La gruta de la Virgen de Covadonga en la Casa de España de Santo Domingo será el punto de partida de la procesión y la misa asturiana del domingo 25 de octubre. Detrás de la convocatoria hay una historia de devoción y pertenencia: la de una comunidad que ha reservado a la patrona de Asturias un lugar en su vida dominicana.
En la procesión había niños y adultos vestidos de asturianos. La Virgen de Covadonga salió desde la entrada de la Casa de España y llegó hasta el salón principal, acompañada por las gaitas. Era el 10 de septiembre de 2017 y la institución de Santo Domingo cumplía cien años. La crónica de El Nacional dejó constancia de una escena sencilla: distintas generaciones caminando juntas detrás de la Santina, lejos de la cueva asturiana que da nombre a su devoción.
Nueve años después, la convocatoria vuelve a señalar ese recorrido. El domingo 25 de octubre, a partir de las 11:30 de la mañana, hora dominicana, la procesión partirá de la gruta situada junto a la entrada del club y continuará hasta el salón principal, donde se celebrará la misa asturiana. La Casa de España invita a la comunidad asturiana, a sus socios y a las familias.
El anuncio habla de un trayecto dentro del recinto. Su significado alcanza bastante más lejos. Allí, un nombre que en Asturias pertenece al paisaje, al calendario y a tantas historias familiares encuentra continuidad al otro lado del océano. La Santina tiene un lugar al que acudir también en Santo Domingo.
Una gruta para llevar Asturias a la vida de cada día
La palabra elegida por el club es gruta. Remite a la Santa Cueva de Covadonga, en Cangas de Onís, donde se venera a la Virgen que los asturianos conocen con ese diminutivo cariñoso. En Santo Domingo, la imagen se encuentra a la entrada de las instalaciones. Desde allí saldrá la celebración del domingo.
Dar un sitio a una devoción es una manera concreta de conservarla. Permite dejar de hablar solamente de un lugar lejano y contar con un punto de encuentro próximo, al que se puede llegar con los hijos y explicarles por qué esa Virgen es importante para la familia. La gruta acerca a la vida cotidiana dominicana una referencia que pertenece a la memoria de Asturias.
La institución que la acoge nació el 1 de julio de 1917. Su historia oficial sitúa en el origen el deseo de los españoles residentes en Santo Domingo de reunirse y mantener su cultura y sus tradiciones. Con el tiempo, la Casa ha hecho de la integración entre familias españolas y dominicanas una parte expresa de su misión. La celebración de la Santina encuentra su sentido dentro de esa convivencia.
La presencia de la imagen no convierte el recinto en Covadonga. Ofrece a quienes viven allí un lugar propio desde el que relacionarse con ella. La tradición ha encontrado una forma de continuar en el país donde esas familias desarrollan su vida.
La pista de 2013: una gruta que ya se cuidaba
En noviembre de 2013, una crónica de Sociales y Turismo describía la procesión de la romería desde la gruta de la Virgen, que acababa de ser remodelada. La noticia sitúa la misa en el domingo de una celebración de cinco días. Es un antecedente que permite documentar tanto la existencia de ese espacio como la atención que recibía.
Una remodelación habla de continuidad: había un lugar que se consideraba importante conservar. La información no precisa cuándo se había construido, quién había impulsado la obra original ni cómo había llegado la imagen a Santo Domingo. Tampoco permite fechar el comienzo de la devoción en la Casa. Sí deja una certeza más modesta y valiosa: en 2013, la gruta ya formaba parte de la celebración y se había renovado.
Cuatro años después, la crónica del centenario volvió a describir la procesión desde la entrada hasta el salón principal y la misa, oficiada entonces por el padre José Manuel. Ese sacerdote pertenece a la información de 2017; el anuncio de este domingo no identifica al celebrante.
Entre aquellas noticias y la convocatoria actual aparece el mismo gesto: reunir a la comunidad alrededor de la Virgen y acompañarla hasta el lugar de la eucaristía. Los programas cambian. Ese recorrido sigue ofreciendo una forma de reconocerse juntos.
De la cueva del Auseva a una devoción sin fronteras
La referencia asturiana tiene una historia que también ha conocido pérdidas y reconstrucciones. El santuario de Covadonga recuerda que un incendio destruyó en 1777 la imagen que entonces se veneraba en la Santa Cueva. La talla actual fue donada en 1778 por el Cabildo de la Catedral de Oviedo.
El 8 de septiembre de 1918, la Virgen y el Niño recibieron la coronación canónica. La cronología del santuario recoge también la composición para aquellas celebraciones del himno Bendita la Reina, con letra del padre Restituto del Valle y música de Ignacio Busca Sagastizábal. Son referencias de Covadonga que ayudan a comprender la dimensión religiosa y cultural de una advocación reconocible mucho más allá de Asturias. [6]
El Arzobispado de Oviedo señala que su devoción se ha extendido por el mundo y que la Santina encuentra lugar en capillas alejadas del santuario. La gruta de la Casa de España de Santo Domingo permite seguir esa relación en un caso concreto: una comunidad emigrante ha dado presencia a la Virgen dentro de su propio espacio de reunión.
Conviene distinguir las imágenes y los lugares. La talla histórica que custodia el santuario asturiano permanece vinculada a la Santa Cueva. La convocatoria dominicana se refiere a la imagen de su gruta. Lo que une ambas orillas es la advocación y la devoción de quienes la mantienen.
Una misa que pertenece también a la cultura de Asturias
La eucaristía se celebrará en el salón principal, al término de la procesión. El cartel la anuncia como misa asturiana y sitúa el comienzo de la convocatoria en la gruta, a las 11:30. Es el horario de salida anunciado; la organización no ofrece una segunda hora distinta para el inicio de la misa dentro del salón.
La relación entre la liturgia y la música popular tiene en Asturias una expresión singular: la misa de gaita. En una explicación publicada por el Arzobispado de Oviedo en 2019, el musicólogo Ángel Medina la describe como una eucaristía cantada en latín con acompañamiento de gaita de fuelle, en la que confluyen el canto litúrgico y rasgos de la tradición vocal e instrumental asturiana.
Esa tradición fue declarada Bien de Interés Cultural de carácter inmaterial mediante el Decreto 65/2014, de 2 de julio, publicado en el BOPA del 11 de julio. Es un reconocimiento a una práctica transmitida durante generaciones.
El anuncio de Santo Domingo no detalla el repertorio ni la lengua de los cantos, de modo que no permite identificar la celebración con esa modalidad litúrgica precisa. El vínculo cultural, sin embargo, ayuda a entender por qué una misa anunciada como asturiana puede reunir fe, música y memoria familiar en una misma jornada.
Las gaitas de Candás acompañan el encuentro
La programación comunicada a Asturias Mundial prevé la participación de seis integrantes de la Banda Gaites Candás —cuatro gaiteros y dos percusionistas— en los actos del fin de semana, incluidos los del domingo. La música establece así un contacto directo con una localidad asturiana y con una tradición que sigue interpretándose y enseñándose en el Principado.
En esta historia, los instrumentos tienen su lugar junto a la imagen y junto a quienes acuden a acompañarla. El sonido de una gaita puede resultar familiar antes incluso de conocer bien su repertorio. Escucharlo en una celebración compartida ofrece a los más jóvenes una experiencia propia a la que asociar lo que sus mayores les han contado.
La procesión reúne esos distintos modos de acercarse a Asturias. Para los creyentes, acompañar a la Virgen tiene un sentido religioso. Para otras personas, la cita puede tener además un significado familiar y cultural. El propio llamamiento del club se dirige a socios y familias, con la comunidad asturiana como referencia expresa.
Un lugar para quienes vienen después
La fotografía escrita de 2017 conserva un detalle que merece volver al primer plano: había niños con traje asturiano caminando junto a los adultos. La continuidad de la celebración se hace visible en esa participación. Quienes reciben una tradición necesitan ocasiones para vivirla, además de historias para conocerla.
La gruta, la procesión y la misa ofrecen esa ocasión en Santo Domingo. Acudir juntos permite que el nombre de la Santina deje de pertenecer únicamente a los recuerdos de los mayores. Puede incorporarse también a los domingos compartidos por una familia en la República Dominicana.
Este 25 de octubre, el recorrido volverá a partir de la entrada de la Casa de España. Al final estará el salón principal y la celebración de la misa. Entre ambos lugares cabe una historia de más de una generación: la de quienes han querido conservar un vínculo con Asturias y ofrecerlo a quienes llegaron después. La Santina seguirá teniendo casa en el Caribe mientras haya una comunidad dispuesta a acompañarla.
La cita del domingo
- Cuándo: domingo 25 de octubre de 2026, a partir de las 11:30, hora dominicana.
- Salida: gruta de la Santina, junto a la entrada de la Casa de España.
- Recorrido anunciado: procesión hasta el salón principal, donde se celebrará la misa asturiana.
- Convocatoria: comunidad asturiana, socios y familias. Consultar con el club las condiciones de acceso.
- Lugar e información: autopista 30 de Mayo, km 10½, Santo Domingo, República Dominicana. Teléfono: +1 809 537 1802.

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