La justicia sentencia el “caso Pastor”: una trama de confianza traicionada, controles fallidos y una “banca paralela” que operó durante más de una década en Cangas de Onís
El final de una historia que sacudió a Asturias
Han pasado más de catorce años desde que comenzaron a destaparse las primeras irregularidades… y ahora, por fin, hay sentencia.
La Audiencia Provincial de Oviedo ha condenado a dos años de prisión a Manuel Mori, exdirector de la sucursal del Banco Pastor en Cangas de Onís, por haber construido durante años una auténtica estructura financiera clandestina dentro del propio banco.
El tribunal considera probado que Mori se apropió de más de tres millones de euros pertenecientes a sus propios clientes, en una operativa sostenida en el tiempo que ha dejado más de 40 afectados.
Pero hay un elemento que hace este caso especialmente inquietante:
no se trató de un golpe puntual, sino de un sistema perfectamente integrado en el día a día de la oficina.
La “banca paralela”: un banco dentro del banco
El propio acusado llegó a definir su operativa como una “banca paralela”. Y no era una exageración.
Durante años, Mori:
- Movía dinero entre cuentas sin autorización
- Realizaba reintegros sin firma
- Utilizaba documentos en blanco firmados por clientes
- Gestionaba efectivo que nunca llegaba a ingresar
Todo ello bajo un patrón común: la confianza absoluta de sus víctimas.
Clientes de toda la vida. Vecinos. Empresarios. Personas que confiaban en él no solo como director… sino como alguien cercano.
Ese fue el verdadero motor del fraude.
Firmas en blanco y dinero que desaparecía
Uno de los elementos más graves del caso es el método.
Según la sentencia:
- Mori pedía a los clientes firmar documentos en blanco bajo pretextos como renovaciones o mejoras de condiciones
- Posteriormente rellenaba esos documentos con cantidades que él decidía
- En otros casos, directamente falsificaba firmas o realizaba operaciones sin autorización alguna
Incluso llegó a recibir dinero en efectivo para ingresarlo… que nunca apareció en las cuentas.
El resultado:
perjuicios que van desde unos pocos miles de euros hasta casos que superan los 600.000 euros por cliente.
La gran incógnita: ¿dónde fue a parar el dinero?
Durante el juicio, Mori reconoció los hechos… pero ofreció una explicación que el tribunal ha desmontado por completo.
Aseguró que no se enriqueció personalmente, sino que utilizaba el dinero para ayudar a otros clientes con problemas económicos.
La Audiencia es tajante:
No existe rastro ni trazabilidad de gran parte del dinero.
Y eso, unido al volumen de las cantidades, lleva a los jueces a una conclusión clara:
hubo un beneficio personal que no ha podido ser justificado.
Un sistema que falló durante años
Aquí está uno de los puntos clave del caso.
¿Cómo pudo mantenerse este sistema durante más de una década sin ser detectado?
La sentencia señala directamente al banco.
El Banco Santander —como heredero del Pastor y del Popular— ha sido declarado responsable civil subsidiario, lo que implica que deberá responder económicamente si el condenado no puede hacerlo.
Y no es un detalle menor.
El tribunal deja claro que:
- Existió una falta de control interno
- Se incumplieron protocolos básicos de supervisión
- El entorno permitió que la operativa se prolongara durante años
En otras palabras:
no fue solo un fraude individual… fue un fallo estructural.
Una condena marcada por el paso del tiempo
A pesar de la gravedad de los hechos, la pena se ha quedado en dos años de prisión.
¿Por qué?
Por dos factores clave:
- Confesión anticipada: Mori reconoció los hechos ante los auditores antes incluso de la denuncia
- Dilaciones indebidas: más de diez años de retrasos en el proceso judicial
El tribunal califica ese retraso como “más que excesivo”.
Traducido:
la justicia ha llegado… pero muy tarde.
Más consecuencias: multas, inhabilitación y costes
Además de la prisión, la sentencia incluye:
- Indemnización de más de 3 millones de euros a los afectados
- 636.000 euros al Banco Santander
- Multa económica adicional
- Inhabilitación para trabajar en el sector financiero
- Pago de costas judiciales
Y un dato importante:
la sentencia aún puede ser recurrida ante el Tribunal Supremo.
Ocho absueltos y una sombra de dudas
El tribunal también ha absuelto a ocho personas que habían sido señaladas como beneficiarias indirectas del dinero.
No se ha podido demostrar:
- El origen de los fondos recibidos
- Ni la relación directa con las apropiaciones
Lo que deja una sensación incómoda:
parte del dinero sigue sin una explicación clara.
Un caso que va más allá de lo judicial
Este no es solo un caso de fraude.
Es un retrato muy incómodo de cómo funcionan las relaciones de confianza en entornos pequeños:
- Clientes que no revisan movimientos porque confían
- Bancos que no detectan irregularidades durante años
- Sistemas de control que fallan cuando más deberían proteger
Y una pregunta que queda flotando:
¿Cuántos casos similares podrían haber existido sin llegar nunca a descubrirse?
