa reforzar los mecanismos de detección temprana, facilitar la cooperación entre países y garantizar que el conocimiento científico pueda traducirse rápidamente en medidas de protección.
En su intervención radiofónica de este jueves puso en cuestión que la sociedad esté suficientemente preparada para afrontar otra pandemia.
Y hay una idea especialmente relevante en su discurso: la próxima gran crisis sanitaria no debería encontrar al mundo improvisando soluciones que ya tendría que haber preparado.
369 científicos de 35 países respaldan su candidatura
La presentación en Madrid llega después de que un grupo internacional de investigadores manifestara públicamente su apoyo a Neira.
Son 369 científicos de 35 países, muchos de ellos especializados en contaminación atmosférica, medio ambiente y sus efectos sobre la salud.
La iniciativa constituye un respaldo académico relevante, aunque no debe confundirse con los votos de los Estados miembros de la OMS, que serán los que decidan finalmente quién dirige la organización.
La trayectoria de Neira en salud ambiental explica buena parte de ese reconocimiento.
Su trabajo ha contribuido a situar la contaminación del aire entre los grandes problemas sanitarios internacionales.
La exposición a partículas contaminantes está relacionada con enfermedades respiratorias y cardiovasculares, entre otras patologías.
La candidata sostiene que combatir estos riesgos exige una cooperación mucho más estrecha entre los responsables sanitarios, ambientales, urbanísticos y económicos.
En otras palabras, que las decisiones sobre energía, transporte o urbanismo también deben evaluarse por sus efectos sobre la salud.
De las crisis humanitarias a los grandes despachos de Ginebra
La carrera de María Neira resulta especialmente singular por la diversidad de responsabilidades que ha asumido.
Licenciada en Medicina por la Universidad de Oviedo y especializada en salud pública, trabajó con Médicos Sin Fronteras en situaciones de emergencia humanitaria.
Entre sus experiencias internacionales figura su participación en la respuesta sanitaria a la crisis de Ruanda.
Posteriormente desarrolló una extensa trayectoria en organismos internacionales.
También ocupó responsabilidades importantes en España.
Entre 2001 y 2005 fue la primera presidenta de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria, actual Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición.
Durante esa etapa participó en el impulso de la estrategia NAOS, destinada a promover hábitos saludables y prevenir la obesidad.
Su trayectoria posterior quedó especialmente vinculada a la Organización Mundial de la Salud, donde ha desempeñado durante dos décadas responsabilidades directivas relacionadas con la salud pública, el medio ambiente y el cambio climático.
Su candidatura llega, por tanto, después de una larga experiencia dentro de la propia organización que aspira a dirigir.
El desafío de dirigir una organización que influye en la salud de todo el planeta
La OMS no es un ministerio mundial de Sanidad.
No puede imponer directamente todas sus decisiones a los gobiernos, pero desempeña una función fundamental en la coordinación sanitaria internacional.
Elabora recomendaciones, impulsa campañas, establece criterios científicos y facilita la cooperación ante amenazas que no respetan fronteras.
Su director general es el máximo responsable técnico y administrativo de la organización.
Se trata de un puesto con una enorme proyección internacional, especialmente cuando aparecen epidemias, emergencias sanitarias o conflictos sobre las políticas de salud pública.
Neira aspira a suceder al actual director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus, cuyo segundo mandato concluirá el 15 de agosto de 2027.
La médica asturiana ha defendido que la OMS debe reforzar su capacidad científica, mejorar la comunicación con la ciudadanía y trabajar para que la cobertura sanitaria universal deje de ser un privilegio limitado a determinados países.
También ha advertido de la necesidad de abordar con responsabilidad los riesgos y las oportunidades que plantea la inteligencia artificial aplicada a la salud.
Siete candidatos y una elección que no llegará hasta mayo
La candidatura de María Neira es oficial, pero todavía queda un largo proceso.
La Organización Mundial de la Salud publicó el pasado 29 de octubre la relación de los siete aspirantes propuestos por distintos Estados miembros.
Además de la médica asturiana, concurren la catarí Hanan Mohammed Al-Kuwari, la saudí Hanan Balkhy, el belga Hans Henri Kluge, el indonesio Budi Gunadi Sadikin, la china Li Song y el armenio Gevorg Tamamyan.
El siguiente paso está previsto para los días 18 y 19 de noviembre, cuando los candidatos participarán en un foro en la sede de la OMS, en Ginebra, y expondrán sus proyectos ante los representantes de los países miembros.
A comienzos de 2027, el Consejo Ejecutivo reducirá la lista a cinco aspirantes y, después de las entrevistas y deliberaciones correspondientes, propondrá un máximo de tres nombres para la decisión final.
La elección tendrá lugar en mayo de 2027, durante la 80.ª Asamblea Mundial de la Salud.
La persona elegida asumirá el cargo el 16 de agosto de ese año.
Por tanto, María Neira no ha sido elegida directora general de la OMS. Ha presentado públicamente su candidatura española y deberá superar un proceso internacional de selección.
Asturias, presente en una de las grandes decisiones de la salud mundial
La candidatura tiene también una dimensión especial para Asturias.
María Neira pertenece a una generación de profesionales asturianos que han desarrollado buena parte de su carrera fuera del Principado y han alcanzado responsabilidades internacionales.
Su recorrido desde La Felguera hasta los organismos sanitarios de Naciones Unidas demuestra que la proyección profesional de Asturias puede extenderse mucho más allá de sus fronteras.
Pero hay otro elemento que conecta directamente su discurso con la realidad asturiana.
La prevención de enfermedades, la contaminación atmosférica, la atención a una población cada vez más envejecida y la necesidad de mantener sistemas sanitarios públicos sólidos son cuestiones especialmente relevantes para el Principado.
También lo son la relación entre salud y medio ambiente, la transformación de las antiguas zonas industriales y la mejora de las condiciones de vida en las ciudades.
Son desafíos locales que forman parte de un debate sanitario global.
Y precisamente esa conexión entre las grandes decisiones internacionales y sus consecuencias sobre la vida cotidiana constituye uno de los ejes del proyecto que Neira presentó este jueves.
Una candidatura con raíces asturianas y vocación mundial
La doctora nacida en La Felguera afronta ahora un calendario decisivo.
En apenas dos semanas tendrá que defender sus propuestas ante los países miembros de la OMS.
Después llegará el proceso de selección que culminará en mayo de 2027.
Su candidatura reúne una extensa experiencia internacional, el respaldo del Gobierno español y el apoyo público de centenares de científicos.
Pero la elección dependerá de los Estados miembros y de las decisiones que adopten durante los próximos meses.
Mientras tanto, María Neira ha situado sobre la mesa un debate que afecta a toda la humanidad.
¿Queremos seguir invirtiendo la mayor parte de nuestros esfuerzos en tratar las enfermedades cuando ya han aparecido o estamos dispuestos a dar más importancia a evitar que se produzcan?
La respuesta marcará buena parte del futuro de los sistemas sanitarios.
Y una médica que nació en La Felguera quiere participar en esa decisión desde la máxima responsabilidad de la Organización Mundial de la Salud.
De Asturias a Ginebra. De la medicina a la diplomacia sanitaria internacional. De la prevención a la dirección de uno de los organismos más importantes de Naciones Unidas.
La historia de María Neira acaba de abrir un nuevo capítulo.

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