Oviedo.-El escenario oscuro, los músicos tocando y un trono en la penumbra donde alguien sentado narraba una historia, aún no se veían más que algunos focos que iluminaban tenuamente el escenario, pero Melendi, estaba allí, el público que llenaba la carpa de la Eria lo sabía y los gritos se sucedían mientras escuchaban y esperaban que las luces se ...
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