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De policías a escoltas de los narcos: investigan si protegían desembarcos de droga en Asturias, Galicia y Cantabria

De policías a escoltas de los narcos: investigan si protegían desembarcos de droga en Asturias, Galicia y Cantabria

Sociedad
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Los dos agentes nacionales encarcelados por la trama descubierta en Avilés habrían actuado como un auténtico servicio de seguridad durante las descargas de alijos, evitando la presencia de testigos y posibles intervenciones policiales. La investigación, que apunta a conexiones internacionales, ha permitido intervenir 450.000 euros, cocaína y anabolizantes, y mantiene abiertas varias líneas sobre blanqueo de capitales y falsificación documental.

Avilés, 16 de octubre de 2026. Su trabajo consistía en hacer cumplir la ley, pero los investigadores sospechan que podrían haber utilizado su condición de policías para proteger precisamente a quienes la vulneraban. Los dos agentes de la Policía Nacional enviados esta semana a prisión provisional por su presunta participación en una organización de narcotráfico desarticulada en el entorno de Avilés habrían actuado como escoltas de los narcotraficantes durante el desembarco de cargamentos de droga en Asturias, Galicia y Cantabria.

Es la revelación más importante que ha trascendido hasta ahora de una investigación dirigida por Asuntos Internos y que amenaza con destapar una estructura criminal de dimensiones superiores a las inicialmente conocidas.

Según fuentes próximas a las pesquisas, la misión atribuida a los funcionarios no consistía únicamente en facilitar información o colaborar con los traficantes. Su participación habría sido mucho más directa: proporcionar seguridad durante las operaciones de descarga de los alijos, protegiendo los movimientos de la organización ante posibles amenazas.

Y entre esas amenazas figuraban tanto la aparición de testigos incómodos como la presencia de otros agentes de la autoridad.

De confirmarse esta hipótesis, estaríamos ante un caso de especial gravedad: funcionarios policiales que presuntamente habrían puesto su condición profesional al servicio de una organización dedicada al tráfico de estupefacientes.

Un servicio de seguridad para que la droga llegara a tierra

El supuesto papel de los dos policías introduce un elemento especialmente inquietante en el funcionamiento de la trama.

El desembarco de droga constituye uno de los momentos más delicados para cualquier organización de narcotráfico. La llegada de un cargamento, su descarga y posterior traslado exigen coordinación y medidas para evitar que la operación sea descubierta.

Según la línea de investigación conocida, los agentes habrían intervenido precisamente en esa fase, facilitando las descargas y contribuyendo a mantener alejadas posibles interferencias.

Las pesquisas sitúan estas operaciones en distintos puntos de las costas de Asturias, Galicia y Cantabria, lo que amplía considerablemente el ámbito geográfico de la organización.

Por ahora no han trascendido públicamente las localidades concretas, el número de desembarcos investigados ni las cantidades de estupefacientes que podrían haber llegado a tierra mediante este sistema.

Tampoco se ha confirmado si los policías llegaron a utilizar sus credenciales, vehículos oficiales o información reservada en esas operaciones.

La investigación intenta esclarecer hasta dónde llegó la presunta utilización de la condición policial para facilitar el tráfico de drogas.

450.000 euros escondidos: la pista del dinero que compromete a uno de los agentes

Uno de los hallazgos más relevantes de la operación es la intervención de 450.000 euros en efectivo relacionados con el policía destinado en A Coruña.

Según los detalles difundidos sobre las pesquisas, el dinero habría sido localizado en una caleta, un compartimento oculto habilitado en un Nissan Qashqai estacionado en el domicilio del investigado.

La existencia de un escondite de estas características apunta a un posible sistema de ocultación de dinero, aunque todavía no se ha acreditado públicamente su utilización para transportar estupefacientes.

Los investigadores analizan también los movimientos bancarios de los implicados para intentar determinar la procedencia de los fondos y su posible vinculación con actividades ilícitas.

La cantidad intervenida adquiere especial relevancia por su contraste con la droga localizada durante los registros.

Frente a los 450.000 euros en efectivo, la cantidad de cocaína intervenida que ha trascendido públicamente es de aproximadamente dos kilos.

Esta diferencia abre interrogantes sobre el verdadero volumen de actividad de la organización, aunque no permite extraer conclusiones definitivas mientras se desconocen los resultados completos de la investigación financiera.

Dos kilos de cocaína, anabolizantes y la sombra de una conexión venezolana

Las pesquisas no se limitan al narcotráfico convencional.

Durante los registros también se intervinieron sustancias anabolizantes, lo que ha abierto otra línea de investigación relacionada con su posible distribución.

En paralelo, fuentes próximas al caso apuntan a una eventual vinculación de la organización con un cártel venezolano.

Se trata de una hipótesis especialmente relevante porque podría situar a la trama dentro de una estructura de narcotráfico internacional, aunque esa relación no ha sido confirmada oficialmente ni se conocen todavía pruebas públicas que permitan establecer su alcance.

La investigación continúa bajo secreto de sumario y no se descartan nuevas actuaciones.

Gimnasios y negocios bajo sospecha: la posible ruta del dinero

Otra de las vertientes de la operación se centra en determinar qué destino tenían los beneficios presuntamente obtenidos mediante las actividades ilícitas.

Entre los arrestados figuran personas relacionadas con el sector del fitness en Castrillón. Los investigadores examinan la posible utilización de negocios, entre ellos un gimnasio, para introducir dinero de origen ilícito en actividades económicas aparentemente legales.

El objetivo sería determinar si existió una estructura destinada al blanqueo de capitales.

No obstante, todavía no se han hecho públicos datos suficientes para identificar responsabilidades concretas de cada establecimiento o acreditar operaciones fraudulentas determinadas.

A las sospechas sobre el dinero se añade otra posible actividad delictiva: la falsificación documental.

Los investigadores tratan de esclarecer si la organización pudo intervenir en la obtención o distribución de pasaportes falsificados destinados a personas buscadas por la justicia.

De confirmarse, esta actividad ampliaría considerablemente el alcance de una organización que ya está siendo investigada por varios delitos graves.

Asuntos Internos siguió la pista de sus propios compañeros

La operación tiene también una dimensión especialmente delicada para la Policía Nacional.

Las primeras pesquisas se desarrollaron a partir de indicios detectados en el ámbito de la Jefatura Superior de Policía de Asturias. La aparición de posibles conexiones con funcionarios del propio cuerpo llevó a la intervención de Asuntos Internos.

La investigación acabó extendiéndose a distintos puntos de Asturias y Galicia.

Durante la madrugada del lunes se desarrollaron varias intervenciones policiales, algunas con participación del Grupo Operativo Especial de Seguridad (GOES), unidad especializada de la Policía Nacional.

En Castrillón fueron detenidos un hombre y una mujer relacionados con actividades del sector del fitness. El hombre figura entre los tres investigados que posteriormente ingresaron en prisión.

Los otros dos encarcelados son los policías nacionales presuntamente vinculados a la organización.

Tres personas en prisión y otras cuatro investigadas

El miércoles 14 de octubre, el juzgado de Avilés encargado de las diligencias acordó el ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza de tres de los siete detenidos.

Entre los encarcelados se encuentran los dos policías nacionales.

Los otros cuatro arrestados quedaron en libertad, aunque continúan investigados. El juzgado les retiró el pasaporte y les impuso la obligación de comparecer judicialmente cada quince días.

La Fiscalía considera que los hechos investigados podrían constituir varios delitos, entre ellos pertenencia a organización criminal, tráfico de drogas, blanqueo de capitales, revelación de secretos, falsedad documental y tenencia ilícita de armas.

Esta relación de delitos es provisional y podrá modificarse a medida que avance la instrucción.

La posible posesión de armas distintas de las reglamentarias por parte de los funcionarios constituye otro de los aspectos que se investigan.

Los policías niegan su participación en el tráfico de cocaína

Las defensas de los dos funcionarios rechazan su vinculación con el tráfico de cocaína.

El abogado Gonzalo Botas, que representa a uno de los agentes, ha sostenido que sus defendidos no están relacionados con esa sustancia y ha limitado su eventual implicación al ámbito de los anabolizantes.

Por su parte, el policía destinado en Galicia contará con la defensa del abogado ovetense Andrés Martínez Ceyanes.

Las estrategias de defensa seguirán caminos diferenciados, mientras los investigadores continúan reuniendo pruebas sobre las actividades de la organización.

Es importante recordar que la prisión provisional no constituye una condena y que todos los investigados mantienen su presunción de inocencia.

La gran pregunta: ¿cuántos alijos pudieron llegar a las costas del norte?

La hipótesis de que dos policías nacionales actuaran como servicio de seguridad para narcotraficantes plantea ahora interrogantes que van mucho más allá de las detenciones practicadas.

¿En cuántas operaciones de desembarco habrían participado? ¿Durante cuánto tiempo pudo funcionar ese supuesto sistema de protección? ¿Se produjeron descargas que escaparon a la vigilancia policial? ¿Qué relación mantenían los implicados con las estructuras internacionales que están siendo investigadas?

Por ahora, las respuestas permanecen dentro de unas diligencias judiciales que siguen bajo secreto.

La existencia de indicios sobre operaciones en tres comunidades, la intervención de una elevada cantidad de dinero y la presunta participación de dos funcionarios policiales explican la complejidad de una investigación que todavía podría ofrecer nuevas revelaciones.

Lo que comenzó como una operación antidroga en el entorno de Avilés ha terminado destapando la sospecha de una colaboración policial mucho más grave: agentes que, en lugar de impedir la entrada de estupefacientes, habrían contribuido a proteger su llegada a las costas del norte de España.

Esa es la cuestión central que deberá esclarecer la justicia y que convierte este caso en una de las investigaciones policiales más delicadas conocidas recientemente en Asturias.

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