Recetas de una abuela asturiana: Paella de mariscos (esto no ye de Valencia, pero quita’l sentíu, cielín)

Recetas de una abuela asturiana: Paella de mariscos (esto no ye de Valencia, pero quita’l sentíu, cielín)

“Si vas facer paella, faela con alegría… y si sobra, mañana pa desayunar, que tampoco pasa nada”

Ay, cielín…
¡Mira que me da por innovar a mí los domingos!

Hoy levantéme yo con el antojo de facer una paella de mariscos. Sí, sí… ya sé que esto nun ye mui asturianu, pero ¿y qué? ¿Acaso nun tenemos nosotros mar? ¿Nun tenemos gamba? ¿Nun tenemos arte? Pues ya está.

Además, que te digo una cosa…
una paella bien hecha en Asturias sabe a gloria bendita.

Ven pa la cocina, que te voy enseñar cómo la faigo yo… pero sin ponerse nerviosos, ¿eh? Que aquí lo importante ye disfrutar, no andar con cara de vinagre.

Ingredientes (pa cuatro buenos fartones o dos que coman como mi sobrín de Mieres)

  • 400 g de arroz (del que tengas, pero que no sea de ese que se queda como pegamento)
  • 1 litro de caldo de pescado (si ye casero, mejor; si no, no pasa nada, no te me pongas fino)
  • 200 g de gambes
  • 200 g de langostinos
  • 200 g de mejillones
  • 150 g de calamar troceáu
  • 1 tomate bien guapu ralláu
  • 1 pimiento rojo
  • 2 dientes de ajo
  • Aceite de oliva
  • Sal
  • Pimentón dulce
  • Azafrán o colorante (lo que tengas, que tampoco vamos a discutir ahora)
  • Un chorrín de vino blanco (pa la cocina… y otro pa ti)

Elaboración paso a paso (y sin estresarse, que esto no ye MasterChef)

1. Lo primero: el sofritu, que aquí empieza todo

Pon una sartén grande o paellera (o lo que tengas, que yo he hecho esto hasta en una pota de fabada, no te digo más).

Echa un buen chorro de aceite… sin miedo, que luego eso da sabor.

Añade el ajo picadín y el pimiento en trozos.

Cuando empiece a oler a gloria…
añade el tomate ralláu.

Déjalo ahí que se haga despacín…
como les coses importantes de la vida.

2. Ahora los bichinos del mar

Echa los calamares primero, que son más duros que una discusión de familia.

Después mete gambes y langostinos.

Dales un meneo con cariño, como si estuvieras acunando un neñu…
pero sin dormirte, ¿eh?

Añade una pizquina de pimentón y el chorrín de vino blanco.

Aquí, si quieres, das un sorbín tú también…
que pa cocinar con alegría hay que hidratarse.

3. El arroz, el protagonista

Echa el arroz y dale unas vueltes pa que coja todo el sabor.

Esto ye importante, cielín…
el arroz tiene que empaparse bien, como esponja.

4. El caldo y la magia

Añade el caldo caliente.

Pon el azafrán o colorante y una pizquina de sal.

Ahora ya…
no lo toques mucho.

Déjalo a su aire, que el arroz ye como la gente:
si lo mareas mucho, sale peor.

5. Los mejillones y el final feliz

Cuando queden unos minutos, pon los mejillones por encima.

Verás cómo se abren…
igual que el corazón cuando ves algo bien hecho.

Déjalo reposar unos minutinos fuera del fuego.

Y listo.

Consejo de la abuela Balbina

“Mira, cielín… si te queda seco, echas más caldo.
Si te queda caldosu, dices que ye arroz con cosas.
Y si te queda perfecto… invítame, que voy yo pa allá.”

El momento de comer

Sirve la paella en la mesa, con una ensaladuca y pan del bueno.

Y sobre todo…
rodeáu de gente que te quiera.

Porque te digo una cosa:
la paella sabe mejor cuando hay risas alrededor.

 

Bueno, mi vida…
ya tienes paella pa hoy.

Si te sale bien, me lo cuentas.
Y si te sale mal… también, que nos reímos juntos.

Y ahora voy sacar una foto, que dicen que salgo por internet…
¡y oye! desde que me ven por ahí, ya me saluda hasta el del banco 

¡A comer, cielín, y a ser felices!

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