Asturias ha arrancado este martes 7 de abril con 32 incendios forestales activos en 14 concejos, una cifra que retrata una madrugada muy seria y que ha llevado al Principado a activar la situación 1 de emergencia del INFOPA. La actualización difundida a primera hora sitúa a Cangas de Onís, Cangas del Narcea y Piloña como los municipios con más focos simultáneos, con cuatro incendios cada uno.
El salto de alerta no ha llegado por capricho ni por rutina administrativa. El consejero de Movilidad, Medio Ambiente y Gestión de Emergencias, Alejandro Calvo, declaró el paso a situación 1 a las 23.11 horas del lunes, después de una noche marcada por la ausencia de lluvias y por unas condiciones meteorológicas muy favorables para que el fuego corra con rapidez. Ese nivel del INFOPA se aplica cuando uno o varios incendios pueden afectar de forma leve a población o bienes no forestales, aunque en principio siguen siendo gestionables con los medios previstos en el plan.
La secuencia, además, muestra una escalada rápida. A las 20.00 horas del lunes, el 112 de Asturias contabilizaba 20 incendios forestales activos en 11 concejos. Horas después, la cifra había subido hasta 32 en 14 municipios, lo que da una idea bastante cruda de cómo se complicó la noche. No es una jornada cualquiera: es una de esas en las que el monte se pone en modo yesca y cualquier chispa se vuelve un problema serio.
Los concejos con más presión del fuego
Según la actualización de primera hora, los incendios activos se repartían así: Allande (3), Amieva (1), Belmonte de Miranda (1), Cabrales (3), Cangas de Onís (4), Cangas del Narcea (4), Grado (3), Lena (1), Morcín (1), Llanes (1), Piloña (4), Ponga (2), San Martín de Oscos (1) y Tineo (3). Esa dispersión geográfica complica muchísimo la respuesta porque obliga a repartir medios y atención sobre un mapa muy amplio al mismo tiempo.
Lo más inquietante no es solo el número, sino el contexto. Asturias se encuentra de lleno en su época de peligro alto, que va del 15 de enero al 30 de abril, un periodo que el propio plan anual vincula a la escasez de lluvias y al predominio de los vientos terrales de componente sur, que secan la vegetación y favorecen la propagación del fuego. El documento oficial incluso subraya que en esta fase los medios de vigilancia y extinción se mantienen en máxima alerta.
El viento del sur, ese viejo enemigo asturiano
La meteorología explica buena parte del susto. AEMET recoge para este martes predominio de viento de componente sur en el interior, mientras que en zonas de montaña, como Picos de Europa, prevé viento moderado o fuerte, con rachas muy fuertes en cotas altas y zonas expuestas. En la predicción general para España, la agencia también advierte de rachas muy fuertes en la Cordillera Cantábrica, un aviso que encaja de lleno con el escenario asturiano.
Y en Asturias, cuando sopla sur en serio, el monte lo nota enseguida. Ese viento recalienta, reseca y empuja. Es, dicho en román paladino, gasolina atmosférica. No en vano, el propio plan anual del Principado explica que estos episodios son precisamente los que desecan la abundante vegetación acumulada durante el año y disparan la capacidad de propagación de las llamas.
Un problema estructural, no solo un mal día
La noticia urgente son los 32 incendios. La noticia de fondo es otra: Asturias sigue siendo un territorio muy vulnerable al fuego por una combinación de factores históricos y estructurales. El plan anual 2025-2026 recuerda que casi el 73 % de la superficie del Principado es forestal, muy por encima de la media estatal, y que casi la totalidad de los incendios forestales en Asturias son ocasionados por la acción humana, ya sea de forma intencionada, por negligencia o por accidente. El documento también subraya que el abandono del monte y la acumulación de combustible vegetal empeoran el riesgo.
Hay otro dato que ayuda a entender por qué estas jornadas meten tanto miedo: en 2024 no se contabilizó ningún gran incendio forestal en Asturias, pero el Principado siguió registrando fuegos y superficies quemadas relevantes, y las brigadas realizaron decenas de informes de investigación. Es decir, el problema no ha desaparecido; simplemente cambia de intensidad según el momento meteorológico. Y cuando se alinean calor, viento y monte seco, el tablero se tensa de golpe.
Qué significa ahora mismo la situación 1
Conviene explicarlo bien, porque a veces “situación 1” suena a trámite menor y no lo es. Es el primer escalón de emergencia de los cuatro previstos en el INFOPA, pero ya implica que el fuego ha dejado de ser un simple episodio de vigilancia reforzada para convertirse en una emergencia con potencial de afectar a entornos habitados o infraestructuras no forestales. Dicho de otra forma: no estamos ante una fase catastrófica, pero sí ante una situación lo bastante seria como para exigir una respuesta coordinada y muy vigilante.
A eso se suma que el INFOPA ya estaba activado en fase de alerta desde el 15 de enero, precisamente porque el calendario oficial sitúa entre enero y abril una de las ventanas más delicadas del año para los incendios en Asturias. La idea de que el gran peligro llega solo en verano hace tiempo que se quedó vieja. El monte asturiano, por desgracia, ya no entiende de tópicos cómodos.
Lo que puede pasar en las próximas horas
La evolución dependerá mucho de dos variables: si el viento aprieta más de la cuenta y si las precipitaciones previstas llegan de verdad y con suficiente entidad. AEMET contempla nubosidad y probables precipitaciones en zonas de montaña, pero también mantiene el foco sobre el viento del sur y las rachas fuertes en áreas elevadas. Traducido: la lluvia podría ayudar, sí, pero el escenario sigue siendo de riesgo alto y muy inestable.
